SOCIEDAD › LOS EFECTOS DE LA OBESIDAD EN CHICOS

El colesterol alto y la autoestima baja

Los especialistas cada vez ven más chicos obesos con problemas ortopédicos, colesterol alto y diabetes. Los efectos en su vida social.

 Por Mariana Carbajal

De la mano del aumento de la obesidad infantil, hay cada vez más chicos con problemas ortopédicos provocados por el sobrepeso (como el pie plano), con colesterol alto en la sangre, y con una forma de diabetes que antes sólo existía entre adultos, reveló a Página/12 Olga Ramos, jefa del servicio de Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños Pedro de Elizalde. “Estamos viendo casos de obesidad muy severa a edades muy tempranas, a partir de los 6 y 8 años”, informó Carmen Mazza, jefa de Nutrición del Garrahan. Las especialistas coincidieron en que la enfermedad afecta principalmente a menores de clase media baja y clase baja. “Que tengamos gordura en la pobreza no implica que no estamos tan mal como parece sino que es otra forma de desnutrición”, advirtió Jorge Braguinsky, director del posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro.
Aunque la obesidad es una “epidemia global que avanza velozmente”, en cada región adquiere una forma particular de presentación. Hay diferencias importantes entre un chico gordo rico y uno pobre. “El primero puede tener un exceso graso, pero está fuerte, juega al rugby y si te da una trompada te deja sentado; el otro, en cambio, tiene mayor proporción de tejido graso que de masa muscular, y seguramente tiene carencia de nutrientes como hierro, zinc y proteínas completas”, aclaró Braguinsky.
En la Argentina, según precisó Mazza, el sobrepeso en la población infantil se superpone con el retraso de crecimiento crónico, otra manifestación de la desnutrición. Son mayoritariamente chicos gordos y petisos. ¿Las causas? Comidas con un alto valor calórico e inactividad, coinciden las especialistas. “Como consecuencia de la inseguridad, los chicos no salen a la calle, no corren, no andan en bici. La gordura les genera consecuencias psicoemocionales y sociales. Sufren disminución de la autoestima, timidez, retracción social. Los obesos no tienen lugares asignados en los juegos, se encierran cada vez más porque son rechazados por sus pares y así se va cerrando el círculo: cada vez salen menos y comen más”, señaló Ramos, titular, además, de la Sociedad Argentina de Nutrición.
Con el aumento de los casos de obesidad y sobrepeso infantil, en los hospitales de niños están apareciendo otros cuadros asociados: problemas ortopédicos provocados por el sobrepeso como el pie plano, y osteoarticulares como el genuvalgo, que es cuando las rodillas se juntan. También, más chicos con colesterol alto en la sangre, y un número creciente de adolescentes con diabetes tipo II, conocida como diabetes del adulto, que es aquella que no es insulino dependiente y es motivada por la obesidad. “Son jóvenes que en la adultez van a tener precozmente enfermedades cardiovasculares como infartos”, explicó Ramos. Tanto Mazza como Ramos informaron que en los hospitales públicos hay programas individualizados para tratar este tipo de pacientes.
Braguinsky destacó que la obesidad es actualmente una enfermedad que afecta a todas las edades en todo el mundo. La última cifra en Estados Unidos indica que el 63 por ciento de la población total está afectada por sobrepeso y obesidad. “Porcentajes similares fueron detectados en Asunción del Paraguay y en un estudio que realizamos cuatro años atrás en Venado Tuerto”, precisó el especialista. La obesidad, añadió, tiene raíces muy profundas, muchas de las cuales “todavía son desconocidas”. “Pero sin dudas, está relacionada con el modo de respuesta del genoma humano ante una situación de disponibilidad excesiva de alimentos con un sedentarismo obligado como ocurre actualmente, con excepción de las situaciones de indigencia. Es lo que indica la llamada teoría del genotipo ahorrador. El genoma humano fue fabricado hace un millón de años para persistir en condiciones de extrema hambruna y está acostumbrado a amarrocar lo que pueda. Pero ahora se encuentra con disponibilidad de comida, aunque sea mala en calorías, y junto con el sedentarismo, nos está enfermando”, explicó Braguinsky.

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