Entrevista exclusiva con Guillermo Coria, ex número tres del mundo
“Argentina va a volver a ganar la Copa Davis”
El Mago profundiza sobre el nuevo desafío de su vida y la convivencia con Gaudio en la capitanía del seleccionado nacional. “Sería hipócrita decir que iríamos a tomar algo juntos pero compartimos un equipo y somos grandes”, analiza.
Imagen: Carolina Camps

Guillermo Coria no para un segundo. Como en su etapa de jugador, cuando corría incansablemente para sacar tiros imposibles en los mayores escenarios del circuito, ahora parece no tener un minuto de descanso. Y no es para menos. Desde que asumió la nueva dirigencia en la Asociación Argentina de Tenis, al mando de Agustín Calleri, el ex número 3 del mundo tiene responsabilidades en el área de Desarrollo, con las categorías Sub 8 y Sub-10; es el nuevo Secretario de Interior; y además tomó un enorme compromiso: la capitanía de la Copa Davis junto con Gastón Gaudio y Guillermo Cañas, función en la que debutará del 14 al 16 de septiembre en San Juan.

Pero el Mago, como era de esperarse, tiene su propio truco para que las veinticuatro horas no se le escurran de las manos. “El trabajo en conjunto es la clave para que me rinda el día y no llegue agotado y sin energía; son fundamentales las personas con las que trabajo”, le cuenta a Líbero en el inicio de una charla que se extenderá durante casi una hora y abarcará tanto las enseñanzas del pasado como los retos del presente.

–¿Qué faceta del Coria jugador tratás de transmitirles a los chicos?

–La disciplina. Intento que hagan todo al máximo. Por mi estatura y mi físico yo daba muchas ventajas y tenía que estar muy preparado. Fui vago, no me gustaba entrenar, y eso lo pagué cuando entré al circuito. Ganaba partidos pero no podía aguantar la intensidad y se veía reflejado en los resultados. Después empecé a entrenarme como un profesional pero perdí tiempo, por eso les digo a los chicos que se alimenten bien y que escuchen al entrenador. Porque hoy ser número uno en Sub 12 o Sub 14 no te garantiza nada el día de mañana. El circuito es una jungla.

–¿Cuál es el mayor déficit en la inserción al profesionalismo? ¿Qué opinás sobre la desaparición de los Futures en 2019?

–Los sudamericanos tenemos una gran desventaja: Europa queda muy lejos. Tenés que hacer giras muy grandes, no te entrenás bien, no te alimentás bien; el jugador europeo pierde y a la noche duerme en su casa. Por eso es importante que la Asociación esté cerca de las federaciones, que escuche a los entrenadores, para poder ir por el mismo camino y bajar la misma línea en todo el país. Todo cambio genera incertidumbre, gente a favor, gente en contra, pero creo que hay que modificar muchas cosas. Los chicos en los Futures ganan dos mangos con cincuenta, hay mucha desigualdad con los premios y les cuesta mucho avanzar en el ranking. Hay que ver cómo resulta el cambio, nosotros trabajamos para que haya la mayor cantidad de torneos acá.

–Por la desigualdad nace el negocio de arreglos de partidos. ¿Cómo te afectó la suspensión de tu hermano Federico por no haber denunciado un intento de soborno? 

–Me dio bronca. Deberían proteger más a los jugadores. Porque están en un torneo en Turquía, en el medio de la nada, con tipos que apuestan y los amenazan. ¿Qué protección tienen? Después está el que acepta ir para atrás; mi hermano no aceptó y tampoco se animó a denunciarlo porque lo ve todas las semanas en todos lados. Es un ambiente complicado. Cometió un error por temor. La persona que acepta dinero para arreglar partidos tiene que ser castigada, eso seguro. Pero tampoco veo compatible que las casas de apuestas sean sponsors de los torneos. Deberían sacar las apuestas de los Futures, donde los chicos están solos. Fede estuvo muy afectado, traté de contenerlo. Si él hubiese aceptado el dinero, chau. Pero fue otra situación. Ya está, se comió el garrón. Nosotros tenemos que tocar ese tema y advertir a los chicos para que se sientan respaldados. Nunca vamos a compartir que acepten plata, obvio, pero que por lo menos los argentinos se sientan protegidos.

–¿Aprendiste a valorar tu carrera?

–Supe valorar todo después de retirado. Logré más que lo que hubiese imaginado. Pero cuando uno está ahí arriba quiere más y más. Yo era muy hincha pelotas conmigo mismo, no me perdonaba una. Eso no me permitió disfrutar al máximo algunos momentos pero también me ayudó a llegar hasta donde llegué. Me exigía todo el tiempo y siempre estaba pendiente de mi cuerpo y mi tenis. Cuando mis hijos me pregunten por qué me decían Mago, cómo jugaba al tenis o por qué gané tal o cual copa, lo voy a valorar más todavía.

–¿Con la capitanía de Copa Davis cerraste un círculo con Gaudio?

–La gente está pendiente de esas cosas porque no cree que sea real o piensa que es por marketing, pero la realidad es otra. Valoramos la madurez y la posibilidad de tirar todos para adelante. Si nos quedamos con eso somos inmaduros. Lógico, yo no voy a venir de Rosario a Buenos Aires y voy a ir a tomar algo con Gastón, si te dijera eso sería un hipócrita. Pero sí compartimos un equipo en el que todos estamos alineados para levantar esta situación. Somos grandes, ya no tenemos veinte años.

–No pesan los egos…

–Todos nosotros logramos cosas importantes. No nos cambia en nada sentarnos en la silla, convertirnos en la figura, ya no nos hacemos problema. Queremos transmitir un mensaje para todos los deportes: gente que le dio mucho al tenis puede unirse y conformar una dirigencia para defender los intereses de los jugadores de Copa Davis y de la AAT. Fuimos jugadores, sabemos qué nos gusta y qué no. Y sabemos lo que el dirigente tiene y no tiene que hacer. ¿Por qué estos dos no pueden compartir?

–¿En qué te cambió la final de Roland Garros?

–Fue uno de esos momentos que te marcan, como cuando tuve la operación del hombro. No todo sale como uno quiere. Roland Garros no fue más duro que esa operación, cuando me perdí los Juegos Olímpicos o un par de series de Copa Davis en mi mejor momento. Por más que perdiera esa final, estaba peleando el número uno cerca de Federer y Roddick. Tenía todo por delante. Esas cosas me ayudaron a crecer como persona, a cambiar mi forma de ser. Ya retirado uno hace un análisis para seguir con su vida. Los golpes duros son los que más te enseñan.

–¿Qué te genera la Davis?

–En lo personal, por jugar en un circuito en el que uno siempre está solo, participar en la Copa Davis era único. Jugué apenas cuatro series, muy poquito, y sólo una de local, contra Berdych y Jiri Novak. Me gustaba jugar con el público. Por todo lo que hice en mi carrera fue muy poco haber jugado sólo una vez como local. Y afuera siempre me tocó en superficies chotas, en las que me sentía incómodo, y contra jugadores que ahí eran mejores que yo. Pero en la Davis se viven momentos únicos. Fui sparring, fui jugador y ahora soy capitán, es algo muy fuerte para mí. Y va a ser muy fuerte en San Juan cuando estemos ahí: escuchar el himno, ver la bandera, se te pone la piel de gallina. Y haberla ganado es un premio para el país, para Vilas, para Morea, por todo un camino recorrido durante tantos años. Era injusto, Argentina se merecía una Davis. Es como si el fútbol nunca hubiese ganado un Mundial. Y yo creo que la vamos a volver a ganar. Ya nos sacamos la espina de la primera y van a llegar más.

–¿Estaba en tus planes ser capitán?

–Me metí en el mundo de la enseñanza para prepararme, hacer los pasos necesarios y aprovechar cuando me llegara la oportunidad. Agarro una buena camada de jugadores con los que tengo buena relación y no hay mucha diferencia generacional. Lo máximo en el camino de la enseñanza es llegar a ser capitán de Copa Davis.

–¿Con la nueva Davis se pierde un poco la esencia?

–Nosotros votamos a favor por considerar que era lo mejor para los jugadores. La diferencia de plata es muy grande y la cantidad de semanas de disputa es menor, no te agarra en el medio del circuito. Jugar de local y con tu gente es lo más lindo, pero ya no era la misma Davis que cuando nosotros la jugábamos. Los mejores la ganaron varias veces y no están más. Ahora hay un montón de plata y a lo mejor asegurás que la jueguen todos. Es como una Copa del Mundo.

–¿Tenés relación con Orsanic?

–No, ya no. Tuve relación pero hace unos meses compartimos una situación personal y ya no tenemos contacto.

–Como dirigentes ¿qué rescatan de su trabajo?

En Copa Davis no hay discusión. Salió campeón y hay que sacar lo positivo y lo negativo. Nosotros vamos a cambiar la parte económica. Queremos que los jugadores sepan de antemano qué cantidad de plata van a ganar. No es exacto pero queremos que sepan cuál es el mínimo que tienen sólo por jugar. Vamos a ahorrar todo lo posible para que a ellos les quede más plata. Y todo lo que sea extra lo vamos a pagar de nuestro bolsillo; la AAT no tiene por qué hacerse cargo de mi familia. No corresponde. Los jugadores tienen que preocuparse por jugar. Y en Desarrollo hay que hacer un laburo fuerte porque está muy flojo. Argentina siempre va a tener buenos jugadores pero eso no tiene que ser aislado, tiene que haber un proyecto.

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