Máximo Kirchner fue el único orador anoche en Ensenada
Un acto y un relanzamiento

Rodeado por miles de jóvenes, Máximo Kirchner llamó a “construir una mayoría lo más amplia y plural posible” con vistas a 2019 para “ofrecer a la sociedad un proyecto de país que sea no sólo superador del actual sino también del que concluyó el 9 de diciembre de 2015”. Sin la presencia de la ex presidenta Cristina Fernández, el diputado fue el único orador de un plenario en Ensenada que sirvió de relanzamiento de Unidad Ciudadana, del que además de dirigentes kirchneristas participaron una veintena de intendentes del PJ.

“Volvieron los mismos que condujeron a Argentina al desastre de 2001 y volvieron a insistir con lo mismo”, destacó Kirchner y citó el caso de Federico Sturzenegger, que tras integrar la primera Alianza retornó con Macri como titular del Banco Central y “se dedicó a endeudar al país”. Valoró que con Néstor Kirchner “los argentinos pudieron pagarle al FMI, algo que parecía imposible” cuando “la desocupación era de dos dígitos”. “Imaginen qué podemos sentir cuando el presidente alegremente anuncia que volvemos al FMI y que además eso es bueno”, planteó.

“Este modelo económico está agotado y sólo va a cerrar con represión, por eso el presidente tuvo la brillante idea de disponer que las fuerzas armadas actúen en seguridad interior”, dijo y despertó silbidos. Luego pidió a “los hermanos y hermanas de las fuerzas de seguridad que no vayan contra su propio pueblo”. Recordó que hasta un jefe de la policía bonaerense vinculó el aumento del delito con que “la gente no tiene para comer” y apuntó a los medios porque “no les interesa la muerte de nadie”. “Cuando van a negociar con el poder recuerdan que la inseguridad puede ir en tapa o en página 44. ‘Si me das Telecom en la 44, si no me la das en la primera’. Así negocian, con la sangre de los argentinos”, graficó.

Acompañado por referentes kirchneristas como Carlos Zannini, Oscar Parrilli, Agustín Rossi y Andrés Larroque, por intendentes como Verónica Magario o Jorge Ferraresi, Kirchner contrastó el presupuesto porteño y bonaerense en seguridad y educación para concluir que “en el conurbano falta todo” y “encima el gobierno retira obras públicas para pagarle al FMI”. Luego citó el déficit fiscal de varios países, advirtió sobre el énfasis del gobierno en presentarlo como origen de todos los males y se preguntó “¿de qué vale que sea cero si tenés a más de la mitad de la población afuera?”. “Los números tienen que cerrar con la gente adentro”, reclamó, enumeró despidos de estatales (INTI, astillero Río Santiago, mina de Río Turbio, agencia Télam) para afirmar que “el problema no son los trabajadores públicos”. “El problema básico es el de la balanza de comercio exterior y la no administración de dólares del turismo”, destacó, y advirtió que “han dejado de administrar el país, lo liberaron”. Kirchner también criticó al “partido judicial”, se refirió sin nombrarlo al juez Claudio Bonadío como ejemplo de quienes “para mantenerse obedecen al presidente” y sugirió que “la idea es poner a Cristina a disposición del PEN como en viejas épocas”.

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