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Domingo, 17 de noviembre de 2002

El nuevo fantasma

Por Maximiliano Montenegro

Para las familias endeudadas que duermen tranquilas porque se salvaron del CER, en dos semanas más irrumpirá en la escena el CVS, el nuevo protagonista de sus pesadillas. El coeficiente de variación salarial con el que se indexarán los créditos hipotecarios para vivienda única amenaza con convertirse en el nuevo verdugo de quienes alguna vez soñaron con la casa propia. Cash analizó todas las posibilidades de ajuste de los créditos en los próximos meses. En el escenario más conservador, ya a partir de enero, todas las deudas ajustadas por CVS crecerán en un 5 por ciento, lo que equivale a 1 año de pagos de capital. Pero los bancos privados presionan al Gobierno para que el aumento de 100 pesos –o tal vez de 150 pesos– sea incluido en el cálculo, lo que llevaría el ajuste de los créditos hasta el 15 por ciento. Así, para que no se incrementaran sensiblemente las cuotas, el plazo de los préstamos debería estirarse más de 3 años. Para colmo, el CVS podría deparar otras sorpresas para los deudores, si el Indec empezara a captar incrementos salariales en algunos sectores de la economía que no se corresponden con los bolsillos de la mayoría de los asalariados con propiedades hipotecadas. El tema es tan delicado que el presidente del Banco Ciudad, Roberto Feletti,
admitió que, por ahora, lo mejor sería no aplicarlo, ya que atentaría contra la capacidad de repago de los clientes. “No podemos convertir a los deudores en inquilinos de por vida”, aseguró.
Esta semana la discusión sobre la prórroga de la suspensión de las ejecuciones hipotecarias volvió a poner en pie de guerra a los deudores. Los bancos trataron de minimizar la cuestión y acordaron con el Gobierno, cercado por el Fondo Monetario, una tregua hasta febrero, como una manera de desactivar un proyecto de ley que extendía la suspensión por 6 meses. Sin embargo, más allá de las cifras sobre deudores morosos que se barajen de uno y otro lado, lo cierto es que el problema explotará si en los próximos meses empiezan a caer las fichas del CVS.
Como es sabido, el CVS se aplicaría sobre los créditos hipotecarios para vivienda única, los personales inferiores a 12 mil pesos y los prendarios de menos de 30 mil. Por supuesto, en todos los casos, pesificados. No hay datos precisos sobre cuántos préstamos caerían bajo esta regla, pero una buena estimación arroja unos 250.000 créditos hipotecarios. Menos confiable, en cambio, es el cálculo para los personales y prendarios, pero podrían ser otro tanto. Es decir que alrededor de medio millón de personas empezará a observar la evolución del CVS como si fuera la cotización del dólar.
Julio Rotman, director de Estadísticas del Indec, confirmó que el índice de ajuste será presentado en sociedad el 29 de noviembre (ver aparte). Para confeccionarlo, el organismo definió lo que llaman un “puesto típico” de trabajo. Con 500 de esos puestos se armará una canasta, que debería representar a todo el país y a la totalidad de los sectores, una vez estimadas las correspondientes ponderaciones. El Indec relevará mensualmente el valor de la “canasta puesto de trabajo” entre 2500 empresas.
Sin embargo, el problema de esta clase de indexación es evidente: no hay forma de que el CVS, por mejor calculado que esté, refleje la situación económica de la mayoría de los deudores alcanzados por el ajuste. Por caso, más allá de los salarios, el índice no contempla las horas extra o los beneficios extrasalariales. Obviamente, tampoco hay forma de ponderar el impacto de la desocupación entre los deudores o la precarización de sus empleos, con sus distintas modalidades: atrasos en los pagos, suspensiones, etcétera.
Así, aunque parezca chiste, el reintegro del 13 por ciento a los empleados estatales a partir de enero significará un incremento automático de alrededor del 4 por ciento en las deudas. Los bancos, en tanto, presionan al Gobierno para que a partir del 2003 el aumento de 100 –o eventualmente de 150 pesos que pide la CGT– sea considerado en el índice,del cual hoy está expresamente excluido. Dada la ponderación del sector privado formal en el coeficiente –50 por ciento– y el salario promedio en dicho sector –700 pesos–, el CVS saltaría otro escalón: entre 7 y 11 por ciento, que habría que adicionar a la suba ocasionada por el reintegro a los empleados públicos.
Sin considerar los incrementos que surjan de la encuesta realizada mensualmente por el Indec, por sí solos esos “módicos” ajustes iniciales podrían asestar un duro golpe a los deudores de ingresos fijos.
El motivo es fácil de entender. El CVS se aplica sobre el capital adeudado. Ahora bien, los créditos hipotecarios fueron otorgados a un plazo promedio superior a los 12 años, bajo el llamado sistema francés: primero se pagan los intereses y recién en los últimos 2 o 3 años del préstamo se realizan cancelaciones fuertes de capital. Como una parte sustancial de los créditos fueron otorgados después de 1996, la mayoría de los deudores está pagando en sus cuotas intereses y una mínima fracción de capital. Por eso, el impacto del ajuste sobre el capital adeudado es muy importante, como lo demuestra el siguiente ejemplo:
n El caso promedio de un crédito hipotecario a 12 años de 35.000 dólares en origen, convertidos a pesos, con 30 cuotas al día. Si la indexación vía CVS es del 5 por ciento, entonces el aumento del capital adeudado equivale al capital pagado en un año. Si es del 15 por ciento, entonces equivaldrá a los pagos de capital de más de 3 años (ver cuadros). Con incrementos superiores en el indexador, la deuda se vuelve explosiva.
Una forma de atenuar el efecto de la indexación en las cuotas pagadas mensualmente es prolongar el plazo de devolución del crédito. Sin embargo, Roberto Feletti advierte que esa situación tiene un límite, porque quienes sacaron los préstamos aspiraban a ser propietarios, no inquilinos de por vida. Más aún, el titular del Banco Ciudad, rompiendo el frente de los bancos, sugiere directamente no aplicar este mecanismo de indexación.
Desde la macroeconomía, un buen argumento para defender esta propuesta es que el ajuste de estos créditos –para transferir rentabilidad a los bancos– seguirá restando poder de compra a las familias, cuando justamente lo que pretende el Gobierno es alentar el consumo. Además, los
bancos ya fueron compensados con creces por el Estado no sólo por la pesificación asimétrica sino también por sus deudas con el exterior.
Sea como fuere, la batalla del CVS recién comienza. No hay mejor prueba de que los bancos privados pelearán por el bocado que es el resumen de cuenta de un deudor del Banco Río (ver facsímil). En el mismo ya hay una fila reservada para el “coeficiente de indexación” del préstamo, pero allí el CVS figura por ahora con un valor de 1,000... Preparado, en la línea de largada, para el ajuste.

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CVS / Indexación

El coeficiente de variación salarial con el que se indexarán los créditos hipotecarios para vivienda única amenaza con convertirse en el nuevo verdugo de quienes alguna vez soñaron con la casa propia.

Cash analizó todas las posibilidades de ajuste de los créditos en los próximos meses.
En el escenario más conservador, ya a partir de enero, todas las deudas ajustadas por CVS crecerán en un 5 por ciento, lo que equivale a 1 año de pagos de capital.

Pero los bancos privados presionan al Gobierno para que el aumento de 100 pesos –o tal vez de 150 pesos– sea incluido en el cálculo, lo que llevaría el ajuste de los créditos hasta el 15 por ciento. Así, para que no se incrementaran sensiblemente las cuotas, el plazo de los préstamos debería estirarse más de 3 años.

El CVS podría deparar otras sorpresas para los deudores,
si el Indec empezara a captar incrementos salariales en algunos sectores de la economía que no se
corresponden con los bolsillos de la mayoría de los asalariados con propiedades hipotecadas.

 
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