Vuelven los noventa
Regresa a los escenarios 1990 noches: los antros, las estrellas y los polvos evocados por la última mostra que perdió su brillo a causa del uno a uno.
Imagen: Jenny Castillo Araya

En los noventa, el ambiente gay y el under se fecundaban sobre todo en el Parakultural, Mediomundo Varieté,  Ave Porco, Bolivia, Bunker, Experiment, Morocco, el Dorado y la Age. Peter Pank y sus amigxs sobrevolaban la ciudad de Buenos Aires en bandada: los bares y los teatros de varieté en la previa y las transnoches en la disco. Fueras a  donde fueras allí estaban, casi siempre yendo de un lugar a otro en una gira andrógina permanente. 

Peter, Mosquito Sancineto, los mellizos Alan y Cristian (“con rastas larguísimas teñidas de colores diferentes para que los pudieran identificar”) y Pablx Costa Wegsman (hoy activistx en Madrid) encabezaban la performance andante más mostra (antes del uso de la x de género y de la palabra mostra misma) de aquellos tiempos: “Nosotras no salíamos de noche, la noche necesitaba que saliéramos nosotras para ser”, le grita con orgullo la loca innominada (Emiliano Figueredo) a su hija putativa, que lleva horas en el baño produciéndose para salir. La Scherezade travesti de 1990 noches –reestrenada y dirigida por Peter Pank– va tirando pistas como quien propone una adivinanza: ¿Quién es? ¿La Noy? ¿Batato? ¿Peter? ¿Figueredo? ¿La Novia de Frankenstein? 

En una foto atemporal que publicó hace poco en Facebook, Emiliano luce casi impúber, con la cabeza rapada (hoy tiene el pelo largo) y un tapado de piel sintética. Jura haber sido testigo de la noche de los noventa. ¿¡¡Cómo hizo!!? ¡Es tan joven! ¿Sería que por entonces aquel tapado fuera su capullo y con el tiempo se ha ido metamorfoseando en la mariposa cada vez más brillante y desenfadada que es ahora? Actuó en más de diez obras de Muscari y en otras tantas más, conduce junto a Gael Policano Rossi el programa de radio Astromostra y es, por supuesto, uno de los chicos perdidos de la banda de Peter Pank, de quien se declara hijx. Terminé de entender todo hace un rato, cuando me contó por Facebook que de los noventa agarró la última época de El Dorado, tenía apenas trece o catorce años, y cuando llegaba la policía, lo escondían en un placard. l

1990 noches, jueves de mayo a las 23, en Feliza, Córdoba 3271, a la gorra.