¿Cómo le va, lector, cómo anda? O mejor aún ¿Cómo la ve?. Porque si somos sinceros, y no sinceradores como está de posmoda, ni sincericidas como tanto les gusta algunos, entonces sabemos que importante no es lo que se ve, sino “cómo se ve”

¿Que vendría a ser eso? La pregunta es grande, pero la respuesta es pequeña, como diría el Sumo Maurífice. El “como” hoy en día lo es todo, y mañana en día, lo será todo, según predicen los mismos que auguraron un maravilloso segundo semestre con lluvia de inversiones donde nadie va a perder lo que tiene, y mucho menos lo que no tiene.

Porque, lector, ya lo diría el Subcomandante Peña: “La única posverdad es la surrealidad”. Si esta expresión (en realidad de mi propia cosecha sin retenciones) le parece algo absurda, cuénteme como hizo para metabolizar que “los embriones son argentinos con derechos”? ¿O cual es el principio jurídico, la doctrina legal de la justicia chocobarizada ( dicho esto con el respeto hacia los honorables seres que portan ese apellido y son tan dignos como el resto de los ciudadanos de este o de cualquier país ¿ Podríamos aceptar algo así como “Todos los ciudadanos de espaldas son iguales ante la ley del revolver”?

O sea que, ya lo está viendo, lector, no es lo mismo si lo ven de frente, que si lo ven de espaldas. Pero peor, es si no lo ven.

Y acá nos metemos en una extraña situación científica. A principios del siglo XX existía literatura científica y también de ficción, que se devanaba los sesos en la búsqueda de la invisibilidad. Películas, novelas, ensayos, hasta hubo un personaje famoso de Titanes en el Ring: El Hombre Invisible, que peleaba como cualquier otro, y sometía a sus rivales a la infructuosa tarea de luchar contra si mismos haciendo como si fueran dos.

Sí, lector, era un hombre solo, haciendo el trabajo de dos, por el mismo salario. Qué horror, dirá usted, pero bueno, eso solamente pasa en la ficción.

Bueno, mas allá del mas allá, queremos decir con pertinaz orgullo argentino que, en este siglo XXI; nuestro Sumo Maurífice hizo algo más que protagonizar con su nombre y apellido el hit del verano 

(Buen momento para hacer una pausa, entonar el hit del verano con toda su familia, amigos, allegados, consorcistas o compañeros del grupo de terapia y volver luego a la lectura)

(Ahhh, que placer, hemos renovado el aire)

Continuamos: Decíamos que nuestro prescindente resolvió la mayor incógnita del siglo XX, en el XXI. Encontró la fórmula de  “El Hombre Invisible”. Pero lector, usted, o ustedes, conoce a Mauricio: sabe que  lo de él es desarrollar hasta el infinito y más allá (Aclaración, no estamos diciéndole con esto “Eres un juguete”, pero igual, si hace falta, pediremos disculpa en todos los canales). Mauricio se debe haber preguntado: ¿Por que quedarme con “un” hombre invisible, si puedo conseguir millones?

¡Y ahí se lanzaron con todo! Él y su mejor equipo contrario de los últimos 50 años, en la calle codo a codo, vidalizando, perdón, viralizando, la invisibilidad.

Y así logra hacer invisibles a los jóvenes, a las mujeres, a los pobres, a los laburantes, a los pyme, a los jubilados, a los originarios ( que fueron remplazados por “los pueblos imaginarios”, que se quejan menos , y como son virtuales, con un troll se manejan), y a todas y todos los que no somos ellos mismos

¡Millones y millonas de argentinos y argentinas invisibles!

¿Y sabe lo que pasó? Los argentinos somos histéricos y no hay nada que nos venga bien: ni siquiera la asignación universal por hijo, la jubilación del ama de casa y los remedios para todos! ¡NADA! Cuando éramos visibles queríamos ser invisibles, y ahora que nos volvieron invisibles, queremos ser visibles de nuevo!

¡Reclamamos derechos que no tenemos, o que tenemos pero no importa! Ya se les dijo a los maestros que tienen derecho a un salario digno  ¿por que siguen protestando? ¿No les alcanza con verla sonreír a Mariuge?   Tendrían que tomar el ejemplo de nuestros pobres embriones, que no marchan, ni manifiestan, ni dejan a los niños sin clases.

Ellos sí son los argentinos del futuro, aunque hasta ahora no se los vea

Y es por eso que el presidente se anima a hablar de “crecimiento invisible”. Porque no les habla a los ciudadanos, ni a las ciudadanas, ni a los perros, ni a los tamagochis, ni a los loros: ¡ les habla a los embriones! O “al embrión que todos llevamos dentro”, ese embrión que se hará niño,  y luego hombre, y si le zafa de la  chocobarización gracias a sus méritos o a su genética, llegará al voto, y sabrá devolver con su sufragio todo el poscariño recibido por el Sumo Maurífice, que se tuvo que hacer cargo él mismo de defender sus derechos, ya que loas maestros estaban muy ocupados haciendo huelga en la realidad terráquea, o sea en la ficción, si se ve desde la dimensión mauriforme.

Entender el crecimiento invisible, es “estar mas allá”, haber atravesado la dimensión de lo materia, darse cuenta de que el salario es una carga, un karma, mientras que la desocupación es libertad en su más sublime subterfugio metafísico.

Entender el crecimiento invisible, es aceptar que

  • No es que la gente gane poco y la plata no le alcanza, sino que una parte de lo que gana es invisible, y si no la ve, no la alcanza
  • No es que se exporta poco, sino que la mayoría de lo que se exporta es invisible, y entonces los otros países, que no tienen crecimiento invisible, no aceptan nuestros productor, de puro ignorantes que son.
  • No es que no haya lluvia de dólares, es que son dólares invisibles, y a nuestros ciudadanos durante doce años les hicieron creer que el único billete válido es el que pueden ver
  • No es que haya desaparecido el submarino, se hizo invisible, por eso no lo encuentran.
  • No es que no haya pruebas de que el gobierno anterior “se robaron todo” ¡hay pruebas, lo que pasa es que son invisibles. El gobierno se encargó de hacerlas invisibles, justamente para que los que se robaron todo no se roben las pruebas también
  • No es que haya mucha pobreza, es que muchos ciudadanos son conservadores, y no se animan a volverse “ ricos invisibles”
  • No es que no haya justicia: es que además de ciega, sorda y muda, es invisible. Entonces nadie sabe cómo encontrarla. Pero estar, está
  • Y así

No obstante, ante cualquier incertidumbre, consulte a su embrión

Hasta la semana que viene, lector

Rudy

@humoristarudy