El tiempo de la subjetividad
Desde hace varios años, la carrera de Psicología tuvo un aumento considerable de la matrícula en todo el país, al tiempo que se mantuvo como una de las ofertas educativas más elegidas por los estudiantes. ¿Por qué resulta una opción atractiva para los jóvenes?, ¿cuáles son los contenidos fundamentales de sus planes de estudios? y ¿cómo se vincula la carrera con las preocupaciones actuales de la sociedad? Sobre estos interrogantes reflexionan cuatro especialistas de diferentes universidades nacionales: Silvia Vázquez (UBA), Fernando Re (UNR), Rosa Inés Castaldo (UNT) y Silvia Luquez (UNSL).
Imagen: UNR

En nuestro país, la carrera de Psicología ha experimentado un crecimiento constante y significativo de su población estudiantil desde hace varios años. De acuerdo con cifras publicadas por la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, en 2001, 63.587 alumnos cursaron la carrera de Psicología en universidades públicas y privadas de todo el territorio nacional, mientras que, en 2016, el número ascendió a 100.118. 

A su vez, las cifras revelan que, en 2016, de los casi 500.000 nuevos inscriptos que se sumaron a la población universitaria argentina en todas las carreras, 22.305 corresponden a Psicología, convirtiéndose en la quinta opción más elegida por los estudiantes. Este hecho no es nuevo, dado que desde hace varios años se mantiene entre las alternativas más valoradas a la hora de estudiar. 

Además del interés por indagar y profundizar acerca del comportamiento de las personas, los vínculos y las subjetividades, otra de las posibles causas de las elecciones de los estudiantes parece desprenderse de las múltiples alternativas de desarrollo que brinda la profesión. Los ámbitos educativos, sociales, comunitarios, clínicos y jurídicos son sólo algunos de los sectores donde puede intervenir la Psicología, constituyéndose así una enorme variedad de posibilidades laborales donde pueden desempeñarse los graduados.

Ahora bien, más allá de la evolución de la matrícula y las motivaciones de los estudiantes, ¿cómo fueron desarrollándose los planes de estudio de la carrera de Psicología en las universidades? En la actualidad, ¿el psicoanálisis sigue siendo el gran protagonista o se fueron incorporando otros paradigmas? Además, ¿cómo se vincula hoy la carrera con las preocupaciones actuales de la sociedad? 

Para profundizar sobre estas cuestiones, Universidad conversó con Fernando Re, Vicedecano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Silvia Luquez, Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Rosa Inés Castaldo, Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y Silvia Vázquez, Secretaria Académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). 

Desde el año 2012, Psicología se encuentra entre las cinco carreras más elegidas en todo el país. ¿A qué creen que se debe esta elección de los estudiantes? ¿Por qué consideran que es una opción atractiva para los jóvenes?

Silvia Vázquez: Creo que es una opción atractiva porque, en principio, implica desentrañar las complejidades de la subjetividad. ¿Por qué los hombres hacen lo que hacen? ¿Por qué se comportan de determinada manera? ¿Cómo son sus vínculos con los demás seres humanos? ¿Por qué sufren? ¿Qué respuesta podemos dar a ese sufrimiento? El interés que despierta tiene que ver con muchos de los aspectos significativos de la vida de las personas. También lo tentador, para la elección de esta carrera, puede estar dado por el amplio espectro de inserción profesional que la disciplina brinda. La carrera ofrece, desde el inicio, una formación rigurosa con distintos marcos teóricos y escuelas psicológicas. Pero también permite elegir asignaturas en las cuales se puede focalizar y profundizar en temáticas diversas, que responden al interés particular de cada estudiante.

Fernando Re: Tradicionalmente, la carrera de Psicología en las universidades más grandes siempre fue una de las más elegidas para cursar, y la franja etaria de los aspirantes fue muy variada, habiendo últimamente crecido el porcentaje de jóvenes entre quienes la escogen. Entre los factores que pueden argumentarse, resalta el atractivo mismo de la disciplina. La Psicología pivotea entre una Ciencia Social y una Ciencia de la Salud, convirtiéndose en el horizonte de interés para quienes ponen como objetivo una formación ligada a las humanísticas y la práctica en áreas de salud. Además, considerar que el título habilita a múltiples competencias, la ubica en un campo disciplinar de amplio espectro. En el mismo sentido, la heterogeneidad de tradiciones académicas que son tributarias de insumos conceptuales para la disciplina, ensancha la gama de atracción.

Silvia Luquez: Los motivos por los que se elige estudiar esta carrera son variados. Más allá de las particularidades y de los intereses personales, investigaciones realizadas en nuestra facultad revelan que las motivaciones primordiales se ubican en relación a que la psicología brinda herramientas para entender y ayudar a los otros, así como también para profundizar en el propio conocimiento personal. La carrera de psicología ofrece una variedad de campos de trabajo tales como jurídico, del trabajo, educacional, social comunitario, clínica, actúa en situaciones de emergencias y catástrofes, detecta y previene casos de bullying, violencia de género, entre otros, promoviendo la salud y el bienestar de las personas.  El desempeño como psicólogo en todos y cada uno de los campos requiere vocación de servicio, y es ésta una de las cualidades que motiva a los jóvenes a elegir esta carrera. En este marco, trabajar con seres humanos en diferentes contextos ofrece un abanico de posibilidades de inserción laboral.

Rosa Inés Castaldo: La profesión del psicólogo tiene hoy mucha visibilidad en los medios de comunicación (informativos, series, programas de interés general). También la intervención psicológica aparece en estos tiempos como de consulta prioritaria requerida en diversos ámbitos (clínico, jurídico, educacional, laboral, social y comunitaria). Hay también áreas emergentes, tales como la deportiva, la ambiental, la forense, la psicología en situaciones de catástrofe y otras. Todo esto representa un abanico interesante de posibilidades laborales. A lo que se agrega el reconocimiento y el prestigio de la carrera dentro y fuera del país.

A partir de los años 60 y 70 el psicoanálisis tuvo una enorme difusión en nuestro país. En la actualidad, ¿el psicoanálisis sigue siendo el gran protagonista de los planes de estudio de la carrera de Psicología? ¿Por qué?

FR: El psicoanálisis entra a la Argentina con fuerte impacto en sectores ilustrados en las décadas mencionadas. En América del Norte y Europa, la difusión es previa e impacta de lleno en el campo de las ideas, al punto que no podríamos pensar el desarrollo de corrientes de pensamiento como el Estructuralismo, el Existencialismo ni la misma Escuela de Frankfurt sin esos desarrollos. Del mismo modo debemos entender que el psicoanálisis hace de la Psicología una de las disciplinas más vanguardistas y revolucionarias entre las Sociales. En ese sentido, todos los planes de estudios de carreras humanas (y de otras ciencias), y más en estas latitudes herederas del pensamiento europeo, contienen elementos directa o indirectamente ligados al psicoanálisis, y obviamente las carreras de Psicología lo hacen insoslayable. Pensar también la eficacia clínica y la dimensión reflexiva que el psicoanálisis contiene, lo ubica en un lugar privilegiado.

RIC: Sin duda, el psicoanálisis tiene una fuerte presencia en los planes de estudios de grado y en la formación de posgrado. Sin embargo, en los últimos años se incorporaron asignaturas que responden a otros paradigmas. Esa diversificación responde a las demandas sociales de la época, y también al desarrollo y crecimiento de la disciplina. Como institución formadora, nuestra obligación es dar una formación multiparadigmática, atenta a los requerimientos sociales y a la diversidad de prácticas profesionales.

SV: Por la historia de nuestra profesión en la Argentina, el psicoanálisis ha tenido un gran desarrollo y así fue reflejado, en su momento, en nuestro Plan de Estudios. El advenimiento de la democracia en 1983, la creación de la Facultad de Psicología en 1985, que es el mismo año en que se aprueba la ley que contiene las incumbencias de nuestra profesión, posibilitaron el desarrollo y la expansión de todas las áreas en que puede desempeñarse un psicólogo y para las cuales tiene que ser formado. En principio se asocia al psicólogo con la atención clínica, pero también un psicólogo trabaja en las escuelas, en las empresas, en el ámbito jurídico, en distintos tipos de instituciones. Nuestro plan de estudios acompaña el crecimiento disciplinar y profesional, brindándole al estudiante formación en nuevas áreas. Por ejemplo, con materias electivas como Psicología del Deporte o Psicología Política y Prácticas Profesionales que lo acercan y capacitan en la inserción profesional.

SL: En la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de San Luis, desde sus inicios en 1958 se propicia en la formación académica la pluralidad teórica. En ese sentido, el plan de estudio de la carrera ofrece dos líneas conceptuales, la psicoanalítica y la cognitivo integrativa, pudiendo los alumnos optar por una de ellas a partir de tercer año. A través de los cursos optativos y extracurriculares que contempla el plan se ofrecen, además, otras opciones teóricas y se cubren así áreas de vacancias. Asimismo, el desarrollo de diferentes enfoques, con sus correlatos en la práctica profesional, se extiende a la oferta de posgrado a través de carreras de Maestría, Especialización, Programa de formación y cursos.

Por último, ¿cómo se vincula la carrera de Psicología con las preocupaciones actuales de la sociedad? ¿Se fueron incorporando a la carrera temáticas ligadas a las perspectivas de género, la ley del aborto, las nuevas relaciones mediatizadas por la tecnología, las nuevas familias, etc?

SL: La Facultad, a través de su articulación entre docencia, investigación, extensión y servicios a la comunidad, realiza un trabajo de revisión permanente sobre las problemáticas vigentes en pos de actualizar los marcos conceptuales y modalidades de intervención psicológica que permitan abordarlas. Es así que los programas de las asignaturas han ido incorporando temáticas referidas a la Ley de Salud Mental, perspectivas de género, nuevas configuraciones familiares, consumos problemáticos, violencia, entre otras.

SV: La Psicología siempre fue permeable a las “preocupaciones de la sociedad” o, lo que podríamos llamar más específicamente, “problemáticas emergentes de cada época”.  Estas temáticas, más allá de la preminencia actual, ya estaban presentes en nuestro plan de estudios. Existen materias electivas sobre género, salud reproductiva, nuevas parentalidades, el sujeto y la tecnología desde hace ya varios años. Además, mediante la actualización de contenidos en el resto de las asignaturas, se van incorporando nuevas temáticas.

RIC: La carrera no puede ni debe perder de vista los temas emergentes y los requerimientos de la sociedad. Hay temáticas ligadas a problemáticas sociales y culturales que deben atravesar de modo transversal la formación académica. Es nuestra obligación que el egresado se inserte en el medio con posturas éticas y compromiso social.

FR: Cualquier carrera humanística en un ámbito como la universidad pública, abre a un campo que debe ser habitado con una intensa sensibilidad por quienes la transiten. No podemos pensar a un Trabajador Social, un Cientista de la Educación o un Politólogo, lejos del vínculo con las problemáticas sociales. La Psicología es una disciplina que hace del padecimiento subjetivo uno de los objetos de trabajo. Los contextos de emergencia de aquellos y sus modalidades de representación, deben ser los tópicos que nutran a los trabajadores de esta ciencia como fundantes de una labor intelectual, pero también desde un deber ético. Las perspectivas de género a partir de la segunda mitad del siglo XX abren un campo reflexivo con una fuerza que pocas corrientes precedentes pueden reivindicar. Todo el campo intelectual de las Ciencias humanas y Sociales entra en revisión, porque las perspectivas de género son un marco no solo innovador sino más bien revolucionario. Imposible e innecesario intentar obviar el camino que inauguran. Creo que el aborto, las nuevas familias y otras discusiones en boga, son habilitadas por aquellas perspectivas y, por supuesto, por el feminismo en particular. 

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