EL PAíS › QUIEN ES EL MILITAR QUE ATACO A LOS PERIODISTAS

Defensa propia

El militar que atacó a los periodistas en Plaza San Martín, Walter Grose, fue el jefe de inteligencia en el campo de concentración Monte Peloni, de Olavarría, y está acusado por secuestros, torturas y desaparición de personas.

 Por Horacio Verbitsky

El capitán retirado Walter Jorge Grose, quien el miércoles 24 encabezó la agresión contra varios periodistas durante el acto en Plaza San Martín reivindicativo de la dictadura militar, no actuó sólo en defensa de sus camaradas sino también en defensa propia: en 1976 y 1977 fue jefe de inteligencia del Area de Seguridad 124, correspondiente a la Guarnición Olavarría, que comprendía el campo de concentración Monte Peloni. Grosse, alias El Vikingo, participó en secuestros de personas que nunca recuperaron su libertad y fue denunciado por el ensañamiento en la tortura de los detenidos-desaparecidos. Su nombre aparece en los registros de la CONADEP, en diversos expedientes judiciales, en un informe de la Comisión por la Memoria de Olavarría y en los archivos de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

Su participación en la algarada del 24 de mayo tuvo un sentido de urgencia: nueve días antes su nombre había sido mencionado en las audiencias del juicio por la verdad que la Cámara Federal de Mar del Plata realizó en Olavarría, lo cual abrió la perspectiva para su procesamiento, ya que la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida le quitó la protección que le había acordado el gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín. Una causa por los hechos de Monte Peloni se sustancia en el juzgado federal de la Capital a cargo de Daniel Rafecas, pero también investiga los hechos el juez federal de Azul, Juan José Comparato. Entre los secuestrados en Olavarría que siguen desaparecidos está José Alfredo Pareja. Según declaró su padre ante la justicia, Pareja fue compañero de estudios del presidente Néstor Kirchner.

Testimonios

Estos son algunos de los testimonios contenidos en las fuentes citadas:

Rubén Sampini hizo el Servicio Militar en el Regimiento de Caballería de Olavarría en 1977. Allí observó que un grupo de militares usaban elementos ajenos al reglamento castrense y conformaban un grupo de tareas. Vestían de civil, llevaban el pelo largo, usaban vehículos particulares y armas ajenas a la dotación. Entre ellos mencionó a Walter Grose, “El Pájaro” Omar Ferreira, el cabo primero Córdoba y el sargento Padilla. Sampini los vio entrando a varios civiles detenidos. Supo también que se estaban construyendo instalaciones y mejoras a una edificación a la que se la proveyó de un generador eléctrico en una chacra, en la zona de las canteras. Era el Centro Clandestino de Detención Monte Peloni, al que él mismo sería conducido seis meses después. “Fui llevado a la sala de torturas y sometido salvajemente a golpes de puño, picana eléctrica y submarino en tacho con agua”. Entre quienes lo torturaron mencionó a Grose y al teniente primero Leites, quien le introdujo un caño de escopeta en la boca. En Monte Peloni había otros compañeros suyos. Uno de ellos, Oscar Fernández, quien se quitó la capucha y vio a quienes los custodiaban, apareció muerto en un pseudo enfrentamiento.

María del Carmen Fernández relató a la justicia el secuestro en 1977 de su hermano sordomudo Hugo Alfredo y el saqueo de la casa familiar. En la comisaría de Olavarría un policía de apellido Luján le devolvió algunos de los objetos robados. “Un oficial Grose iba todos los días a la casa de Luján”, dijo. Luego de la muerte de su hermano Oscar en un pseudo enfrentamiento le entregaron el cuerpo en un cajón cerrado, con prohibición de abrirlo si no quería que le pasara lo mismo al resto de la familia.

El ex suboficial de la policía M.A.F. declaró ante el Juzgado Penal Nº 2 de Azul que en el invierno de 1976, mientras cumplía funciones en la comisaría de Olavarría, “durante un simulacro de ataque al cuartel ametrallaron a un conscripto desde el tanque de agua, cortándole en dos partes el cuerpo con la ráfaga de una ametralladora. En la morgue parecía cortado con una sierra. Dijeron luego que había pisado una mina de las que estaban cerca del alambrado perimetral”. Entre los presentes esa noche mencionó, entre otros, al mayor Walter Grose.

El electricista H.F.I. trabajó desde 1968 hasta 1979 en el Regimiento 2 de Caballería “Lanceros General Paz”. En una declaración prestada ante el Juzgado Penal 2 de Azul dijo que el teniente coronel Aníbal Verdura le ordenó hacer instalaciones eléctricas del predio conocido como Monte Peloni, cerca de Sierras Bayas. Colocó un equipo electrógeno, guirnaldas con focos en la parte exterior del edificio principal y camas con elásticos de alambre en otro más pequeño. También instaló un potente faro proyector dirigido hacia una silla colocada en el centro de la sala, y sobre ella una potentísima campana eléctrica. Esos elementos se usaban para torturar a los detenidos. “Era de ver el estado lastimoso en que quedaban después de una sesión de 10 a 15 minutos.” El electricista tuvo que concurrir a reparar el equipo electrógeno. Vio entonces entre los detenidos allí a dos personas que conocía: el soldado conscripto Sampini y Araceli Lilia Gutiérrez, que era la única mujer. Todos los detenidos se encontraban en pésimo estado físico con las muñecas atadas a las camas de resortes y vendados los ojos. Entre los torturadores identificó a los suboficiales Alberto Padilla y Jorge Córdoba y dijo que el jefe de inteligencia era el mayor Walter Grosse, alias “El Vikingo”. Quince días antes de que se fuera de baja la clase a la que pertenecía el soldado Faggiani, quien había colaborado con HFI como mano de obra en los trabajos de electricidad, Grose le pidió que al salir los conscriptos, lo señalara en la puerta del cuartel. El teniente Di Giano y cuatro suboficiales que estaban parados en la puerta lo redujeron y lo introdujeron en un camión cerrado. Hasta hoy sigue desaparecido. Grosse “hacía ostentación de su salvajismo a cada rato. Así, por ejemplo, había habido un operativo de secuestro en Trenque Lauquen y trajeron al cuartel a una persona ya grande (no era muchacho) golpeada bárbaramente, sucia y maloliente porque se había hecho sus necesidades encima. Grose lo agarró de los cabellos y lo sacudió repetidas veces contra el suelo hasta hacerle saltar los ojos”.

Al concluir la dictadura, Domingo Francisco Barnetti denunció ante el Concejo Deliberante de Trenque Lauquen que Verdura y Grose participaron en un violento allanamiento a su casa. Al oír ruido de camiones, ladrido de perros y gritos salió al patio y le dispararon a quemarropa. Cuando cayó al suelo uno de los incursores “se me subió a la espalda, a caballo, me golpeó hasta que se cansó en el suelo, me quería arrancar los ojos. Me dejaron boca abajo en el suelo convertido en una masa de sangre y tierra, con la orden de que si me movía me mataban, mientras tomaron la casa por asalto, golpearon a mi familia, hijo, hermanos, destrozaron el taller, violaron una caja fuerte con un cortahierros, hachas y maza”.

Varios sobrevivientes y la APDH de Olavarría denunciaron al intendente Helios Eseverry estos datos acerca del Pájaro Ferreira, quien es el director de Control Urbano de la comuna. Eseverry, quien es uno de los intendentes radicales que apoyan a Kirchner, dijo que no le pediría la renuncia mientras no fuera condenado por la justicia. El miércoles pasado el juez federal de Azul, Juan José Comparato, pidió a Eseverry el legajo de Ferreira. Esa misma noche, Grose persiguió a golpes a un movilero de televisión en la Plaza San Martín y llamó zurdos e infiltrados a los periodistas de La Nación y Clarín presentes en el acto de reivindicación de la dictadura.

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