Bloqueo a diputadas, periodistas desacreditadas y límites a la prensa
Acceso restringido en el Senado

Acababa de terminar la interpretación del himno en la Cámara y el senador Federico Pinedo leía el orden del día cuando en el Salón de las Provincias, convertido en corralito de prensa, un empleado de seguridad puso el brazo a la altura del cuello de algunas mujeres que pretendían ingresar. Eran algunas de las diputadas que habían impulsado la aprobación del proyecto de aborto legal. “No pueden entrar diputados”, dijo el empleado, alegando órdenes previas (y que esta cronista había escuchado, también, al ingresar al Congreso). En el ingreso al Salón, Silvia Lospenatto, Victoria Donda, Karina Banfi, Lucila De Ponti (que ya estaba dentro, en realidad) y Malena Galmarini (que no es diputada pero trabajó en el trámite legislativo) debieron forcejear con los empleados de seguridad entre gritos, a medida que se iban acercando las cámaras de televisión y los teléfonos celulares. Tras algunos minutos, la intervención de la diputada Araceli Ferreyra, que también estaba dentro, hizo ver a los empleados de seguridad que sí había legisladoras, y terminó habilitando el ingreso.

Lo cierto es que el dispositivo de seguridad en el Senado parece desmedido. No sólo el vallado comenzó ayer, sino que además quedó terriblemente restringido el acceso a la prensa al Congreso en general y al recinto en particular. Al canal de televisión público de Santa Fe se le rechazó el pedido de acreditación (otro medio, de Rafaela, tampoco pudo acceder); a dos periodistas acreditadas les impidieron el acceso porque el personal de seguridad las declaró personas no gratas. En los balcones del recinto, pidieron los senadores, tampoco podrá haber prensa. 

¿Cuál será la fantasía detrás de tantas medidas?

 

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