Cambios e incertidumbre en el Fondo Nacional de las Artes

La autarquía como eje del conflicto

El ex editor de Tusquets Mariano Roca ya es oficialmente el nuevo presidente del organismo tras la renuncia de Carolina Biquard. También se fue Eduardo Stupía, representante del área de Artes Visuales. Los trabajadores denuncian una “intervención política” del FNA.
Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos.Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos.Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos.Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos.Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos.
Biquard dijo que el secretario Pablo Avelluto le solicitó al FNA, que se autofinancia,19 millones de pesos. 

El ex editor de Tusquets Mariano Roca ya es oficialmente el nuevo presidente del Fondo Nacional de las Artes (FNA). El traspaso del cargo hasta hace poco ocupado por Carolina Biquard –quien desarrolló una celebrada gestión, desde 2016, y presentó esta semana su renuncia, a pedido del secretario Pablo Avelluto– se concretó el miércoles. También ese día, cuatro integrantes del directorio se reunieron con Roca para sentar su posición respecto del futuro del organismo. En ese marco se conoció la renuncia de Eduardo Stupía, representante del área de Artes Visuales. Como trasfondo resuena la pregunta por la autonomía del Fondo.  

Son varias las voces que vienen alertando sobre este tema (los trabajadores mediante su sindicato, así como también viejos y actuales miembros del directorio). La funcionaria, que para muchos desarrolló una gestión ejemplar y que por eso recibió un fuerte respaldo de la comunidad cultural, dejó su cargo diciendo que Avelluto no cree “en la autarquía del Fondo” y que la Secretaría viene financiando algunos de sus programas con dinero del FNA. También indicó que, en el último capítulo de la tensa relación, el secretario de Cultura solicitó al organismo –que se autofinancia, en parte con el sistema de dominio público pagante– 19 millones de pesos. Por su parte, Avelluto dio su versión a La Nación. Planteó, simplemente, que el alejamiento de Biquard obedece al “desgaste natural” de una gestión “muy intensa”, a la vez que rechazó aquella información sobre los fondos.

PáginaI12 intentó comunicarse tanto con Biquard –abogada y especialista en financiamiento de organizaciones sociales– como con Stupía. Ella dijo ayer que prefería no hacer declaraciones por una circunstancia personal; mientras que el artista plástico eligió no expresarse acerca de su renuncia por el momento. El miércoles, parte del directorio se reunió con Roca para solicitarle, fundamentalmente, que se mantenga la autarquía del Fondo. En el encuentro estuvieron presentes Javier Negri (especialista en derecho de autor), Teresa Anchorena (responsable de Patrimonio), Marcelo Moguilevsky (Música) y María Sánchez (Diseño). 

“Fue una reunión convocada de urgencia”, definió Negri a este medio. En el encuentro con Roca, los directores le pidieron “una confirmación de que la política presupuestaria seguirá siendo la actual”. “No queremos cosas extrañas. El Fondo tiene una misión que cumplir. Lo establece la ley, y nos rompen la cabeza si nos apartamos de eso”, argumentó el abogado. El segundo eje del diálogo fue la amenaza que padecen los directores de tener que responder con sus bienes, a título personal, ante cualquier acto ilegal que cometa el FNA. Un dato importante es que los doce referentes se desempeñan ad honorem o con sueldos que no superan los 20 mil pesos. 

En distintas oportunidades, el ex Ministerio de Cultura utilizó partidas destinadas a beneficios del FNA para programas de la cartera. Esto no solamente implica una rebaja del presupuesto del Fondo, sino también una injerencia en el funcionamiento de una institución única en el mundo, con un directorio autónomo que determina las políticas a seguir, como destacó un comunicado de los trabajadores al que adhirió ATE. Los pedidos de la ahora Secretaría comenzaron el año pasado y sirvieron para financiar iniciativas como Becar. 

Biquard detalló que recientemente le habían solicitado 19 millones de pesos, que se aplicarían en el presupuesto de 2019. Según relató Negri, este pedido llegó al directorio junto con una invitación a desarrollar la reunión habitual de directores en la sede de la Secretaría de Cultura. “Empezamos a debatir si era razonable, pero todos manifestamos un profundo rechazo. La reunión nunca se hizo porque el directorio no quiso reunirse en la Secretaría”, reveló el abogado. “El año pasado hubo un pedido de 4 millones. Rascamos la olla y más o menos se pudo acomodar. Pero este año, el pedido fue de 19. El presupuesto de la Secretaría es de 6500 millones; el del Fondo, de 200. Recortar el 10 por ciento del presupuesto, porque sí y de golpe, es complicado. Y si hay un desfinanciamiento, la puerta que van a venir a golpear es la de los directores. Si la idea es vaciarlo, no tenemos por qué pagar la factura”, explicó. 

La renuncia de Stupía, de la que no se conocen los motivos, se suma a las de otros dos representantes de áreas ocurridas en los últimos meses: Alberto Manguel, de Letras, reemplazado en su momento por Roca; y Sebastián Blutrach, de Artes Escénicas, quien se apartó de su cargo en septiembre. “El trabajo que venían haciendo Carolina y el directorio fue muy bueno. Siempre de crecimiento y mejora. Carolina generó un directorio plural, con discusión y acuerdos. Las políticas culturales deberían estar por arriba de los gobiernos de turno”, manifestó el productor.

De carácter autárquico, el Fondo financia y apoya el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones, a través de becas, subsidios, préstamos y concursos. “Estar en el directorio tiene que ver con algo vocacional y político. El directorio no debe recibir órdenes. Si hay un traspaso de fondos, tiene que haber un diálogo político. Hubo una subestimación del rol de los directores”, analizó Blutrach. “Es una institución modelo. Meterse con este tipo de cosas es empezar a romper instituciones que deberían estar por encima de lo político. Hay una falta de respeto a sus 60 años de historia. Mientras que este gobierno desprecia a la cultura, el Fondo mejoró. Fue una isla, el único organismo que creció en estos años. Cuando algo está bien, mientras que todo lo demás no… ¿para qué meter la nariz?”, se preguntó. 

En sintonía, los trabajadores nucleados en ATE (Verde y Blanca) reafirmaron su preocupación por lo que consideran una “intervención política” del FNA, que pretende “controlar su histórica autonomía y la representatividad de su directorio”. La próxima reunión del directorio es el viernes 7 de diciembre.

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