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En el último debate, Prodi dio una lección de confianza a Il Cavaliere

A una semana de los comicios en Italia, el apodado “Profesor” Romano Prodi, líder de la centroizquierda, mostró un mejor desempeño en el duelo con el premier Silvio Berlusconi.

“Berlusconi siempre dice: encontramos, haremos, siempre habla en futuro. Juega a ser oposición, pero, ¿quién ha estado en el gobierno en los últimos cinco años?” Este es sólo un ejemplo de los continuos ataques que el Profesor Romano Prodi lanzó a su nervioso rival, el premier italiano, Silvio Berlusconi. El mandatario volvió a sucumbir a las estrictas reglas del debate. No se lo vio cómodo respondiendo en los estrictos 150 segundos que tenían para cada pregunta, ni pudo aguantarse de interrumpir a su oponente, incluso llegando a retar al moderador por no estar “moderando”. A sólo seis días de la primera de las dos jornadas electorales que definirán el próximo gobierno, Berlusconi, aunque mejoró su pobre actuación del primer debate, no consiguió ayer revertir la afianzada imagen que viene imponiendo el sereno y diplomático Prodi.

Ningún tema quedó afuera del segundo y último debate televisivo. Sin embargo, algunos llegaron a levantar la temperatura del estudio. Berlusconi no dudó en interrumpir, una y otra vez, a su contrincante cada vez que lo cuestionaba a él o a su gobierno. “¡Qué mentira!”, exclamó indignado el premier cuando el Profesor acusó a la actual administración de haber perdido el control sobre las cuentas públicas. Pero fue más tarde, cuando el líder de la centroizquierda utilizó una metáfora de Bernard Shaw para describir la estrategia política del gobierno, que el mandatario terminó de explotar: “El premier se aferra a los números como un borracho a un farol. Lo usa para sostenerse y no para iluminarse”, ironizó Prodi, que no disimuló su satisfacción por la reacción desmedida de su oponente, que le respondió a gritos: “¡El borracho es usted!”.

El tema más esperado era, sin dudas, la cuestión impositiva. En los últimos días, Berlusconi ha conseguido imponer la creencia de que un eventual gobierno de L’Unione reformaría la política tributaria en detrimento de la propiedad privada. Para este argumento, Il Cavaliere utilizó –y de manera exagerada– el temor por la “amenaza roja”. A diferencia de El Olivo, la antigua coalición que llevó a Prodi al gobierno en el 2000, L’Unione incorporó al Partido Comunista, un tradicional exiliado de los pasados gobiernos. “Prodi es como el idiota útil, presta su cara de bonachón a la izquierda que está formada en un 70 por ciento por comunistas”, advirtió Berlusconi, que volvió a destacar el “odio por la propiedad privada” que supuestamente profesa su oponente.

Prodi, por su parte, trató de revertir esta campaña mediática reafirmando que sólo aumentará la presión tributaria sobre las “fortunas multimillonarias”. Aprovechando que la cuestión impositiva parece haberse transformado en el talón de Aquiles de la centroizquierda, Berlusconi presentó una propuesta muy atractiva para los italianos: abolir el impuesto sobre los inmuebles. Esta es una medida muy atrayente en un país en el que alrededor del 75 por ciento de sus ciudadanos es propietario de sus viviendas.

El tenso debate, que duró una hora y media, fue concebido por los dos candidatos como el gran broche final de una campaña que no ha dejado una tendencia de voto del todo clara. Los últimos sondeos, de dos semanas atrás, dan una pequeña diferencia a favor de Prodi de entre tres y cinco puntos porcentuales, pero la cifra que sigue dominando la mente de las dos grandes coaliciones es el 25 por ciento de indecisos que finalmente inclinará la balanza para la derecha o la izquierda.

Un sondeo relámpago realizado sobre una pequeña porción de televidentes arrojó un resultado preliminar del debate. Los números no sorprendieron. El 46,5 por ciento consideró que la tranquilidad y la claridad del Profesor lo benefició por encima de su rival, que sólo fue elegido por un 34,7 por ciento de los encuestados. Es todavía muy pronto para asegurar que el cara a cara de anoche dará el puntapié final que necesita L’Unione para imponerse el próximo 9 y 10.

Informe: Laura Carpineta.

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“El premier se aferra a los números como un borracho a un farol”, dijo Prodi (izq.) a Berlusconi.
 
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