Atleta de montaña por elección, guardavida por conveniencia, el sanjuanino de 32 años ama la pelota, pero sabe que debe cuidar sus piernas para poder correr en la elite; recolectó tomates, fue mozo y soñaba con ser médico, aunque hoy su pasión es otra y por eso pide mayor apoyo de los dirigentes: “Nosotros [los atletas] tenemos que estar más unidos”