EL PAIS › CON MEDIA PLAZA LLENA TRAS UN PARO MENOR, EL LIDER CAMIONERO CRITICO AL GOBIERNO Y RECLAMO POR EL IMPUESTO A LAS GANANCIAS

Moyano quiere seguir al frente de la CGT

En un acto que ocupó media Plaza de Mayo, en su mayoría manifestantes del gremio de Camioneros, Moyano arremetió contra el Gobierno y criticó a los dirigentes sindicales que se oponen a su continuidad como líder de la CGT.

 Por Luis Bruschtein

En el marco de un paro nacional que sólo se sintió en el gremio camionero, pero con media Plaza de Mayo llena, matizada de banderas verdes por el impresionante despliegue del aparato de los mismos camioneros, el titular de la CGT, Hugo Moyano, criticó al gobierno nacional, reclamó la eliminación del Impuesto a las Ganancias y el tope para las asignaciones familiares y sumó a estos reclamos la estatización del Banco Hipotecario. Y, por supuesto, vaticinó que será el próximo secretario general de la CGT. De esta manera, el jefe sindical opositor logró realizar una demostración de fuerza previa al congreso de la CGT del próximo 12 de julio, en el que deberá renovar autoridades, y para el que Moyano perdió el respaldo de los gremios más grandes. De hecho, tanto el paro como el acto de ayer se asentaron en forma casi exclusiva en la fuerza del gremio de Moyano, con una participación bastante menor de otras agrupaciones.

Cientos de ómnibus comenzaron a llegar ya desde la noche del martes. Al mediodía de ayer ocupaban de cinco a seis carriles de la avenida 9 de Julio, más otros que estaban estacionados junto a las dos veredas de las avenidas Independencia y Avenida de Mayo. Pocas veces en los últimos años se vio un despliegue tan importante realizado por el gremio de Camioneros, que movilizó contingentes de todas las provincias y ciudades del interior del país y ocupó la mayor parte de los espacios de la Plaza. Las vallas que protegen la Casa Rosada estaban por detrás de la Pirámide de Mayo, en tanto que el palco donde habló Moyano estaba por delante, o sea que el acto ocupaba media Plaza. Las columnas del lado de Rivadavia, ocupado por la izquierda, MST, PCR, Convergencia Socialista, Libres del Sur y Movimiento Sur apenas llegaban a la Catedral. En cambio, Avenida de Mayo estaba llena hasta dos cuadras más atrás y Diagonal Sur hasta el Monumento a Roca. La gran mayoría de los asistentes se identificaba con el gremio moyanista, pero había grupos más pequeños de otros sindicatos, como los curtidores, de la leche, de televisión, de peajes, municipales, judiciales, aeronáuticos, Uatre, portuarios, motoqueros, dragado y balizamiento y otros. Algunos de los dirigentes de esos gremios acompañaron en el escenario a Moyano, que fue el único orador.

En la primera parte de su discurso, Moyano, que durante ocho años fue un aliado del gobierno nacional, achacó ahora “la buena situación que vive el país” al viento de cola o “la tendencia favorable que dio la economía global”, pero advirtió que “algunos creen que estamos como en el mejor momento de Suiza” y auguró que sin embargo habrá problemas por la crisis mundial.

“Me parece que voy a tener que volver a trabajar”, afirmó al aire una persona mayor entre los manifestantes. “¿Por qué?”, le preguntó el cronista. “Porque me van a cobrar Ganancias.” “¿Y usted de qué trabaja?” Un poco a regañadientes, el hombre admitió que era jubilado y cobraba la mínima. “Pero entonces usted no paga Ganancias”, quiso tranquilizarlo. “No, pero ahora vienen por todo.” En general daba la impresión de que la gran mayoría de los trabajadores que estaban en la Plaza de Mayo no pagan Ganancias y reciben el salario familiar. Por lo que se planteaba una especie de contradicción entre esos manifestantes y la convocatoria del acto para que se anule un impuesto que no los afecta. Moyano había leído antes un recibo de sueldo en el que se descontaban más de mil pesos por Ganancias, pero no dijo el monto del sueldo, que no debería bajar de los veinte mil pesos por lo menos. Muy pocos en esa Plaza ganan ese dinero.

Tampoco había un clima antigobierno entre los manifestantes. Las columnas de la izquierda, las mismas que acompañaron a la Sociedad Rural durante el conflicto por la 125, tenían consignas más duras contra el Gobierno, a diferencia del resto de la Plaza. Antes de la llegada de Moyano, el locutor tampoco agitó en contra del Gobierno y se limitó a referirse a las consignas por las que se había convocado al acto y a destacar que “aquí está la CGT” en contraposición con el sector antimoyanista de la central obrera. Pero el discurso de Moyano tuvo algunos momentos muy duros contra el Gobierno e incluso de agresión personal contra Cristina y Néstor Kirchner: “No tengo vocación de vigilante –afirmó en un momento–, no tengo vocación de buchón, pero me pregunto, cuando muchos nos quedamos en el país después del golpe del ’76, hubo dos clases: los que se exiliaron fuera del país y los que se exiliaron en el sur argentino a lucrar con la 1050”.

Pero, en general, el discurso estaba más dirigido a los medios, porque en el acto prácticamente no se oían sus palabras. “Con esta tendencia favorable que tuvo el país –criticó–, se tendrían que haber terminado el hambre y la pobreza extrema. Es un tema que no se hace con el verso de los pronósticos, de los cálculos que nadie entiende, esto se hace con políticas efectivas y fundamentalmente con trabajo digno para los trabajadores.”

Más adelante volvió a insistir en que el Gobierno “hace todo por imposición, se avecinan problemas y todos estamos dispuestos a colaborar, pero molesta esa forma de imponer las cosas; de hacer todo por imposición como si fuera una dictadura”. Moyano comenzó a hablar alrededor de las 15 horas, pero en las zonas de la calle Balcarce para atrás apenas se oía lo que decía y los bombos no dejaron de resonar todo el tiempo.

En un momento, sobre la esquina de Diagonal Sur y Balcarce, una pareja bien vestida levantó un cartel improvisado, hecho con algunas cartulinas, que decía: “Contra la inflación, Contra la inseguridad, Contra la mentira”. Aparentemente un grupo de caceroleros se había podido meter en la concentración con consignas que no estaban consensuadas. Un grupo fue a hablar con ellos y se retiraron pacíficamente.

“Hemos participado en cientos de miles de anuncios de viviendas que se iban a hacer, pero a este gremio no le tocó ninguna vivienda de esas que prometieron, por eso nos llama la atención que en este momento se prometa la construcción de viviendas, ojalá se hagan en serio.” A contrapelo del Gobierno, que afirma que se ha construido el doble de viviendas que las que se construyeron en los años ’90, Moyano insiste en que los anuncios sobre ese tema no se concretan. “El peronismo no es chamuyo –puntualizó–, no es verso, son cosas concretas.”

Moyano continuó con todos los tópicos que aborda en sus discursos contra el Gobierno. Acusó a la Presidenta de manejar “datos erróneos” en relación con el Impuesto a las Ganancias y denunció que se “discrimina cruelmente a los hijos de los trabajadores con un salario mayor a los seis mil pesos porque no les pagan la asignación familiar”.

Durante todo el acto no se produjo ningún incidente y en general transcurrió de manera pacífica. Al introducirse en la interna gremial, el dirigente camionero volvió a acusar al Gobierno: “Muchos dirigentes recibieron presiones para que se alejen de mí y para no venir a la Plaza de Mayo” aseguró. Y con desencanto agregó que “no se puede entender que en un gobierno supuestamente democrático se actúe del modo que se actúa, el modelo nacional y popular ya dejó de ser nacional y popular. No puedo decir quiénes fueron apretados, pero hay muchos que directa o indirectamente los presionan para que se alejen del Negro Moyano. Se los digo con conocimiento de causa porque me han llamado muchos dirigentes que no vinieron a la Plaza porque han sido presionados”.

De alguna manera, la razón de fondo de la convocatoria de Moyano fue porque necesitaba hacer una demostración de fuerza antes del 12 de julio, cuando se realizará el congreso de la CGT. Este punto surgió con más fuerza: “No quiero perpetuarme en el cargo –aseguró, para rápidamente desdecirse–, pero no quiero que se apodere de la CGT un grupo de dirigentes” y advirtió que el metalúrgico Antonio Caló “es el candidato del Gobierno y pasará a ser un gerendado más, porque a los delegados puestos por los patrones se les dice ‘gerendados’ y no ‘delegados’ y si esos dirigentes se apoderan de la CGT pasarán a recibir órdenes del Poder Ejecutivo”.

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No fue el acto más grande convocado por Hugo Moyano y fue sostenido principalmente por los camioneros.
 
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