Un millón seiscientos mil niños no reciben la AUH por no presentar certificados de escolaridad y vacunación
La exigencia que se convirtió en barrera
El pedido de certificados estaba pensado para mejorar las condiciones de vida de los chicos, pero terminó sirviendo para que el Estado ahorre dinero. Unicef advirtió que el punitivismo genera más costos que beneficios e instó al Gobierno a resolver el tema.
Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total.Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total.Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total.Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total.Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total.
Los chicos que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total. 
Imagen: Pablo Piovano

Hay 1,6 millón de niños en el país que no reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) a pesar de que se encuentran en el universo de potenciales titulares de ese derecho, según los cálculos de Unicef en base a un fuerte trabajo estadístico y de campo. Esa cifra equivale al 40 por ciento de los actuales titulares de la AUH, unos 3,9 millones de chicos. Este grave déficit en la aplicación del programa afecta a las familias más vulnerables y se explica en buena medida por el castigo que impone la no presentación de certificados de escolaridad y de vacunación, que luego de un tiempo hacen que el niño o la niña automáticamente pierda el estipendio. El 1,6 millón de menores que no están cubiertos por el sistema de protección social representan el 12 por ciento del total. El 88 por ciento restante recibe algún tipo de protección, ya sea a través de la AUH, el sistema de asignaciones familiares o la deducción del pago del impuesto a las Ganancias. En un contexto en donde la pobreza infantil por ingresos asciende al 47,7 por ciento, Unicef advirtió que el punitivismo de la AUH genera más costos que beneficios e instó al Gobierno a desplegar algún tipo de respuesta.

La AUH está destinada a menores de 18 años que no tengan otra asignación familiar y cuyos padres están desocupados, son trabajadores temporales, monotributistas sociales, personal de casas particulares o no registrados. “A casi 10 años de su implementación, se han registrado impactos altamente positivos en la reducción de la pobreza y en mejoras del bienestar de las niñas, niños y adolescentes”, indica Unicef. El programa generó una reducción de la pobreza total de 6,7 puntos porcentuales y de 2,3 por ciento en la indigencia durante el primer año de implementación, mientras que la pobreza infantil se redujo en 13,1 puntos y en 4,6 la pobreza infantil extrema. “Esos efectos se mantienen aunque algo suavizados”, dice el informe del organismo. La AUH alcanza a 3,9 millones de niños y su presupuesto representa el 0,6 por ciento del PIB. Actualmente la AUH es de 1648 pesos por mes por hijo o hija.

El 80 por ciento de la Asignación se cobra mensualmente, pero para recibir el 20 por ciento restante y seguir cobrando el 80 por ciento una vez por año se debe acreditar asistencia a la escuela y controles de salud. “Hay cerca de 1,6 millones de niños, niñas y adolescentes no están cubiertos por el Sistema de Protección Social. Buena parte carece de cobertura por no haber presentado la Libreta de Seguridad Social, Salud y Educación y/o por no haber cumplido con las condicionalidades”, advierte el estudio dirigido por Sebastian Waisgrais, especialista en inclusión social y monitoreo de parte de Unicef.

El organismo que depende de Naciones Unidas analizó el impacto del esquema de condicionalidades. Detalla que “si bien la AUH no parece suficiente para atraer a las niñas y mujeres jóvenes más vulnerables que todavía están fuera del sistema educativo, sí estaría contribuyendo a mejorar las trayectorias educativas de las que asisten”. En tanto, Unicef indica que “el efecto de la condicionalidad en salud parece no ser relevante. Donde sí se observan diferencias estadísticamente significativas es en el modo de obtención de los remedios. En este caso, los hogares que reciben AUH tienen mayores probabilidades de obtenerlos gratuitamente respecto de los no destinatarios del programa”. “Las personas pobres no envían a sus hijos e hijas a la escuela o a revisiones médicas por carencia de recursos. Existe algún obstáculo que las familias no pueden superar para acceder al servicio, en lugar de la falta de voluntad por cumplir”, sugiere Unicef.

Ante esta situación, el organismo planteó al Gobierno la necesidad de eliminar el carácter punitivo de los requisitos y al mismo tiempo “fortalecer el apoyo social con programas intensivos en recursos humanos que ayuden a identificar y responder a la vulnerabilidad y la privación”. La alternativa de mínima sería eliminar la reserva del 20 por ciento y generar alternativas ante el posible incumplimiento y seguimiento caso por caso. La opción de máxima sería la transformación de la AUH en un programa no condicionado. Además, Unicef advierte que el monto actual de la AUH resulta insuficiente como modo de sacar de la indigencia a los niños y niñas de hogares con dificultades.

PáginaI12 consultó sobre este tema al ex viceministro de Economía Emanuel Alvarez Agis. “Las condicionalidades no estaban diseñadas para ahorrar plata sino para garantizar la mejora en las condiciones de vida de los sectores más postergado. La cantidad de beneficiarios excluidos de la AUH se ha incrementado dramáticamente. El Estado debería implementar acciones para que esas familias puedan acceder a la educación y la salud. No se les puede cortar el beneficio. Estamos en una situación de absoluta emergencia”, indicó Alvarez Agis.

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