LO QUE PASÓ | AVANCES DEL CENTRO INTEGRAL DE SERVICIOS TECNOLÓGICOS DE ACÚSTICA
A bajar los decibeles
La Universidad de Tres de Febrero (UNTREF) brinda un conjunto de servicios destinados a regular la contaminación sonora, la formación de especialistas y la incubación de nuevos proyectos.

Impulsado por la Carrera Ingeniería de Sonido de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), el Centro Integral de Servicios Tecnológicos de Acústica y Sonido (CISTAS) avanza en la asistencia tecnológica a organizaciones públicas y privadas, aportando capital intelectual y metrológico destinados a mejorar la convivencia con el sonido, en las áreas de la acústica, sonido, electrónica de audio, vibraciones, y todo lo relacionado a la percepción sonora.  Universidad dialogó con su director, Alejandro Bidondo, quien explicó los alcances de la iniciativa y alertó sobre el problema de la contaminación sonora en la vida cotidiana.

¿Cuáles son los objetivos y desafíos que se proponen desde el Centro?

Uno de los principales objetivos que tenemos es instalar en la opinión pública el gran problema de la contaminación sonora en la que estamos inmersos. En materia de niveles tóxicos de ruido permitidos por la OMS estamos muy lejos de lo recomendable o aceptable, en un contexto urbano. No solo no tenemos conciencia del enorme daño que nos estamos produciendo, sino que las secuelas se verán en toda una generación que quedará con una profunda hipoacusia inducida en edades tempranas.

La contaminación sonora suele ser un problema de las grandes ciudades. ¿cuentan con datos de cómo está Buenos Aires y Argentina en esta materia?

En agosto pasado, durante las IV Jornadas de Acústica Audio y Sonido, que tiene formato de Congreso, la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires presentó el primer Mapa de Ruido de la ciudad. La mayoría de los que trabajaron en este mapa de ruido son egresados o estudiantes avanzados de nuestra carrera. Por otro lado, desde el CISTAS, viendo la necesidad de normar el control de ruido, estamos propiciando un espacio de debate a nivel provincial, para lograr consensuar que se tomen medidas concretas al respecto. En definitiva tomar conciencia y lograr mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Hablar de sonido no es lo mismo que hablar de ruido. ¿Consideran que pueden regularse los sonidos a través de experiencias como las que ustedes llevan adelante? ¿Qué impacto tiene en la vida cotidiana de las personas?

¿Cuántas veces nos afectó concretamente el vecino con su música elevada? Un grupo de estudiantes en nivel de tesis de nuestra carrera, están realizando una investigación de los niveles de ruido en escuelas. Antes de realizar sus mediciones en las aulas suelen brindar charlas concientizadoras sobre la problemática, para los docentes. Surgió espontáneamente de parte de los docentes una demanda de más espacio para explayarse y contar de un modo casi catártico, las dificultades que tienen con los altos niveles de ruido en el aula. A través del CISTAS logramos verlo y canalizar las posibles soluciones de la problemática. En este caso desarrollando un proyecto para el relevamiento y diagnóstico de la acústica en las aulas de las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

También estamos conviviendo con una controversia en relación a la puesta en marcha, con un formato comercial, del aeropuerto El Palomar. Los vecinos manifiestan que éste genera ruidos molestos no sólo en sus viviendas particulares, sino también en escuelas de la zona, mientras que las compañías aéreas y el gobierno sostienen que no es así.

En este caso intervino el CISTAS investigando las diferentes aristas, relevando datos objetivos, y opiniones de los actores intervinientes. Vimos que para poder aportar a la resolución del supuesto vacío normativo hacía falta una herramienta de cálculo específica. Dado que otro de los objetivos del CISTAS es el desarrollo de software para el procesamiento de señales, confeccionamos la herramienta que necesitamos y pudimos aportar una opinión especializada que contribuya a la resolución del conflicto.    

¿Qué aportes consideran que la Universidad, a través del CISTAS, puede hacer a la comunidad?

Es una forma más de educar, desde el acompañamiento tecnológico a empresas y profesionales, y de innovar tecnológicamente. De concientizar y contribuir a la formación de los técnicos y profesionales del rubro que tengan la tarea de controlar los niveles de ruido que se generan en el ámbito público o privado. Brindar diversos servicios, como asesoramiento acústico para teatros y auditorios, industrias, salas de concierto.  

Incluso el campo vinculado a la medicina puede necesitar de nuestros servicios, como ser en el caso de la electrónica de EEG (electro encéfalo-grafía), ECG (electro cardio-grafía) y la calibración, evaluación y mejora de asistencias auditivas. El sonido nos atraviesa en todos los planos de la vida y contiene mucha más información de la que podríamos imaginar.

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