EL MUNDO › ENTREVISTA CON OLLANTA HUMALA, CANDIDATO NACIONALISTA A LOS COMICIOS DEL DIA 9

“No soy de izquierda ni de derecha”

Humala explicó a Página/12 que si gana la presidencia de Perú formará parte de las fuerzas progresistas que “están construyendo una gran familia latinoamericana”, que incluye a Argentina.

 Por Carlos Noriega
Desde Lima

Vestido con su inseparable remera roja con la inscripción “Amor por el Perú”, el ex comandante Ollanta Humala, puntero en todas las encuestas y favorito para ganar las elecciones de este domingo, recibió a Página/12 cerca de la medianoche del domingo, en un local en el que acababa de grabar su último spot publicitario. Estaba acompañado de su esposa Nadine, de 29 años, graduada en Ciencias de a Comunicación y Sociología e inseparable acompañante de Ollanta durante esta dura campaña. Humala habló con este diario de sus propuestas políticas, de los acusaciones que ha recibido, como aquella de ser un violador de los derechos humanos, de lo que sería su relación con las empresas transnacionales, del proceso de integración latinoamericano y del presidente Néstor Kirchner, con quien se reunió hace varias semanas.

–¿Cómo explica el alto apoyo que recibe su candidatura siendo usted un recién llegado a la política?

–Por la conexión que tengo con el pueblo y que otros candidatos no han logrado. Esa conexión se explica porque el pueblo quiere justicia social y una patria sin discriminaciones.

–¿No teme estar levantando expectativas que una vez en el gobierno no pueda satisfacer?

–Eso es una preocupación, pero hay que asumir esta responsabilidad porque el Perú no aguanta más tiempo de continuismo de esta dictadura de los poderosos. El clima social está caliente, el pueblo está exacerbado. El cambio es inevitable, porque si no hay un cambio la situación social estallará.

–¿Qué pasaría en Perú si las elecciones las gana Lourdes Flores, que representa la continuidad del modelo económico?

–Pasaría lo que pasó con los presidentes de otros países latinoamericanos que fueron sacados por el pueblo. Creo que sería muy difícil que Lourdes Flores llegue a cumplir un año de gobierno.

–¿Y usted qué papel jugaría en ese proceso?

–Estaría en la oposición democrática.

–Y en el caso que usted sea el próximo presidente peruano, ¿le preocupa que el fuerte sentimiento anti-Humala que se ha desarrollado en buena parte del país, especialmente en los sectores medios y altos de la sociedad, se convierta en un problema para la gobernabilidad?

–Ese sentimiento anti-Humala es producto de una campaña asquerosa que me muestra como si yo fuera de lo peor. No creo que eso afecte a mi gobierno.

–Para muchos usted sigue siendo una incógnita. ¿Cómo define su nacionalismo; es de izquierda, de derecha?

–El nacionalismo es la defensa de nuestra soberanía y de nuestros recursos. Es nuestra respuesta al modelo económico neoliberal, que está destruyendo a la sociedad peruana. Yo no creo en la confrontación ideológica entre izquierda y derecha, eso terminó con la Guerra Fría. No soy de izquierda ni de derecha, soy de abajo de ese plano político y jalo gente de izquierda, que está en el proyecto nacionalista, y también gente de derecha, como los empresarios nacionales que se sienten amenazados por el neoliberalismo y que nos apoyan.

–¿Y su nacionalismo con qué experiencias se identifica?

–Diría que enarbolamos el nacionalismo que lideró el general Charles de Gaulle en Francia.

–¿Cómo ve al gobierno de Kirchner?

–Nosotros vemos al gobierno argentino, así como a otros gobiernos de la región, como los de Lula, Chávez, Evo Morales, Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet, como parte de las fuerzas progresistas que están construyendo una gran familia latinoamericana. Nosotros queremos integrarnos a esa familia. En Latinoamérica está surgiendo una nueva generación de líderes, que en unos países se llaman indigenistas, en otros socialistas, de izquierda, pero todos tienen en común buscar una respuesta alternativa al modelo económico neoliberal. Nosotros estamos en esa línea.

–¿Qué conclusiones sacó de su reunión con Kirchner?

–De las conversaciones que he tenido con Kirchner, y también con Lula, Evo Morales y Chávez, he sacado la idea de que los tratados de libre comercio bilaterales firmados por los países de la región con Estados Unidos –como pretende hacerlo Toledo– pueden ser un obstáculo para la integración regional y que lo mejor sería negociar con Estados Unidos como un bloque latinoamericano. Nuestras columnas para el desarrollo deben ser el fortalecimiento de las industrias nacionales y el cambio de la matriz de exportaciones primarias por las exportaciones de recursos con valor agregado.

–¿Su gobierno buscaría integrarse al Mercosur?

–Yo pondría más atención en acuerdos regionales que en tratados comerciales con países fuera de la región.

–A usted lo han acusado de autoritario y de ser “un peligro para la democracia”

–En el Perú estamos viviendo la dictadura de los poderes económicos importantes. Nosotros nos reafirmamos en la democracia del pueblo. No vamos a hacer un gobierno autoritario, sino uno que ponga autoridad y que no sea genuflexo ante la inversión extranjera. Queremos el cambio del modelo neoliberal, pero queremos hacer ese cambio en democracia y con respeto a las libertades y a los derechos fundamentales.

–También lo han acusado de haber cometido torturas y asesinatos cuando comandó una base contrasubversiva el año ’92.

–Esa acusación es falsa. Como soldado combatí a la subversión, pero nunca violé los derechos humanos de nadie. Ni siquiera he conocido a las personas que ahora dicen que yo he violado sus derechos humanos.

–¿Los militares cometieron, en su opinión, violaciones a los derechos humanos en la lucha contra la subversión?

–La violación de derechos humanos no fue una política de las Fuerzas Armadas, pero ha habido errores y excesos, que se han traducido en casos flagrantes de violaciones a los derechos humanos.

–¿Su gobierno les daría amnistía a los militares procesados por violar los derechos humanos?

–Yo no hablo de amnistía. A mí me están denunciando y no quiero favores. Mi posición es que los juicios sigan adelante, pero que se definan rápidamente y que no se cometan actos de venganza.

–¿Las denuncias por violaciones a los derechos humanos son producto de una venganza contra los militares?

–En algunos casos se están cometiendo injusticias. Conozco compañeros que nunca combatieron y ahora están enjuiciados solamente porque alguien los ha acusado de haber desaparecido a uno de sus familiares. Pero los casos flagrantes de violaciones a los derechos humanos deben ser condenados, no pueden ser amnistiados.

–¿Le preocupa la inquietud que hay entre los empresarios y las transnacionales por su propuesta de nacionalizar los recursos naturales y promover la participación del Estado en lo que usted ha llamado sectores estratégicos, como la energía, los puertos o el espacio aéreo?

–Hemos hablado con representantes de varias empresas, entre ellas empresas argentinas, y a ninguno lo he visto asustado por nuestras propuestas. Nadie ha dicho que se va a ir del país. No estamos hablando de estatizar ni de expropiar empresas, que son metodologías del siglo pasado, sino de nacionalizar los recursos naturales.

–Si no va a haber estatización, ¿cuáles serán los mecanismos para que el Estado participe en la explotación de los recursos naturales y en el manejo de los sectores que ha definido como estratégicos?

–Eso puede hacerse mediante la ampliación accionarial para que ingrese el Estado o el capital privado nacional, puede ser a través de las acciones doradas, que le da al Estado, sin tener mayoría accionarial, la facultad de tomar decisiones fundamentales en las empresas, o creando empresas de capital nacional para que compitan con las transnacionales.

–Pero los empresarios no lo quieren a usted, ¿por qué cree que van a trabajar con su gobierno?

–Yo no sería tan pesimista de decir que no me quieren. Estamos trabajando con muchos empresarios nacionales.

–¿Qué condiciones les pondría a las empresas extranjeras para trabajar en el Perú?

–Que hagan transferencia tecnológica, que generen empleo, que den bienestar a la comunidad pagando impuestos y regalías y que respeten el medio ambiente, que es algo muy importante.

–¿Y qué haría su gobierno si algunas transnacionales se niegan a su pedido de revisar los contratos existentes que las exoneran del pago de algunos impuestos?

–No hay que ser tan pesimistas, son muy pocas las que podrían asumir esa postura. Varias empresas transnacionales le han pedido al Estado modificar los contratos y eso se ha hecho. Creo que debe haber un principio de reciprocidad. En el caso que hubiera alguna empresa irreductible, una de esas talibanes del neoliberalismo, le aplicaremos todo lo que nos permite la ley para defender el interés nacional, pero no nos vamos a salir del marco legal.

–¿Qué van a hacer con el consorcio que explota el gas de Camisea, en el que participan las empresas argentinas Pluspetrol y Techint, que está cuestionado tanto por las condiciones del contrato como por supuestas fallas en la construcción del gasoducto?

–Vamos a revisar ese contrato. Ese gasoducto, construido por Techint, está mal hecho y es un queso gruyère, porque tiene huecos por todos lados. Ese queso gruyère lo hemos pagado todos los peruanos con un impuesto que nos cobraban al servicio de luz eléctrica. También vamos a revisar el contrato con Pluspetrol, porque las regalías que pagan están calculadas según el precio del gas del año 2000 y no del actual precio, que es cerca de nueve veces mayor. Creo que en la Argentina no aceptarán eso. Tendrán que pagar impuestos según los precios reales del gas y no según un precio congelado al año 2000. Pluspetrol también tiene pozos petroleros, que les dio Fujimori, en la selva, y saca cada barril a un costo de 8 dólares y se lo vende a las refinerías de Petroperú al precio internacional, que está como en 60 dólares y mañana podría estar en 100 dólares. No creo que los argentinos aceptarían que eso pase en su país. Vamos a cambiar esa situación.

–¿Cómo imagina su relación con Estados Unidos? ¿Legalizaría los sembradíos de hoja de coca?

–Aspiramos a tener las mejores relaciones posibles con Estados Unidos. No soy antinorteamericano. Pero creo que su política antidrogas tiene un balance negativo, por eso hay que replantear las cosas separando la hoja de coca de la cocaína. Estoy en contra de la erradicación compulsiva de la hoja de coca, porque creo en su sustitución rentable. A mediano y largo plazo se deben buscar mercados para productos derivados de la hoja de coca y así poder industrializarla. No se puede solucionar el problema de la cocaína golpeando al campesino cocalero, porque ellos no son el primer eslabón del narcotráfico.

–¿Qué tanto lo ha perjudicado su familia en esta campaña con sus declaraciones pidiendo amnistía para Abimael Guzmán (el líder de Sendero Luminoso), el fusilamiento de homosexuales o la expropiación de medios de comunicación?

–Tengo 43 años y no tengo que asumir la responsabilidad por lo que dicen mis padres o mis hermanos. Ellos no pertenecen a mi partido y yo no comulgo con sus posiciones.

–¿Indultaría a su hermano Antauro (encarcelado y sometido a juicio por la toma de una comisaría en enero de 2005, donde murieron cuatro policías)?

–Nadie está por encima de la ley. No he pensado en indultar a nadie.

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“Queremos el cambio del modelo neoliberal, pero queremos hacer ese cambio en democracia.”
 
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