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Domingo, 18 de marzo de 2007

ESPECIAL SORIANO > REPERCUSIONES Y POLéMICA

Tristes y tardías revelaciones

 Por Sara Maldonado *

Ahora ya conocemos las razones por las cuales Osvaldo Soriano, en la entrevista que le hiciera Carlos Ares para la revista La Maga, habló negativamente sobre su visita a Filosofía y Letras, describiendo al público como auditorio hostil, aun cuando este auditorio lo escuchara y celebrara.
En su nota del domingo 11 de marzo, Hinde Pomeraniec nos lo revela, descubriendo ante la pléyade de lectores de Osvaldo Soriano que hoy siguen este debate de Radar, aspectos de la personalidad del escritor hasta ahora desconocidos. Gracias a esta docente, organizadora de aquel evento, hoy la verdad nos es revelada.

Osvaldo Soriano era temeroso: les temía a los supuestos “crueles depredadores de los autores populares” que, al menos en la imaginación de él mismo, existían por aquella época en Filosofía y Letras.
Osvaldo Soriano tenía gestos de “picardía maliciosa”.
Osvaldo Soriano era injusto con los hechos y con las personas.
Osvaldo Soriano quería mantenerse en la “cornisa literaria” y utilizaba como recurso la picardía maliciosa. Esto lo hacía a cualquier costo, aun cuando el costo fuera “ofender y maltratar a quienes mostraban por él admiración y respeto”.
Osvaldo Soriano era fóbico.
Osvaldo Soriano no podía “ver más allá de su propia fobia”.
Osvaldo Soriano no podía escuchar.
Osvaldo Soriano no quería escuchar.

¡Qué pena!
Osvaldo Soriano no puede contestarle.
No puede ejercer su derecho de defensa.
Porque Osvaldo Soriano está muerto.

* Profesora de la FCEN de la Universidad de Buenos Aires.

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