La desregulación y flexibilización del mercado cambiario está garantizada. Desde el Palacio de Hacienda descartaron establecer regulaciones a los movimientos de capitales para intentar contener el renovado tembladeral financiero. “El gobierno no cree que imponer restricciones cambiarias resuelva ninguno de los problemas de la economía. Argentina ya lo probó y fracasó. Eso fue el cepo. Nosotros no tenemos ninguna idea de restringir nada”, aseguró el secretario de Política Económica, Guido Sandleris, al desestimar la estrategia desplegada por las autoridades turcas. Frente al rebrote de las tensiones financieras el Ministerio de Hacienda y Finanzas analiza rebajar a cero por ciento sus estimaciones de crecimiento para 2018.

“La tasa de interés es la herramienta que se utiliza y frente a situaciones disruptivas el Banco Central interviene de manera directa”, expresó el funcionario al referirse al cambio en la estrategia oficial por el cual el BCRA ofrecerá hoy 500 millones de dólares para intentar contener las presiones sobre el mercado cambiario. Con la decisión de elevar la tasa de interés hasta el 45 por ciento hasta octubre, Argentina alcanzó ayer el nivel más elevado del mundo. 

“El aumento en la tasa de interés contribuye a controlar la volatilidad cambiaria pero si es necesario el Banco Central interviene para evitar disrupciones en el mercado”, expresó Sandleris, para quien la fragilidad de la economía local no está vinculada al desmantelamiento de los mecanismos de administración del mercado cambiario y financiero sino a “la magnitud de los desequilibrios heredados”. Entre las fuentes de vulnerabilidad el funcionario destacó “el déficit fiscal” pero le apuntó también a “la bola de vencimientos de corto plazo de Lebac que exacerban la volatilidad”. El stock de Lebac que hoy supera el billón de pesos creció de manera exponencial durante la gestión de Federico Sturzenegger en el BCRA.

“Ese es el esquema con el que trabajamos y es el esquema que tienen la mayoría de los países que han sido exitosos en construir una sucesión de años de crecimiento”, enfatizó Sandleris al defender el proceso de desregulación cambiaria. La liberalización de los movimientos de capital y la libre flotación del tipo de cambio a la que se comprometió Argentina contradicen las prácticas sugeridas por las investigaciones del FMI y las políticas utilizadas por distintos países de la región como Chile, Colombia, Perú o Brasil. Las medidas implementadas a lo largo de los últimos 33 meses exacerbaron el deterioro arrastrado por el sector externo desde 2011. 

A finales de julio los colaboradores del ministro Nicolás Dujovne comenzaron a referirse a una “tormenta perfecta” para explicar el recorte en sus proyecciones de crecimiento. Dentro del eufemismo climático convergían el discurso sobre pesada herencia con el impacto de la sequía y la corrida cambiaria. El Congreso aprobó en diciembre pasado un Presupuesto que estimaba un crecimiento de 3,5 por ciento para 2018. Con el ajuste fiscal acordado con el FMI, Hacienda sinceró el mes pasado que el nivel de actividad rondaría entre 0,5 y 0,6 por ciento. “Vamos a volver a revisar hacia abajo”, reconoció Sandleris al ser consultado por PáginaI12 sobre cómo impactará la renovada inestabilidad financiera en el nivel de actividad. “Estamos más cerca del cero por ciento de crecimiento”, indicó el funcionario.

El segundo sinceramiento de las proyecciones en menos de un mes acerca a la economía argentina al “escenario adverso” previsto por los técnicos del FMI en el Staff Report. En el documento interno que entregaron al Directorio del Fondo, los analistas del organismo estimaron dos escenarios. La visión optimista arroja un magro crecimiento de 0,4 por ciento este año. Para el escenario adverso el organismo estima que el PBI terminará 2018 con una contracción de hasta 1,4 por ciento.

“Hacer la convergencia fiscal exige esfuerzo y sacrificio”, advirtió Sandleris en la conversación con distintos medios. “No hay ninguna preocupación del FMI, más allá de que en esta situación de tormenta financiera hay que encontrar las herramientas para garantizar que Argentina no tenga una crisis”, sostuvo al referirse a la primera visita de los técnicos del FMI en el marco del acuerdo stand-by.

@tomaslukin