ESPECTáCULOS › “11’09’01 SEPTEMBER 11” DESATO VARIAS POLEMICAS EN TORONTO

Un mal día para recordar la muerte

El film colectivo concentró la atención de todos en la muestra canadiense, pero varios cuestionaron su sentido de la oportunidad.

 Por Luciano Monteagudo

Hay casi 350 películas en el Festival Internacional de Toronto, pero ninguna acaparó ayer más la atención que 11’09’01 September 11, el film colectivo integrado por once cortometrajes de directores de distintas regiones del mundo –entre ellos la iraní Samira Majmalbaf, el inglés Ken Loach, el bosnio Danis Tanovic y el japonés Shohei Imamura–, dedicado a reflexionar sobre las consecuencias del atentado que derrumbó a las Torres Gemelas. La función de prensa se vio desbordada, con cientos de acreditados que se quedaron en la calle esperando una nueva oportunidad. La proyección para el público en el Royal Thompson Hall, la sala de espectáculos y conciertos más grande de la ciudad, tenía las localidades agotadas desde hace semanas. Es que Toronto vivió de manera muy particular el ataque. A sólo una hora de avión de Nueva York, la capital de la provincia de Ontario experimentó el atentado como si hubiera sido a una de sus propias torres. Doce meses atrás, la ciudad quedó paralizada por la conmoción y el festival estuvo a punto de suspenderse, con cientos de invitados varados durante días a causa del cierre del espacio aéreo. Ayer, el Toronto International Film Festival suspendió todas las fiestas y celebraciones mundanas, comenzó sus actividades recién después del mediodía, en señal de duelo, e hizo de 11’09’01 September 11 la película del día, como lo fue también en la mayor parte del territorio europeo, donde se estrenó en las principales ciudades de Francia, Italia y España, luego de su presentación en la Mostra de Venecia, apenas una semana atrás.
No todos, sin embargo, estuvieron de acuerdo con el timing, empezando por el productor francés del film, Alain Brigand, que rechazó las acusaciones de oportunismo. “Es demasiado pronto quizás para mostrar esta película aquí”, afirmó al llegar a Toronto, donde algunos de los cortos, particularmente aquellos que cuestionan la política exterior estadounidense –como los del egipcio Youssef Chahine y el de Idrissa Ouedraogo, de Burkina Faso– están en condiciones de provocar más de una controversia, a diferencia de lo que sucedió en Venecia, donde el film fue recibido sin mayores objeciones. El tabloide New York Post ya denunció la actitud “viciosamente antiamericana” de la película, a partir de un articulo del semanario Variety, la Biblia de Hollywood, que también lo acusó de “un antiamericanismo estridente”. Según Brigand, él y sus socios de la compañía francesa Wild Bunch, distribuidora del film, “le pedimos al festival que la programaran en otra fecha, pero cuando a uno lo invitan a cenar no necesariamente elige el lugar en el que se sienta a la mesa”.
Otro que cuestionó el lanzamiento internacional el mismo día en que se cumplía el primer aniversario de la tragedia fue Loach, autor de uno de los cortos más originales y potentes. El director de Riff Raff, La canción de Carla y Tierra y libertad eligió no acompañar al film a Venecia ni Toronto y expresó en un comunicado su disconformidad con la fecha elegida para su estreno. Su film pone frente a cámaras a un refugiado chileno en Londres, que escribe una carta abierta a las víctimas de Nueva York y Washington, donde les dice que nunca va a olvidar aquella fecha. Pero también le pide al pueblo estadounidense que recuerde otro fatídico martes 11 de septiembre, en 1973, cuando el gobierno democrático de Salvador Allende fue derrocado a sangre y fuego por el golpe militar de Augusto Pinochet, respaldado por la administración de Richard Nixon y Henry Kissinger. El corto de Loach –un eficaz ejemplo de agit prop, en el que las palabras sobre la democracia y la libertad del presidente Bush Jr. se contraponen con imágenes del bombardeo al Palacio de la Moneda en Santiago– fue premiado en Venecia, el domingo pasado, por el jurado de la crítica internacional, Fipresci, que valoró “la claridad y la pasión con que presenta ideas desafiantes”. Otros cineastas que participaron de 11’09’01 September 11 sí viajaron a Toronto para aprovechar el festival como tribuna. Fue el caso de la cineasta hindú Mira Nair. La directora de La boda afirmó que en su corto quiso hacer escuchar su voz contra “la corriente de islamofobia que recorre el mundo desde el 11 de septiembre”. Su segmento registra el caso real de un joven paquistaní, nacionalizado estadounidense, a quien se lo sindicó primero como terrorista, para luego descubrir que el 11 de septiembre había dado su vida para salvar a gente que no conocía. “Me enteré del caso en los diarios”, contó Nair. “Conseguí que algunos miembros de la familia del chico se integraran junto con los actores, lo que contribuyó a darle verdad a la película. En este sentido, creo que el cine debe ser un espejo del mundo en el que vivimos y que ese espejo debe servir también para provocar y desafiar al espectador.”
Es eso precisamente lo que hace Ouedraogo con su corto, que ofrece la pequeña fábula de un grupo de chicos de Burkina Faso que pretenden cobrar la recompensa por la captura de Bin Laden (25 millones de dólares), o en su defecto secuestrar a George Bush, considerando todo lo que podrían hacer por su país con esa plata. “Como todos los africanos, quedé conmocionado por la violencia de los ataques y sentí dolor por las familias de las víctimas y por todo el pueblo estadounidense”, declaró Ouedraogo aquí en Toronto. “Pero como todos los africanos, también estoy esperando una demostración equivalente de solidaridad para con mi continente, que está siendo devastado por el hambre, el sida, la malaria y la indiferencia del resto del mundo.”

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Una imagen de la película colectiva, perteneciente a Danis Tanovic, director de “El último día”.
 
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