La curandera que terminó presa

Desde Paraná

María Esther Márquez, de 74 años, de profesión curandera, fue una de las 21 personas detenidas luego del secuestro de 300 kilos de marihuana en una avioneta que aterrizó en un campo de la localidad de Avellaneda. Devota de la virgen de Itatí, de la que dice haber recibido sus poderes, Márquez tenía una relación de vecindad con los hermanos Omar Horacio Ghibaudo y José Raúl Ghibaudo, dueños del campo en cuestión. Ellos la convocaban seguido para que les hiciera “algún trabajito” que los ayudara a salir de la crisis económica que atravesaban. En mayo de 2017, días antes de la llegada de la avioneta, le pidieron que hiciera un tejemaneje contra la lluvia que se anunciaba, para que el aterrizaje se realizara sin problemas, ya que iban a recibir un dinero. 

El problema, para Márquez, se produjo cuando los hermanos Ghibaudo le dijeron que los que contrataron el campo les dijeron que en el avión  traían “kaotrina, líquido para fumigar y evitar enfermedades de los ejemplares vacunos, pero que les había entrado miedo porque sospechaban que podía ser droga”. La curandera fue detenida porque no hizo la denuncia. La mujer fue excarcelada, pero sigue procesada en la causa. Para recuperar su libertad tuvo que pagar 30 mil pesos de fianza. Como ella se presentó como “asesora de los dueños del campo”, se estudia si tuvo alguna relación real con los miembros de la banda. Fue en vano que se retractara para afirmar que su “asesoramiento” era “sólo espiritual”.

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