Encuentro de 93 asambleas sociales de base de doce países en Porto Alegre

Las Poderosas se reunieron en Brasil

El segundo Foro Latinoamericano de La Poderosa se abrió con una clara plataforma feminista, un reclamo por la libertad de Lula y un llamado a una estrategia “progresista y popular” a nivel continental.

Desde Porto Alegre

Con un fuerte reclamo por la libertad del ex presidente Lula da Silva, por el fin del golpismo en Brasil y por la construcción de “una estrategia popular que acompañe a los partidos progresistas y populares de América Latina, sin perder la presencia en el territorio y la voz, reclamándole a esos partidos la búsqueda de la unidad necesaria para cambiar el rumbo político en la región”, comenzó ayer en esta ciudad el Segundo Foro Latinoamericano de La Poderosa, con la participación de 93 asambleas de base de doce países. Desde el inicio se planteó como eje central el apoyo a la Revolución Feminista en América Latina para “hacer caer el patriarcado y el capitalismo”. Como cierre de la primera jornada se hizo una marcha en homenaje a Marielle Franco, la dirigente “feminista, pobre, lesbiana y socialista” asesinada en marzo de este año en Río de Janeiro. La manifestación fue encabezada por Tereza Benicio, la pareja de Franco. 

El encuentro fue abierto con un discurso de Nacho Levy, referente de La Poderosa en Argentina, quien para recalcar la necesidad de la búsqueda de la unidad de los sectores progresistas apeló a la metáfora de un cumpleaños en una familia que no se lleva del todo bien, pero que necesariamente se tiene que unir a pesar de las diferencias. “Si hay un león en la puerta que se los viene a comer, como ocurre hoy con los gobiernos que están desangrando al continente y que están matando villeros, faveleras, pueblos originarios y también a los trabajadores de la agencia Télam”. 

En el amplio espacio del Centro Municipal de Cultura Gaúcha de Porto Alegre, se juntaron más de tres mil referentes y militantes de las asambleas de La Poderosa en Argentina, Brasil, Cuba, Venezuela, Colombia, Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay, México, Perú y Ecuador. Para ratificar la impronta feminista, en la primera reunión se escuchó a la uruguaya Shirley Medina, más conocida por “Pelusa”. El barrio en el que vive es el más antiguo de Montevideo, en pie desde la década de 1930. Su nombre es “Isla”, no porque esté rodeado de agua sino de casas de clase media alta que lo han mantenido aislado. “Es un lugar contaminado con plomo porque allí había canteras de piedra, se usaba dinamita y después fue rellenada con basura”. 

El mayor movimiento ocupacional se dio a partir de los años setenta, cuando comenzó la dictadura en su país, motivo por el cual “hasta 1985, cuando retornó la democracia no podíamos hacer nada por la represión que estábamos sufriendo todo”. Desde ese año comenzaron a organizar la lucha porque el barrio “no tenía luz, no había agua, no había calles; fue una lucha muy dura, pero con el gobierno de izquierda empezamos a conseguir nuestras cosas”. En 2011 comenzó “relocalización de los vecinos, de las 250 familias, de las cuales ya se mudaron 200, faltan 50 que, si Dios quiere, en agosto nos vamos todos, inclusive yo”. Lo que no dice “Pelusa” es que el ex presidente José “Pepe” Mujica le ofreció a ella la primera casa, pero se negó porque quería ser la última en dejar el barrio”. Se fueron a distintos lugares, pero “a una casa digna, con luz, con agua, con baño, cocina, en distintos puntos de Montevideo, cerca de donde hemos vivido”. 

El cierre estuvo a cargo de la dirigente feminista cubana Yanicet Manzanares, quien hizo un recorrido de la historia cubana, desde el manifiesto de Fidel Castro “La historia me absolverá”, su famoso alegato revolucionario después de la fallida toma del Moncada, hasta la forma en que se terminó con el analfabetismo en la isla “al punto que hoy los docentes cubanos siguen trabajando por la educación popular irrestricta en varios países del continente”, incluyendo la provincia de San Luis. Al referirse a la actualidad, dijo que el de Cuba es “un sistema muy avanzado “porque tenemos un alto nivel de organización, tanto para la mujer como para todos los ciudadanos, tenemos un partido único, tenemos una juventud única que nos guía y que nos conduce, y que es capaz de escuchar a las bases, para pelear porque cada uno de los planteos que hagan los ciudadanos”. Eso, a pesar de las limitaciones que le ha provocado el bloqueo impuesto por los Estados Unidos. 

“Hace una semana hicimos el Foro de San Pablo en Cuba y el Partido expresó su respaldo incondicional a los partidos y a las causas justas de América Latina, porque eso es siempre lo que hemos hecho: acompañar las causas de los pobres, de los pueblos oprimidos y a los gobiernos amigos de la región”. Se refirió también a la reforma de artículos de la Constitución Nacional, pero aclaró que “lo fundamental que no va a ser cambiado es el carácter irrevocable del socialismo”.

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