Israel reprimió nuevas manifestaciones palestinas en el marco de la llamada Gran Marcha del Retorno
Otros dos muertos y decenas de entierros en Gaza
El duelo prevaleció a las protestas tras la represión israelí a la manifestación en contra de la apertura de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, que ayer dejó 60 palestinos muertos y 2771 heridos, la mitad por heridas de bala.
Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza.Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza.Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza.Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza.Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza.
Familiares lloran la muerte de Layila, una niña de ocho meses que murió por inhalación de gas lacrimógeno en Gaza. 

Miles de palestinos en Gaza enterraron ayer a las decenas de muertos por fuego israelí que dejaron las protestas de ayer, en medio de una huelga general en la que se conmemora la Nakba (Catástrofe) que para ellos supuso la creación de Israel hace 70 años y de manifestaciones en los puestos de control militares en Cisjordania ocupada.

Dos palestinos murieron ayer por fuego israelí y cien quedaron heridos, 14 de ellos por munición real, en nuevas manifestaciones de la llamada Gran Marcha del Retorno que se desarrollan en Gaza desde el 30 de marzo y terminó ayer. “Si nos quitan Jerusalén. No hay nada más que perder”, dijo sobre el traslado el lunes de la Embajada de Estados Unidos a esta ciudad el manifestante Amar Imad, que ayer regresó a uno de los puntos de protesta, donde los asistentes coincidían en denunciar que “la Nakba continúa”. 

Miles de personas asistieron a los funerales de 25 de los 60 fallecidos que fueron enterrados ayer, entre ellos, Layila al Ghandour, una niña de ocho meses que al parecer murió por inhalación de gases lacrimógenos en los incidentes ocurridos en el campo de refugiados de Malaka. “No hemos faltado ningún viernes. Ellos, los padres se acercaron demasiado ayer y cayeron los gases. La niña estaba asfixiada e intentaba respirar, pero ya no podía. Murió camino al hospital”, dijo su abuela. 

A la vez, miles de palestinos marchaban hacia los cementerios en Gaza al grito de “Alá es el más grande” y “Muerte a Israel”. El Ministerio del Interior en la Franja publicó las fotografías de diez de sus miembros, muertos en las protestas y reconoció que 10 de los 60 muertos de ayer eran miembros de Hamas, el movimiento radical palestino que gobierna la Franja, al que Israel acusa de usar a civiles como escudos humanos y de planear atentados contra localidades fronterizas israelíes. Según testigos, los ataúdes de unos 25 de los muertos estaban ayer envueltos en la bandera de la organización. Sin embargo, eso puede suponer que la organización asumió los costos del funeral y no necesariamente la pertenencia a Hamas.

La jornada de ayer, si bien las protestas fueron visiblemente menos concurridas, marcó el punto final de las manifestaciones iniciadas el 30 de marzo pasado en el marco de la Gran Marcha del Retorno, en las que durante siete viernes los palestinos protestaron lanzando piedras y bombas molotov e incendiando neumáticos en la valla fronteriza con Israel, y a las que las tropas israelíes respondieron con disparos .

Ayer, en la Franja de Gaza el duelo prevaleció a las protestas tras la represión israelí al repudio contra la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, que ayer dejó 60 palestinos muertos y 2771 heridos, aproximadamente la mitad por heridas de bala, según el Ministerio palestino de Salud en Gaza.

No obstante, el ejército israelí señaló que ayer unos 400 palestinos participaron en nuevas protestas en la frontera, que calificó de violentas, y el ministerio de Salud palestino en Gaza reportó una nueva víctima fatal abatida por las tropas israelíes.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, convocó ayer a una huelga general que fue seguida masivamente en Gaza, Jerusalén Este y en Cisjordania, donde también estallaron enfrentamientos con el ejército israelí que se saldaron con al menos 66 palestinos heridos, según la Media Luna Roja. La huelga general también tuvo una fuerte adhesión en las ciudades israelíes de mayoría árabe.

Dos palestinos “resultaron heridos por munición real y docenas presentaron síntomas de asfixia” en los enfrentamientos” en la ciudad cisjordana de Hebrón. Asimismo, se produjeron disturbios en la ciudad norteña de Tubas, en el municipio de Al Bireh y en la localidad de Qalqilia. 

En las ciudades cisjordanas de Belén y Ramala sonaron ayer por la mañana las sirenas durante 70 segundos para conmemorar las siete décadas de la Nakba, que supuso que centenares de miles de árabes de Palestina se vieron forzados a abandonar sus tierras tras la primera Guerra árabe-Israelí, de 1948-1949. En diferentes puntos de Cisjordania también sonaron ayer a la mañana las sirenas durante 70 segundos para conmemorar las siete décadas de exilio palestino tras la creación del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.

En tanto, todas las facciones políticas palestinas llamaron a nuevas protestas ayer junto a los puestos de control del ejército israelí en Cisjordania. Todos los comercios, las escuelas, las universidades y oficinas públicas permanecen cerrados en el marco de los tres días de luto decretados la víspera, mientras las banderas en la sede de la Autoridad Nacional Palestina en Ramallah flamean a media asta.  

A media mañana, unos 200 palestinos acudieron al puesto de control israelí de Beit El, a las afueras de la ciudad de Ramallah, donde se registraron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes en los que hubo al menos cinco heridos por balas de acero recubiertas de goma, aseguraron fuentes médicas. “Hoy estamos aquí siguiendo con nuestra lucha, pelearemos contra la ocupación militar israelí”, dijo Isam Baqer, uno de los organizadores de la manifestación. “Queremos proteger a nuestra gente de estos crímenes de guerra”, añadió.

En Hebrón, en el sur de Cisjordania, ayer también se registraron manifestaciones en las que al menos dos palestinos “fueron heridos por fuego real y docenas por asfixia en enfrentamientos” con las fuerzas israelíes en el centro de la ciudad, que dispararon balas recauchutadas, munición real y gas lacrimógeno. También hubo disturbios en la ciudad norteña de Tubas, en el municipio de Al Bireh y en la localidad de Qalqilia, y había programadas manifestaciones en Nablus, en el norte del territorio.

“Nuestra tarea es rendir tributo a los mártires de Gaza que se movilizaron ayer en manifestaciones pacíficas”, manifestó el gobernador de Tubas, Ahmed al Asad. Entre el lunes y ayer, 38 palestinos fueron arrestados por las fuerzas israelíes, 20 de ellos en Jerusalén durante las protestas ayer contra el traslado de la embajada estadounidense a la ciudad. 

El duelo prevaleció a las protestas tras la represión israelí al repudio contra la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, que ayer dejó 60 palestinos muertos y 2771 heridos, aproximadamente la mitad por heridas de bala vivida el lunes en Gaza.  El representante de la ONU para Medio Oriente, Nickolay Mladenov, aseguró ayer que “no hay justificación” para la “tragedia” vivida este lunes en Gaza y señaló  a Israel y Hamas por su responsabilidad en lo ocurrido. 

Israel reabrió ayer el cruce de mercancías con Gaza de Kerem Shalom, después de mantenerlo cerrado dos días tras los daños que causaron manifestantes palestinos a la infraestructura en protestas del pasado viernes.

La violencia en la frontera entre Gaza e Israel motivó una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU.