EL PAIS › JORGE HAIEK, DIRECTOR DE ENARSA, EXPLICA LAS PRIORIDADES DE LA COMPAÑIA ESTATAL

“Lo de la falta de reservas es histeria”

Pinchando globos, Haiek explica que las retenciones están bien, que las exportaciones petroleras deberían reducirse y que el verdadero problema pasa por el gas, que apenas se exporta y cuyo consumo local se duplicó en doce años. El desastre de privatizar YPF, los proyectos offshore y los socios extranjeros que tendrá Enarsa.

 Por Marcelo Zlotogwiazda

Enarsa aspira a movilizar inversiones petroleras en el mar por 10.000 millones de dólares y ya tiene negociaciones avanzadas para algunas áreas con empresas chinas, a lo que se suma el interés de compañías rusas, angoleñas y de otros países, según reveló Jorge Haiek, uno de los directores de la compañía que preside Exequiel Espinoza. A título personal, Haiek propone un cambio en la política energética de alto voltaje político: opina que la Argentina debería considerar dejar de exportar petróleo, con lo cual se terminaría la “histeria” que existe respecto de la escasez de reservas de crudo. Para este ingeniero peronista que fue secretario de Energía a comienzos de los años ’70 y luego dividió su tiempo entre la política y la actividad privada en grandes empresas, las privatizaciones de YPF y de Gas del Estado resultaron muy negativas.
–¿Con el bajo horizonte de reservas, pero considerando que el precio está en niveles altísimos, conviene que el país siga exportando un recurso no renovable?
–Mi opinión, a título personal, no como director de Enarsa, es que no deberíamos exportar, o en todo caso habría que limitar mucho esas ventas. Pero más importante que eso, creo que hay mucha incomprensión sobre cuál es el problema. El problema más importante no es la falta de petróleo. Si tenemos en cuenta que el consumo de petróleo en el país no ha aumentado –ya que ha habido mucha sustitución– y reducimos aunque sea un poco la exportación, tenemos reservas suficientes. Mucho más si incrementáramos la exploración, como pretendemos con Enarsa.
–¿Cómo se debería frenar la exportación: por decreto?
–Se lo podría hacer ajustando el sistema de retenciones. Economía armó un esquema inteligente con retenciones móviles y crecientes, pero que dejan de subir a partir de los 45 dólares por barril. Nunca imaginó que el petróleo llegaría a valer lo que vale ahora, y eso hace que el margen de ganancia de exportar crudo aumente a partir de un precio internacional de 45 dólares por barril. Economía podría aumentar las retenciones para desincentivar las exportaciones, pero además compensaría con más alícuota lo que perdería por menores ventas. Por lo tanto no habría costo fiscal significativo. Además, se pueden generar más ingresos fiscales si, simultáneamente, se aumentan los derechos de exportación de los derivados de petróleo, que son bajos. La retención a las naftas está en apenas 5 por ciento.
–La restricción a la exportación de petróleo también afectaría la balanza comercial.
–Un poco. Pero no me parece determinante. Hoy representa el 6 y pico por ciento de las exportaciones totales.
–¿Cree que hay margen político para frenar las exportaciones de petróleo, enfrentando el interés de Repsol, Petrobras, British Petroleum, Chevron y tantas otras?
–Lo que yo digo es que más allá de la histeria por la falta de reservas, el problema petrolero es controlable de la forma que expliqué. Si se lo quiere controlar, es sólo una decisión política. Y me parece que una medida política en ese sentido es necesaria y no estaría para nada mal vista socialmente.
–¿Y si el principal problema no es la falta de petróleo, cuál es?
–Diría que el problema más apremiante es el gas, porque en gas hay poca exportación (básicamente a Chile), y por lo tanto esa no es una variable de ajuste. Casi todo es consumo interno, que viene creciendo ininterrumpidamente a ritmo muy fuerte: ciento por ciento en los últimos doce años. Y como no hubo descubrimientos la relación reservas/consumo bajó notablemente.
–Entiendo que en petróleo se puede cerrar la canilla de exportación y en gas eso no pesa tanto. Pero desde el lado de la exploración, petróleo y gas van juntos. ¿No es entonces parte del mismo problema?
–Es cierto. Pero en la matriz energética de consumo el gas es mucho más importante. Y lo debería ser más aún. Deberíamos tener todo el transporte de carga a gas, por ejemplo. Pero como no hubo exploración ni descubrimientos, la crisis del gas provocó una reversión en la tendencia a mayor uso del gas, que, insisto, es a lo que deberíamos aspirar. Se empezó a sustituir gas por fuel oil, lo que no es conveniente. Yo creo que nosotros nos tenemos que jugar a cubrir con gas todo el tiempo que falta hasta que se incorporen energías sustitutivas y, eventualmente, el hidrógeno. Y para esto Enarsa es muy importante, porque creo que en el mar, si encontramos, vamos a encontrar mucho más gas que petróleo. Y siguiendo con el mismo criterio, el enfoque en onshore (en tierra) debería promover las cuencas con mayor probabilidad de contener gas que petróleo.
–¿Cuál es su evaluación de la privatización de YPF?
–El balance es muy negativo. Por empezar, debido a la muy baja actividad de exploración y por ende a los pocos descubrimientos que se realizaron. Por ejemplo, todo el aumento en la producción de gas proviene de yacimientos descubiertos por la YPF estatal. Y el balance es mucho más negativo aún en Gas del Estado, que con un criterio mejor que el de YPF, tercerizaba lo que no era específico a su función, y no se sobreexpandió ni en estructura ni en personal, y logró que la Argentina tuviera una de las redes de gasoductos que en proporción es de la más grandes del mundo, y eso permitió que el gas ocupara una porción muy significativa en la matriz energética.
–¿Qué rol viene a ocupar Enarsa? ¿Pretende con el tiempo convertirse en otra YPF?
–Enarsa va a tener un rol fundamental en movilizar al sector. En hidrocarburos para dinamizar la exploración offshore (área marítima), con asociaciones con empresas privadas, pero ocupando un lugar protagónico. No vamos a ser operadores, pero sí un socio muy activo.
–¿El porcentaje de asociación está establecido?
–Lo tenemos establecido pero todavía no lo queremos dar a conocer. Hay negociaciones en marcha y cuando se concrete la primera servirá como precedente.
–¿Cuando las concesiones vigentes venzan y reviertan al Estado, qué rol va a cumplir Enarsa en la continuidad de esos negocios?
–No falta mucho en la mayoría de ellas, ya que comienzan a vencer a comienzos de la próxima década. En ese momento va a ser lógico y natural que Enarsa junto con las provincias participen muy activamente del negocio.
–Hay creciente preocupación por la escasez de petróleo y gas que podría aparecen en pocos años. ¿Cuál es la contribución que puede aportar Enarsa a resolver ese problema?
–En primer lugar y fundamentalmente promover mayor exploración en offshore. Por iniciativa de la Secretaría de Energía, Enarsa además va a ser socia obligada en los proyectos de exploración onshore que se realicen con beneficios promocionales, según figura en el proyecto de ley.

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Jorge Haiek es ingeniero y peronista y fue secretario de Energía a principios de los setenta.
 
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