Chiachio y Giannone presenta la muestra Familia a seis colores
Las banderas del amor
Preparan una bandera gigante para desplegar desde las ventanas del CCK el día del orgullo. Pero eso no es todo, la dupla de artistas Chiachio y Giannone presentan una muestra en construcción y en vivo. Una (gran) suerte de enciclopedia del arte lgbtti argentino donde se cita a un centenar de artistas. ¿Se pondrá celoso Piolín, el perrito salchicha protagonista de sus cuadros? Aquí, algunas obras de este proyecto lleno de citas, cruces y encuentros, tan autorreferencial como poliamoroso.
Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo,Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo,Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo,Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo,Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo,
Daniel con la remera “Yo tengo sida”, de Roberto Jacoby. Su cuerpo es atravesado por la obra de Gachi Hasper, y con la mano izquierda sostiene un marco que remite a Marcelo Alzetta. Arriba a la izquierda, un guiño a Silvana Lacarra y las flores de abajo, 

Cuando Leo Chiachio y Daniel Giannone se conocieron, en el año 2003, ambos se dedicaban a la pintura, y apenas iniciado el romance, se propusieron seguir haciendo su obra en pareja. Eligieron la técnica del bordado “como una forma de pintar con aguja e hilo”, y trabajan también en impresión textil, porcelana y grabado. Una de sus piezas más bellas es “La familia en el alegre verdor”, un bordado de quince metros cuadrados que les llevó tres años, tiempo que se hace visible en cada puntada y en la trama de los hilos de más de un centenar de colores, con los que se representan a sí mismos junto a su hijo/mascota, el perrito salchicha Piolín, en medio una imaginaria selva guaraní, rodeados de una exuberante fauna y flora, una gran familia interespecies: monos y aves exóticas, árboles, lianas y orquídeas . En casi todas sus obras, la idea de familia diversa es central y se manifiesta en los autorretratos de la pareja con Piolín, tan popular entre artistas y amigxs, que ya tiene su propio museo —el Museo Piolín—, además de dos revoltosas hijas, Chicha Betina y La Dorado, que suelen realizar piquetes en el hogar conyugal para reclamar, a los ladridos, mayor protagonismo en los retratos familiares. 

Para Familia a seis colores, la muestra en la que hoy están trabajando en el Centro Cultural Kirchner, Leo y Daniel eligieron técnicas más dinámicas que agilizan el trabajo: costura, tejido, y en particular una creada por ellos mismos y que denominan “mosaico textil”. Se trata de cuadraditos de tela engomados que, al igual que los viejos Mendafacil, se aplican sobre los lienzos a fuerza de planchado.

LA DIVERSIDAD EN OBRA

Tras quince años de premios, giras y muestras –de Salta a Rosario, de París a Shanghái- Leo y Daniel fueron convocados por directora de arte del Centro Cultural Kirchner, Gabriela Urtiaga, para  formar parte de una gran muestra colectiva denominada Democracia en obra: “Nuestra propuesta –cuenta Daniel Giannone– fue celebrar la diversidad y hablar de, en treinta y cinco años de democracia, qué significaron para el colectivo LGTB, todos los logros, como el Matrimonio Igualitario, que nos cambiaron nuestra forma de ver las cosas, pero también las deudas pendientes, por ejemplo, que si bien las personas trans pueden tener su DNI, todavía no hay ninguna ley que les garantice un cupo mínimo de trabajo”.

A modo de work in progress, en la sala 204 del CCK –al mismo tiempo taller y sala de exhibición–, Leo y Daniel amplían la idea de familia y proponen un exhaustivo relevo de artistas LGBT de Argentina, cuyas obras recrean y reúnen en las obras que a su vez ellos van realizando: “Denominamos a esta muestra Familia en seis colores porque con muchos de ellos sentimos una familiaridad, ya sea porque fueron referentes en nuestra carrera o porque, aunque no los conociéramos, nos ayudaron a formarnos como artistas y personas. Nos parece importante también historizar el arte contemporáneo argentino desde una perspectiva queer, que es algo que hasta ahora nunca se ha hecho”, dice Daniel. “Además -agrega Leo- nos interesaba contar una historia del arte de lo que nos compete, de nuestro mundo, acerca de la construcción desde la sexualidad en el mundo del arte. Entonces nos interesa como punto de partida para que haya más investigación acerca del género. Esto es también un homenaje a los artistas que nos ayudaron a ser los adultos gays que somos”. 

Hasta el momento  tienen en exhibición una decena de obras terminadas donde aparecen citas a Liliana Maresca, Pablo Suárez, Bárbara LaVogue, Omar Schiliro, Jorge Gumier Mayer, Roberto Jacoby, Marcelo Pombo, Alberto Goldenstein, Mariela Scafati,  Nushi Muntaabski y Marcelo Alzetta, entre muchxs otrxs. En total el relevo lleva más de ciento cuarenta artistas. 

“Cuando nos proponemos recrear la obra de estos artistas, nos ponemos a pensar en cómo la hicieron, cómo representan eso, entonces nos vamos metiendo por los caminos simbólicos de cada uno, y es ahí es cuando nos ponemos a jugar a ser otros ‘Dale que hoy somos Jacoby’, ‘Dale que ahora somos Stoppani’. Y nos metemos en esas pieles, en esos cuerpos que han vivido el ser lgtb en  otras épocas. Detrás nuestro tenemos una generación que la ha pasado bastante mal. Nosotros hemos pasado nuestra  juventud en democracia, entonces lo vivimos de otra manera,  y los chicos y chicas de veinte hoy tienen otro camino que hacer. Entonces también está bueno transitar la piel de ellos, por ejemplo La Chola Mauricio Poblete, que hace performance. Entonces nos preguntamos cómo será hoy tener veintipico o treinta años.”

 

El arco iris y las gotitas son cita a una obra de Edgardo Giménez; el rectángulo de arriba, a una de Nestor Perkal; a la izquier

 

ODA AL TRABAJO

“Lo único que trajimos son todas las telas teñidas por nosotros y las planchas –nos cuenta Leo–. Todo lo que ves se hizo acá. La idea nuestra fue trasladar a esta sala nuestro taller, porque otra de las patas de este proyecto es hablar del tema del trabajo, del trabajo como valor, en qué lugar se puso al trabajo en estos treinta y cinco años de democracia. Nos interesaba desmitificar la visión romántica del artista y mostrar que este es un trabajo como cualquier otro. Nos pusimos un horario como el de un operario, y eso nos pone en estatus de trabajadores y lo visibilizamos. Además, el textil y el bordado fueron catalogados como oficios de mujeres, pero sabemos que en la historia, durante muchos años, el trabajo fue exclusivo del hombre, cuando la mujer apenas era considerada como persona. El siglo XX trae los derechos de la mujer y a partir de entonces, la mujer sí puede hacerlo. No se trata acá de las tareas que no son remuneradas, sino de las obligaciones y derechos que implica el trabajo por el que te pagan. Por eso la idea de mostrar que lo de los artistas no es solo una cuestión de inspiración, sino que también trabajamos, hacemos.”

Las técnicas de mosaico textil, bordado y tejido les permiten, por un lado, la producción de una gran cantidad de piezas en el lapso acotado de tiempo que tienen para culminar el proyecto, y, por otro, el trabajo en colaboración con artistas amigxs, y convocatorias al público en general para que se acerquen a participar de la labor junto ellos. Y así, mientras unxs planchan sobre un gran lienzo cuadraditos de tela engomada para componer una obra y otrxs cosen o tejen, se acciona uno de los motores principales de la muestra, la conversación: “Es una tarea sin fin, porque siempre se nos acerca alguien con datos nuevos, ya sea  sobre artistas que vivieron en secreto su sexualidad hasta sus últimos días, o sobre artistas jóvenes que en este contexto democrático la viven con total libertad. Por ejemplo, entre  los primeros artistas que descubrimos está Miguel Carlos Victorica, que hace 100 años instaló su taller en La Boca y que, según nos dijeron,  tenía un amor secreto con un marinero.

Daniel posa como Gumier Maier retratado por Alberto Goldesntein, mirando una obra de Kuitca. La pera es una referencia a Eduardo

TRAPITOS AL SOL

“Hay una preocupación que tenemos desde hace mucho tiempo, que es la inversión en materiales -cuenta Daniel-. Por eso decidimos no comprar nada y reutilizar  las cosas que ya teníamos como gesto de lucha, de seguir trabajando con lo que el mundo nos da. Entonces acá tenemos una mesa con los trapos teñidos que trajimos, son  ropas, sábanas, fundas de almohadas que ya no usamos y reutilizamos en nuestra obra.” 

Además del inventario de artistas en los mosaicos textiles, Leo y Daniel están confeccionando banderas arcoíris gigantes para sacar por las ventanas del CCK el día de la Marcha del Orgullo Gay. Algunas fueron confeccionadas durante sesiones colectivas de costura y tejido al crochet, otras con prendas donadas por amigos y amigas. “Esto tiene que ver también con el afecto –agrega Leo–,  es muy importante que alguien te dé algo suyo, algo que haya usado, con lo que se haya mostrado  en sociedad, porque en definitiva la ropa es eso, no elegís cualquier cosa para vestirte. Entonces que nos den prendas para hacer una bandera que es la bandera del orgullo, habla mucho más de ese gesto, un gesto de visibilidad, de generosidad, de amistad, de amor. Una vez que se haga y veas tu remera en una bandera vas a ver que estás, como un factor de pertenencia. No se trata solo de arte, sino que se transforma en algo más propio: “Yo estoy acá”.

La exhibición se puede visitar de miércoles a domingos, 13 a 20, hasta fines de diciembre. 

La camisa de Leo y los motivos circulares de ocho brazos remiten a la obra de Feliciano Centurión; los brazos y la cara de Leo,

 

 

 

 

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