SOCIEDAD › EL CASO DE LOS ESCUADRONES Y UN APRIETE VIOLENTO

Ataque contra una concejala

“¡Te vamos a matar, negra hija de puta, negra montonera!”. El grito de guerra y muerte salió ayer de un grupo de manifestantes en favor de la policía de la zona del escuadrón de la muerte de Don Torcuato. Y la destinataria de la amenaza fue una de las concejalas del PJ: Carmen Salcedo, quien ayer presentó una denuncia en la fiscalía de turno de General Pacheco. La sesión, en la que Salcedo pensaba defender la postura de los isleños del Tigre que se oponen a la urbanización de sus tierras, fue “literalmente copada por una patota en la que había matones armados que pretendían golpearla”, le dijo a Página/12 ayer Dionisia López Amado, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, presente en la escena. “Sé que debe estar involucrada la policía porque vi a algunos de civil a los que conozco de cuando trabajaron en la Comisaría 3ª” –donde se desempeñaba la mayoría de los acusados de fusilar menores– contó la concejal Ana Grandi, una de las que impidió que a Salcedo la alcanzara la furia de los amigos de la fuerza que la acusaban de “mandar a matar a los nuestros”.
Así las cosas en la zona norte del Gran Buenos Aires. Tras las investigaciones de este diario, de la Procuración General de la Suprema Corte, y las denuncias que la propia Corte ha realizado sobre presuntos fusilamientos de chicos ladrones, los vecinos, familiares y entenados salen, organizados con combis, colectivos, bombos, altavoces y una larga lista de insultos a repudiar a Salcedo. ¿Por qué Salcedo? La concejal trabaja hace cuatro años en proyectos de contención de menores, y desde que en la zona de Don Torcuato comenzaron a aparecer menores con tiros por la espalda o presuntamente ajusticiados colabora con los familiares de las víctimas. Ayer estaba acompañada por varias madres y padres de adolescentes muertos por la policía. Entre ellas también estaba Zunilda Galván, la mamá de Gastón “Monito” Galván, uno de los dos chicos que apareció hace casi un año con 11 tiros, las manos y los pies atados, amordazado y con una bolsa en la cabeza, un signo policíaco de tortura.
“Le gritaban de todo y nadie los paraba –contó a este diario Zunilda Galván–. Se empezaron a acercar y las madres nos pusimos alrededor de ella para protegerla porque parecía que le iban a pegar y así fuimos saliendo, con ellos, acorraladas”. Página/12 habló ayer con Salcedo, después de que interpuso una denuncia por amenazas ante la UFI 3 de Pachecho. La concejal ya había tenido que denunciar amenazas en otras dos oportunidades. Primero le dijeron a una amiga a la que creyeron su hermana: “a tu hermana la vamos a cagar a tiros. Y que se cuide porque le vamos a hacer mierda al hijo”, en la puerta del club al que va a jugar el chico. Luego empapelaron la zona norte con grandes carteles con una foto de Salcedo. La acusaban de haber sido miembro de la organización Montoneros y de “mandar a los delincuentes a matar policías”.
Ayer la patota que ingresó al Concejo sin que la policía lo impidiera -según tres testigos contaron a este diario– actuó organizada y violenta hasta con las madres de las víctimas de la policía. “Nos gritaron de todo y decían que yo tenía que estar presa por haber tenido un hijo delincuente”, contó Zunilda Galván. Zunilda les contestó: “no me importaría ir presa si los que mataron a mi hijo también fueran presos”.
“Por algo lo habrán matado”, le gritó una mujer. Hasta ahora hay un solo policía preso por el crimen del Monito Galván y su amigo Miguel “Piti” Burgos.

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