Opinión
Hermanadas con Marielle

Brutal. Conmocionante. Desde la noche del miércoles que nos llegó la noticia, nos movilizó profundamente. La acribillaron. Volvía de un acto militante y la acribillaron. Era activista contra la intervención militar del régimen golpista de Temer en Río de Janeiro, y la acribillaron. Era mujer y la acribillaron. Era negra y la acribillaron. Nació en una favela y la acribillaron. Llegó a ser socióloga y la acribillaron. Era concejala por el PSOL en Río y la acribillaron. La acribillaron a ella y al compañero Anderson Pedro Gomes que manejaba el auto. Desde que lo  supimos nos hierve la sangre, como a los miles y miles que manifestaron en Río y en todo Brasil. Nos asesinaron a una hermana.

Fue una ejecución, un crimen político, en la ciudad que dejó de ser maravillosa hace mucho tiempo. En la ciudad del desempleo y la descomposición social que se agrava desde hace décadas, a pesar de las promesas de los anteriores gobiernos. En la ciudad que, ahora, el régimen golpista eligió, deslegitimado y débil, para intentar hacerse más fuerte con la bandera de la “seguridad”. Como dicen mis compañeros y compañeras de Brasil, este régimen impone menos derechos, menos empleos, atraso de salarios, menos servicios públicos, más violencia contra la población, con un discurso de supuesta seguridad pública cuando en realidad manchan las calles con la sangre de nuestro pueblo. Siento como propias la indignación y la bronca de decenas y decenas de miles que manifestaron en Brasil ante la ejecución de Marielle Franco.

Unas pocas palabras para la política. Siendo diputada en el Congreso nacional denunciamos el golpe institucional de Temer desde el primer momento. Estos días en la legislatura porteña logramos hacer que se condene este infame asesinato bajo la militarización de Río de Janeiro por parte de los mismos golpistas. No creemos en las declaraciones de compromiso. Creemos que la lucha de Marielle no fue en vano y que es bandera de quienes ocupan las calles contra este brutal asesinato a una hija del pueblo, nacida en la favela de Maré, que tomó en sus manos la causa de los explotados y explotadas.

El pueblo brasileño expresó masivamente en las calles su tristeza pero también su rabia contra la policía, contra la intervención federal del Ejército y contra cómo tratan a la población trabajadora, a los jóvenes, a los negros, a las mujeres y a la comunidad LGTB. Las universidades pararon las clases en Río de Janeiro y varios estados. En los lugares de trabajo se expresa una enorme indignación, en las huelgas de profesores y empleados públicos de San Pablo o de Minas Gerais en repudio a ese brutal asesinato.

Los trabajadores, las mujeres y la juventud saben que se trata de un asesinato del que son responsables el Estado y todos los que promovieron el golpe reaccionario de Temer. Con ese espíritu de lucha reclamaremos también desde Argentina una investigación independiente para que este crimen no quede impune.

* Abogada y diputada porteña por el PTS/FIT.

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