Gisela Marziotta habla de su libro Amores bajo fuego
“Era lo que faltaba contar sobre esa época”
La periodista recopiló historias de “romances apasionados en tiempos violentos” con la última dictadura como contexto. “Quise hablar de los vínculos, de las relaciones humanas”, señala Marziotta, que incluyó también entrevistas y poemas.
Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro.Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro.Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro.Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro.Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro.
Marziotta dice que tiene material como para hacer un segundo libro. 
Imagen: Sandra Cartasso

Amores bajo fuego. Romances apasionados en tiempos violentos son los que recopila Gisela Marziotta en su nuevo libro, que así se llama. Son “historias reales, atravesadas por una coyuntura y un contexto histórico, que aparece mostrado desde otro lado, el lado más amoroso”, define la periodista. Ese contexto es el de la última dictadura cívico militar (aunque hay historias que la atraviesan, y que se extienden desde antes y hasta después de esa época). Y esas historias son las de Clelia Luro y el ex obispo de Avellaneda Jerónimo Podestá, Alicia Alfonsín y Damián Cabandié (los padres del diputado Juan Cabandié), Delia Barrera y Ferrando y Hugo Scutari, Leonor Canelles y Alberto Nadra, Victoria Walsh y Emiliano Costa. Intercaladas con entrevistas (a Rubén Dri, Estela de Carlotto, Daniel Rafecas, Daniel Campione), y con poemas que dan nombre a los capítulos (de Neruda, Gabriela Mistral, Rubén Dario, Alejandra Pizarnik, Mario Benedetti), las historias representan “un recorte mínimo y arbitrario del amor durante los años de odio que vivió la Argentina en los 70”, explica en el prólogo.

  “Nada de lo que hay en este libro es ficción. Cada historia es real, verídica, auténtica. Y única e irrepetible. Se trata de la historia de cinco hombres y cinco mujeres que pusieron el cuerpo para luchar por un amor y defender sus ideas y sus pasiones. Es la historia de diez valientes que, con sus aciertos y errores, se animaron a vivir intensamente”, escribe Marziotta.

–¿Cómo surgió este libro, por qué quiso poner el foco en estos “romances apasionados en tiempos violentos”?

–Me parecía que era lo que faltaba contar sobre esa época. Siempre que se alude a la última dictadura cívico militar, a los 70, se habla de la militancia y solamente se queda en lo ideológico. No se habla de los vínculos, de las relaciones humanas, de lo que pasó más profundamente entre las personas que vivieron y sintieron esos hechos. Y mucho menos de las relaciones amorosas que se daban. Esta vez yo quise hablar de eso.  

–¿Cómo seleccionó las historias?

–Fue muy difícil porque hay millones de historias para contar, y todas están buenísimas. Como digo en el libro, en un punto fue una selección arbitraria entre un montón de posibles historias que tenía. Porque lo primero que hice fue recopilar muchas historias para poder elegir, ahí me di cuenta de que se pueden hacer muchos libros de Amores bajo fuego. Traté de que fueran historias representativas de distintos aspectos de esas relaciones humanas, que tuvieran distintos finales, y que fueran capaces de mostrar distintos sectores de la militancia. Ese fue el recorte que elegí, arbitrario y difícil.

–Hay una que escapa a la época específica de la última dictadura, de la Clelia Luro y el sacerdote Jerónimo Podestá.

–La atraviesa, porque la historia arranca antes, y es una de las parejas que sobrevive a la dictadura. Sería la historia del final feliz. Refleja un vínculo muy especial, único, y es el primer capítulo. No tengo historias preferidas pero sí hay distinto tipo de emociones que me recorrieron de acuerdo a cada historia; y esa es una historia, pese a todo, feliz.

–¿Qué otras emociones aparecieron?

–Fue muy duro escribir el libro; todas son historias reales y están atravesadas por separaciones, dolor, muerte, tortura, secuestros y desapariciones. Muchas veces tuve que parar de escribir porque me angustiaba un montón, también fue difícil hacer las entrevistas durante la investigación. Estoy muy agradecida a quienes se animaron a contar las historias de esta manera, porque significó remover todo el dolor y la angustia junto con los recuerdos. Yo era conciente de eso, pero cuando necesitás la información, tenés que preguntar. Entonces, tenía que saber cuándo seguir preguntando y cuándo parar, y hacía las entrevistas en varios encuentros. Había momentos en que los entrevistados se quebraban y no podían seguir hablando, me pasaba a mí también…

–¿Esa fue la mayor dificultad para hacer el libro?

–Fue muy lindo hacerlo, me encantó hacerlo y lo volvería a hacer, porque tengo más historias para contar. Pero ahora sé que es un trabajo que requiere su tiempo, para parar y volver a empezar. Fueron muchas entrevistas, tuve un equipo que trabajó super bien conmigo (Lucas Bo, Agustina Larrea y Camila Donato), que acompañó mucho, porque había mucho material para leer de las historias, para contextualizarlas. Pero la reconstrucción del vinculo fue lo más complejo, porque si no hablaban los protagonistas, no había forma de tenerlo.

–¿Hubo alguna historia que la haya sorprendido por algún motivo?

–Todas, porque partía de no conocerlas, ni en su desarrollo ni en su final. A medida que me iba metiendo, me iba sorprendiendo con todas. Como dije, no hay historias preferidas: hay emociones diferentes que se despiertan a partir de cada una...

–Al finalizar cada capítulo agrega una entrevista. ¿Por qué?

–Es algo que hice en un libro anterior, Contrato de señoritas, mi primer tema. Ahí termino cada historia con una entrevista a un especialista; cuento historias sobre el aborto y en las entrevistas se desarrolla qué pasa con la legislación en el mundo, qué implica la legalización, etc. Pensé que sería bueno repetir el formato en este libro, agregando una entrevista de un tema que considero que atraviesa el capitulo. Lo que quise que quedara claro es que son historias reales, no hay ningún dato de ficción. Es un libro periodístico, son todos datos reales y pensé que acompañar las historias con una entrevista le daba más rigurosidad al planteo.

–El prólogo es de Víctor Heredia, y allí se suma otra historia, la de su hermana Cristina y Claudio Nicolás Grandi. ¿Cómo surgió?

–Yo quería que esa historia fuera un capítulo más, lo había planteado de entrada de esa manera, y no quería que quedase afuera nada de lo que él me había contado, que era muy rico. Pero luego apareció el problema del espacio (todas las  historias eran buenas, pero había un espacio limitado), entonces lo readaptamos de esta manera que me gustó: como un relato suyo, en primera persona. Son tantas las historias y quedó tanto material afuera, que ya está bastante avanzado el segundo libro.

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