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Miércoles, 30 de mayo de 2007

TELEVISION › TRISTAN BAUER, UN CINEASTA EN LA AVENTURA DE LOGRAR OTRA TV

“Este canal es un enorme despertador de inquietudes”

“El gran desafío es convertir a Encuentro en una herramienta de transformación social”, dice el realizador, que viene demostrando en pantalla que no todo debe pasar por las reglas comerciales.

 Por Emanuel Respighi

Palabras más, palabras menos, el pedagogo y politólogo brasileño Paulo Freire plantea que la educación no es un lugar donde hay sabios muy sabios que les enseñan a analfabetos, sino más bien un lugar de encuentro de gente que lo que quiere es saber más para ser mejor. Siguiendo esa máxima como horizonte, Tristán Bauer diseñó el canal Encuentro como un espacio de participación ciudadana en el que la cultura, la educación, la historia y la memoria convergen en una pantalla abierta a la producción creativa de todos los sectores de la sociedad, quebrando la antigua pero aún vigente concepción de que el mensaje sólo recorre un camino unidireccional desde el emisor al receptor. “El gran desafío es convertir a Encuentro en una herramienta de transformación social. Si sólo se conforma un buen canal, yo considero mi gestión un fracaso. Encuentro tiene que transformarse en mucho más que un canal de televisión, transpasar los límites de la pantalla para ponerse al servicio social”, afirma el director de la señal educativa y cultural perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación.

Lanzado hace menos de dos meses como una señal de cable que les da prioridad a la cultura y la educación, Encuentro (canal 5 de CableVisión y Multicanal y 15 de Telecentro) logró en este tiempo modificar las miradas de recelo iniciales por tratarse de un canal público por aplausos de los más variados sectores sociales y políticos, a fuerza de una programación que sin olvidar sus objetivos está signada por un lenguaje televisivo moderno e innovador (ver recuadro). Una clara demostración que otra televisión, inclusive la pública, es posible. En efecto, Encuentro, junto con el portal Educ.ar, se presenta como el primer y más avanzado proyecto en el que la convergencia de Internet y la TV se fusionan como herramientas complementarias para los planes de estudios escolares. “Encuentro es una televisión al servicio del público que va a quedar para siempre. Quien asuma la dirección va a tener que luchar contra esa marca”, aclara, no sin orgullo, el director de Iluminados por el fuego en diálogo con Página/12.

–¿Cómo fue la gestación del canal, teniendo en cuenta su historia básicamente cinematográfica?

–Mi cultura es cinematográfica, que tiene una estructura clara: la génesis de la idea, el desarrollo, el rodaje, la posproducción y el día del estreno, cuando uno se despide de la película. Con esa deformación y genética profesional asumí este proyecto con la misma pasión, pensando que tras el lanzamiento la tarea estaba cumplida. Lo que no sabía y para lo cual humanamente no estaba preparado era que el lanzamiento significaba el comienzo verdadero de la dinámica televisiva.

–Suena a arrepentido, casi...

–No. Me he propuesto construir una televisión de calidad. Es un proyecto que requiere un esfuerzo enorme, pero que vale la pena. La posibilidad de hacer una televisión pública y de calidad es un desafío y un privilegio. En Argentina y en América latina, como en Venezuela, Colombia y Chile, se está atravesando un momento de proyectos hermanos a Encuentro que apuntan todos hacia el mismo lugar: una TV de calidad al servicio del hombre.

–¿Y por qué cree que se está dando a nivel regional esta generación de canales públicos esencialmente culturales?

–La ATEI (Asociación de Televisoras Iberoamericanas), en la última cumbre de presidentes, sentó nuevas bases para la TV pública, alejada de la línea burocratizante, de un Estado gigante de antaño. Creo que se debe a dos factores. Por un lado, a los nuevos vientos políticos que soplan en América latina, después de lo que significó el neoliberalismo. El Estado volvió a tener la importancia que se merece, ya no sólo en el aspecto político, sino también la relevancia clave que tiene en el ámbito cultural y educativo. Y por otro lado, el vacío enorme que como espectador ha dejado la TV privada para un espacio que no tenga que ver con la estupidización del ser humano y su sometimiento a una situación fundamentalmente de consumidor. Estas dos líneas generan la aparición, el crecimiento y el desarrollo de las emisoras públicas de TV.

–Al igual que usted, otro cineasta reconocido, el brasileño Ornaldo Sena, dirige el canal público brasileño. ¿Qué es lo que atraen este tipo de proyectos para que cineastas de renombre se animen a dar el salto?

–Cuando me formé como cineasta en los ’80 en la escuela de cine, la palabra televisión era de desprecio: era otra cultura, otra forma de decir las cosas, ligado a la vulgaridad. Es una maravilla recorrer hoy el mundo, América latina sobre todo, y ver que al frente de los proyectos televisivos está gente que viene del cine, de cierta tradición y de esta enorme masa de jóvenes que se están formando en el cine, el video e Internet. Se debe quebrar la histórica relación emisor-receptor que se dio hasta el momento. No se puede seguir bajo la estructura de un emisor gordo, grandote y sordo que les habla a espectadores que son mudos y que miran estupidizados a esta caja boba. El vínculo de la TV con Internet quiebra definitivamente el viejo esquema, generando una comunicación de ida y vuelta que se conforma como una herramienta extraordinaria de transformación social.

–¿Cómo aceitarán la relación entre el canal, Internet y los planes de estudios, aún en cierne?

–Hacer converger la TV con Internet posibilita aunar también las fuentes creativas. Encuentro debe ser un espacio de unión. Estamos trabajando en eso, con la página de Internet, los foros de debate y material complementario para que los docentes trabajen en las aulas. A fin de año vamos a tener todas las plataformas listas como para aceitar la relación Internet-TV. Queremos fortalecer la participación. No apuntamos a ser sólo una imagen bella, con programas de interés, sino dar un paso más hacia la participación y el intercambio, para que la producción de uno y otro lado se consolide como herramienta pedagógica que a nivel social se convierta en un motor real de desarrollo.

–¿Y cómo se implementará esa convergencia?

–A través de dos vías. Por un lado, mediante Internet. El problema es que así como se trata de una vía muy rica para la producción y la democratización de las imágenes y el contenido, también hay que señalar que se trata de un medio restringido al 10 por ciento de la población. Y por otro lado, a través de la distribución de DVD de programas, acompañados por material complementario, como cartillas, juegos o cuestionarios, para utilizar en el aula.

–Suena utópico en un sistema educativo tan precario como el argentino...

–Utópico es lo no realizable. En todo caso, mi idea se parece más a un sueño, porque la convergencia tecnológica se puede lograr. Muchos cineastas me dicen que es una idea “loca”, pero yo confío en que la misma fuerza que nos posibilitó luchar contra las burocracias estatales para hacer realidad el canal, nos permita conformar una plataforma tecnológica educativa. Requiere de mucho trabajo y esfuerzo, de una voluntad de acero, pero lo vamos a lograr.

–El problema es que no requiere sólo de su voluntad, sino también de una decisión política, porque el canal es financiado por el Ministerio de Educación.

–Tener un canal educativo de calidad no depende de mí ni de las 35 personas que trabajan en el proyecto. Depende, mejor dicho, de la voluntad del Ministerio de Educación de la Nación y de los 35 millones de argentinos.

–Y de las próximas gestiones del Ministerio que le seguirán a la de Daniel Filmus.

–Claro. Nosotros fuimos quienes sembramos la primera semilla. Lo bueno de Encuentro es que a partir de esta gestión habrá un canal educativo y cultural de por vida. Creo que de nada sirve conformar una programación basada solamente en los contenidos. El contenido debe acompañarse de lenguaje audiovisual. Si uno no conmueve al que está viendo, si no se transforma este enorme despertador, nada sirve. Lo que también creo es que es mentira que a través de una pantalla de televisión no se pueda profundizar. Uno puede tirar conceptos y despertar inquietudes variadas, que deben ser acompañadas por la lectura, la investigación y la práctica. Encuentro es un enorme despertador de inquietudes.

–¿Cómo hacer que hacer una televisión estatal cultural y educativa sea de calidad y plural, sin quedarse en el mero discurso tantas veces expresado en vano a lo largo de la historia audiovisual?

–Investigando experiencias similares en el mundo entero, manteniendo una voluntad de acero y trabajando con pasión. No sólo hay que trabajar con cariño, sino también apoyar el culo en la silla. Pero no sólo con la solemne idea de “transmitir” cultura, sino sabiendo que la TV es un lenguaje al que hay que adaptarse para que el mensaje llegue con mayor potencia y penetración. Hay que trabajar con las pautas claras que tiene el mensaje televisivo para que la difusión sea completa. ¿Queremos explicar un cálculo matemático? Hagámoslo no con un profesor y un pizarrón sino a partir de la creación de un lenguaje que convoque a la expectación televisiva.

–La BBC es pionera en ese sentido, aunque con una financiación que recae en los ciudadanos, a través de impuestos.

–Estamos pasando ciclos de la BBC, que son verdaderas maravillas surgidas de la TV pública inglesa. Y veo ciclos en la que está Latinoamérica filmada extraordinariamente. ¿Cómo es posible que la BBC, de origen inglesa, haya filmado lograr hacer esta serie maravillosa sobre América latina y nosotros, como latinoamericanos, no tengamos nada parecido? Y la respuesta es que la BBC hace 80 años que está al aire bajo una misma línea editorial, entendiendo que la TV pública tiene valor y sentido. Estamos en litigio por las Malvinas con los ingleses, pero en materia de TV pública tenemos que aprender de ellos.

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“No apuntamos a ser sólo una imagen bella, con programas de interés, sino dar un paso más hacia la participación y el intercambio.”
 
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