Opinión
El Espacio Memoria y los derechos humanos hoy

Pasaron catorce años desde ese día fundante del 24 de marzo 2004, en el que en un acto memorable el presidente Néstor Kirchner y el jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra declararon formalmente que lo que había sido uno de los centros más aberrantes de tortura y exterminio de la última dictadura iba a convertirse en un territorio de memoria, verdad, justicia y construcción del nunca más.

Desde entonces los organismos de derechos humanos nos abocamos a la construcción de un espacio plural, transformando ese lugar de horror y muerte en un polo de educación, memoria y cultura en derechos humanos. Guiados por la “presencia” de nuestros desaparecidos, con sus convicciones y su lucha por la vida como faro, avanzamos en la lenta y dificultosa tarea de reconstruir un espacio que los marinos en su retirada habían vaciado por completo. 

Esto no significa solo la titánica tarea de refacción del lugar, modernización y mantenimiento cotidiano (se trata de un predio de 17 hectáreas y unos 30 edificios), sino de darle sentido a esa recuperación para las futuras generaciones. Y sin olvidar que todo el predio constituye una prueba judicial que exige su preservación para las causas de lesa humanidad.

La tarea no es sencilla. Los colectivos traen siempre aparejados dificultades y tensiones, diferencias de reflexión, planeamientos, estrategia, organización. Y sin embargo fuimos avanzando. El Espacio es dirigido por un órgano tripartito integrado por un representante del gobierno nacional; otro del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; y uno de los organismos que conformamos el Directorio.

Pusimos en marcha los edificios de los principales organismos (Madres Línea Fundadora, Asociación Madres, Abuelas, Familiares, H.I.J.O.S.); colaboramos en el establecimiento del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y del Archivo Nacional de la Memoria; se conformaron organismos internacionales como el IPPDH Mercosur y el CIPDH (Centro UNESCO); se creó el Museo Malvinas y se instalaron el Canal Encuentro, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y actualmente comienza la remodelación de lo que será una de las sedes del Ministerio de Justicia de la Nación. Y la lista sigue.

Desde el Ente Público se organizan los recorridos históricos por el predio (más de 20 mil personas los realizan cada año); los programas educativos “Jóvenes y Memoria” (en este 2018 participaron 2500 estudiantes de la Ciudad de Buenos Aires), “La Escuela va a los Juicios” y “Construyendo Memorias”; la producción de contenidos de comunicación; las relaciones con las diversas instituciones que ocupan el Espacio, así como con un sinfín de estructuras nacionales e internacionales con las que compartimos tareas, experiencias y objetivos de futuro.

Uno de nuestros mayores logros, como conjunto socio-político, logrando ir más allá de las diferencias, inclusive con el cambio de gestión del gobierno nacional, fue la creación del actual Museo Sitio de Memoria ESMA en lo que fuera específicamente el núcleo de la actividad represiva (el ex Casino de Oficiales). Ahora estamos trabajando en la postulación de este sitio y de todo el Espacio como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La tarea fue, es y será dura y falta aún mucho por hacer. Pero demostramos que la tenacidad de los organismos de derechos humanos va más allá de las contingencias políticas. Nuestros objetivos son claros: la preservación y el crecimiento de ese Espacio. Y siempre sobreponemos nuestras lógicas diferencias de criterios para que nuestra misión logre afianzarse y enriquecerse.

La ex ESMA es un emblema universal de la lucha por los derechos humanos del presente y el futuro. Esa preservación y crecimiento es un orgullo y un objetivo innegociable, en memoria de todos los nuestros, de su lucha y de su terrible muerte, como forma de traerlos nuevamente a la vida y que nunca se los olvide.

A 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Espacio Memoria es hoy una invitación para defender y promover esos derechos universales y para compartir la vida, más allá de la muerte y el horror de nuestra historia.

* Familiar de Desaparecidos - Miembro de Buena Memoria.

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