El caso de la discriminación a las empleadas domésticas
De Nordelta al Inadi
La denuncia de las empleadas de casas particulares de que no las dejan viajar en las mismas combis que los vecinos llegó al instituto contra la discriminación. El tema también fue planteado en el Congreso, donde solicitaron que se pida a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, “un informe detallado sobre la situación de las trabajadoras domésticas en el complejo”.
La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi.La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi.La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi.La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi.La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi.
La referente del FIT llevó el caso de Nordelta ante el Inadi. 

La discriminación a las empleadas domésticas de Nordelta ya es tema de análisis en el Inadi. El caso de la situación de las trabajadoras, quienes denunciaron que al mejor estilo del apartheid los vecinos del lugar pidieron que no las dejen viajar en las mismas combis que ellos, fue planteado ante el instituto contra la discriminación por Myriam Bregman. La legisladora porteña también solicitó al Congreso que pida a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, “un informe detallado sobre la situación de las trabajadoras domésticas en el complejo”.

En su presentación ante el Inadi en relación al caso del servicio doméstico de Nordelta y la discriminación para compartir combis con sus patrones del barrio privado, Bregman remarcó que se trata de una situación “gravísima”. También dio cuenta del “maltrato y la humillación son cotidianas”.

La legisladora porteña planteó en su denuncia que “hay testimonios humillantes de trabajadoras de casas particulares del barrio Nordelta que están siendo víctimas de actos de discriminación”, dado que les “niega el acceso al único transporte que entra a este predio de 23 barrios privados porque ‘gritan y hablan mucho’ o porque ‘huelen mal’”.

El caso salió a la luz a partir de la denuncia de las empleadas domésticas de que no pueden compartir transporte con dueños de casas del barrio privado, algo que las autoridades de Nordelta alegaron desconocer y, en medio de la indignación que provocó, repudiaron. “Es inadmisible que en pleno siglo XXI, y luego de las masivas movilizaciones que hemos protagonizado por nuestros derechos, a las trabajadoras se las trate como en Estados Unidos en la década del 50”, dijo Bregman al respecto.

La denuncia se focalizó contra las autoridades del complejo y contra la empresa de transporte Trip Co S.A., que brinda el servicio de transporte MaryGo, dado que “les niegan a las mujeres el acceso a los mismos micros en los que viajan los propietarios”. Bregman pidió la inmediata intervención del Inadi ante una “prohibición totalmente discriminatoria” que “viola todas las leyes, tratados y decretos que protegen los derechos de las trabajadoras”.

Además, junto a Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra, solicitó al Congreso Nacional que pida a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, “un informe detallado sobre la situación de las trabajadoras domésticas en el complejo”. Para Bregman, “no puede ser que estas denuncias salgan a la luz, que todos los medios las reflejen, y que las autoridades del Estado sigan sin tomar medida alguna”.

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