ESPECTáCULOS

Las memorias de Enrique

En su libro La historia del tango en París (editorial Corregidor, 1975), Enrique Cadícamo recuerda el debut de Gardel en París en el famoso cabaret Florida, el 2 de octubre de 1928: “Entramos por la puerta de artistas hasta el camarín de Gardel. Lo encontramos poco menos que desnudo, haciendo sus acostumbradas flexiones. El cantante, al vernos, abandonó su enérgica gimnasia, que no olvidaba jamás antes de salir a escena, y vino a saludarme con su habitual cordialidad y simpatía, algo extrañado de verme por ahí. Lo noté tranquilo, de buen humor y bañado en sudor por el ejercicio. Barbieri se asomó fuera del camarín llamando a una tal madame Rouquin, encargada de los camarines e improvisada valet de chambre de Gardel.
”Inmediatamente apareció una mujer vieja, silenciosa y de fuerte contextura que, sin tomar en absoluto en cuenta al cantante en traje de Adán que conversaba animadamente conmigo, comenzó con una áspera toalla turca a secarle el abundante sudor que cubría su cuerpo, tal cual como lo podría estar haciendo con su crack, un hábil cuidador de pour-sang. La Rouquin, que es su juventud había sido terrible y vengativa porque era la amante de un comisario de policía, había sido rebautizada por Gardel con el lunfardo apodo de ‘la nami del taquero’. Cuando ésta terminó con tan insólita tarea, le colocó una lujosa bata de seda Tutankamón para que no tomara frío y salió del camarín sin saludar. Gardel decía que la Rouquin figuraba en el inventario del Florida.
”Su carácter festivo funcionaba de aislador en el gran momento que tendría que vivir dentro de breves instantes en el escenario. Por asociación de ideas se acordó del primer tango que me había grabado y, tomando su guitarra, comenzó a juguetear cantándome una estrofa de Pompas de jabón. Al terminarla me dijo con ese gracejo porteño tan de él: ‘Con este tango debutaste ganando, pibe’”.
Muchos años después, en Mis memorias (también editado por Corregidor), Cadícamo transcribe casi textualmente la descripción de aquella noche, sólo que obviando el detalle del Gardel “en traje de Adán”. Ahora recuerda haber encontrado al cantor en su camarín “vistiendo su sofisticado traje de gaucho”. Allí también recuerda la forma en que conoció a Gardel: “Razzano vivía en Flores, en la calle Bonorino, a pocas cuadras de mi casa. Solíamos encontrarnos en el último tranvía para Flores. Nos conocíamos de vista. Una noche me lleva a un cine de Lavalle donde actuaba Gardel para presentármelo. Entramos en el camarín en el momento que comenzaba a quitarse el smoking. Al mirarme, notando quizá que mi rostro era más de adolescente que de adulto, lo primero que me dijo antes de que Razzano me presentara fue: ‘¿Cuántos años tenés? ¿Dieciséis?’. Luego, en su proverbial tono cachador, agregó: ‘¿A quién le pungueaste la letra de Pompas?’”.

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