Massa abrió la puerta a un Frente Amplio de toda la oposición
"Hay que dejar de hablar de Massa o Cristina y poner el país por delante"

"Tenemos que dejar de hablar de Massa o Cristina y poner por delante el país que queremos. A mí me parece que hay que poner primero el país. Tenemos que interpretar a los millones de argentinos que quieren un camino distinto al que eligió el Gobierno." Lejos de los momentos en que ubicaba a su ex jefa Cristina Kirchner como centro de sus ataques, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, aprovechó una larga entrevista con Luis Novaresio, para dar a conocer su ahora renovada postura política de cara a las elecciones del año que viene. El ex Jefe de Gabinete dejó claro que es el momento de unir a toda la oposición contra el modelo que lleva adelante Mauricio Macri, a quien consideró más parecido a Domingo Cavallo que a Carlos Menem (ya que éste mantenía "un costado sensible").

A pesar de que el conductor intentó en todo momento obtener algún rechazo tajante a la posibilidad de confluir con el kirchnerismo en la construcción de un polo opositor y dejó abierta las puertas a la construcción de un gran frente opositor. Tanto que hizo explícita referencia a las experiencias realizadas en los países vecinos: "Tenemos que animarnos como se animó alguna vez la Concertación chilena, como se animó alguna vez el Frente Amplio de Uruguay. Miremos al costado cómo le dieron previsibilidad, cómo se desarrollaron en materia educativa con modelos que pueden gustar más o menos. Por ejemplo, yo no creo en el modelo de jubilación chileno. Pero lo que no podemos perdernos es la oportunidad de sentarnos en una mesa y decirle a la gente: 'Este es el camino que vamos a recorrer los próximos 10 años, los nombres los discutimos al final'."

Una y otra vez destacó la necesidad de definir un programa que una a la mayor parte posible de los opositores. "Primero tenemos que definir qué país queremos, porque Argentina es un país en vías de desarrollo y esta idea que tiene el Gobierno de que el mercado resuelve todo no existe", propuso antes de plantear la definición de puntos básicos que le den base a un futuro gobierno. "Lo segundo que tenemos que resolver es la idea, cuál es el plan de Gobierno sobre el cual vamos a transitar en educación, en seguridad, en generación de empleo. Eso obliga al próximo gobierno a convocar un gran acuerdo nacional", aseguró.

Y dejó para el final la definición de las candidaturas, donde llegó al extremo de poner entre paréntesis sus propias aspiraciones. "El tercer punto son las personas: yo estoy dispuesto a no ser nada, a ocupar el lugar que defina la gente o ningún lugar. Pero creo que tenemos que ponernos en la cabeza que por delante tenemos que construir la Argentina que queremos. Tenemos que dejar de hablar de Massa o Cristina y poner por delante el país que queremos", propuso.

Para terminar la entrevista, se negó a elegir entre Cristina y Macri para compartir una cena. "Cenaría con Malena (Galmarini, su esposa)", terció con un sonrisa. Cuando le preguntaron su balance sobre los gobiernos de Cristina Kirchner, sostuvo que "la ex Presidenta ya tuvo su oportunidad, ahora la historia, la sociedad va a juzgar y va a decir: 'A mí me gustó la AUH, no me gustó la corrupción, a mí me gustó la incorporación de derechos, no me gustó el centralismo tributario… ' Porque cuando hoy miramos los precios, la Argentina viene de 6 años sin crecimiento y con inflación: eso lo paga el que menos tiene. La gente acomoda, la gente va a decidir". También opinó sobre la ola de juicios desatada sobre los funcionarios del gobierno anterior. "Si alguno tiene cuestiones en la Justicia, que vaya a la Justicia. Esto es para todos", sostuvo.

Donde no mostró dudas fue en la "imposibilidad" de que Macri siga como presidente. "No está en condiciones de ganar la reelección de ninguna manera. La mayoría de los argentinos queremos que haya un nuevo gobierno que cambie el modelo que eligió éste".

En relación con la provincia de Buenos Aires se diferenció de la gestión anterior de Daniel Scioli y también de la actual de María Eugenia Vidal, aunque le reconoció "buenas intenciones", en línea con los diferentes acuerdos que vienen compartiendo en relación a los presupuestos provinciales.

Pero no reconoció ningún puente con la gestión nacional y eligió la situación de Aerolíneas Argentinas para explicitarlo. "El Gobierno ve números, el 5% que usa contra el 95% que no usa. Nosotros lo que vemos son las miles de personas que viven del turismo porque Aerolíneas llega a Misiones, a Calafate, a Jujuy, a Ushuaia y no llegaría de otra forma", se diferenció de la nueva ofensiva privatizadora de Macri. Puesto a contar la historia de la relación, relató que "se rompió cuando el Presidente me pidió que vote a favor del blanqueo de los familiares de los funcionarios. No hablamos nunca más. Evidentemente tienen baja tolerancia al "no". Tienen la idea de que son dueños y no simplemente gobernantes, administradores. Tienen baja tolerancia al disenso".

 

 

 

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