La Cámara de Diputados de Chile aprobó por 95 votos contra 46 la Ley de Identidad de Género. Tras cuatro horas de debate, se dio luz verde a una norma que también beneficia a adolescentes entre los 14 y los 18 años. El Senado había aprobado la ley, y en ese debate se rechazó incluir a menores de 14.

Ahora, el presidente Sebastián Piñera tiene un plazo de treinta días para aprobar o vetar la ley. Si no se pronuncia en ese lapso, la norma será promulgada y entrará en vigencia. El ministro de Justicia, Hernán Larraín, afirmó que “tenemos la madurez suficiente como país para dar este paso” y manifestó su sorpresa por el margen de la votación: “Se presumía que podía ser una votación más estrecha”.

Con esta ley, los mayores de 18 años podrán registrar su cambio de sexo ante el Registro Civil, mientras que los menores entre 18 y 14 podrán hacerlo previa autorización de sus padres o tutor y la venia de un tribunal de Familia.

De esta manera, el proyecto permitirá a los mayores de 18 años hacer su cambio de sexo registral con un simple trámite en el Registro Civil, mientras que los adolescentes deberán contar con la autorización de uno de sus padres o tutor responsable y la venia de un tribunal de Familia. En las tribunas del Congreso hubo grupos a favor y en contra. Sectores religiosos fueron los que me mostraron su oposición más cerrada

La ley no contó sólo con el apoyo de los partidos opositores, sino también con votos de la coalición gobernante, entre ellos diputados de Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente, los dos grandes partidos de la derecha chilena. Pese a ello, diputados de la UDI anunciaron que irán al Tribunal Constitucional. “No veo por dónde esté el asidero doctrinario para sostener que hay inconstitucionalidad en este proyecto “, dijo al respecto el ministro Larraín.

Jimena Lizama, directora jurídica de la Fundación Iguales, ponderó la votación, que definió como “un hito en el reconocimiento del derecho a la identidad de género de las personas trans y un tremendo triunfo para los y las adolescentes entre 14 y 18 años, quienes podrán acogerse a esta iniciativa”. Sin embargo, criticó el hecho de que “el Estado queda en deuda con la infancia trans. Niños y niñas también son sujetos de derechos, y por ende, también tienen derecho al reconocimiento de su derecho a la identidad”.