La lupa se va cerrando. La Justicia federal resolvió que la desaparición de Stella Maris Sequeira, la esposa del abogado penalista Rubén Carrazzone, sea investigada como un “homicidio” y se declaró incompetente en la causa que había sido iniciada como secuestro extorsivo. El único detenido por el caso, Miguel Angel Franco, aseguró a los medios que Carrazzone, que había sido su abogado defensor en una causa penal, le había pedido que simulara el secuestro virtual de su esposa porque quería “hacerle una joda y cagarle una plata”. Antes de apartarse del caso, el juez federal Alberto Santa Marina sobreseyó al imputado Franco por el secuestro extorsivo, pero lo procesó y le dictó la prisión preventiva por encubrimiento agravado. Por otra parte, Carrazzone no está imputado pero el juez le prohibió las salidas del país. El juez de Garantías que se haga cargo del caso tendrá a su disposición el análisis de ADN ordenado sobre el torso de mujer hallado el 22 de enero en un canal de Wilde.

En la resolución, Santa Marina afirma que se declara incompetente “en la investigación sustanciada respecto del imputado Miguel Ángel Franco, como así también, en la efectuada a raíz del homicidio del que hubiera sido víctima Stella Maris Sequeira”. Franco había sido detenido al inicio de la causa como autor de una serie de llamados con pedido de rescate, pero al determinarse que no hubo secuestro extorsivo, el juez cambió la imputación y lo acusó por encubrimiento agravado.

“El hecho que Stella Maris Sequeira estuviera organizando la realización de su cumpleaños días previos junto a distintas amistades (...), sin que tampoco tuvieran desde esa fecha ningún tipo de dato sobre su paradero, sumado al hecho de que no se llevara consigo ningún tipo de documentación –DNI, registro de conducir, tarjetas de crédito–, como así tampoco sus teléfonos celulares, vehículos y dejando sus animales sin atención, permiten sostener que su desaparición se debe a un hecho ilícito contra su persona y no por propia voluntad”, agrega.

La última medida que había dispuesto Santa Marina fue prohibirle a Carrazzone la salida del país, ya que pese a que aún no fue imputado en el expediente por ningún delito, se investiga si tuvo algún tipo de participación en la desaparición. Si bien la causa nació como una investigación por secuestro extorsivo, a partir de un presunto llamado en el que exigían un rescate, el fiscal federal 1 de Lomas de Zamora, Leonel Gómez Barbella, descartó esa hipótesis y orientó la investigación a “una desaparición forzosa o un femicidio”.

Sequeira desapareció el 29 de diciembre, el 30 recibió en su teléfono un mensaje de Whatsapp de una amiga que la saludó por su cumpleaños y el 1 de enero su esposo denunció el hecho. Carrazzone manifestó haber recibido llamadas extorsivas en las que le pedían 80.000 dólares para liberarla y el 10 de enero, como consecuencia de diversas medidas de prueba, se detuvo a Franco, ahora procesado por encubrimiento.

El 22 de enero se halló un torso femenino en un canal de la localidad bonaerense de Wilde, partido de Avellaneda, que hasta ayer no había sido identificado y la familia de Sequeira no descartó que sea de ella.

Según Franco, la última vez que lo vio fue el 1 de enero último, cuando el abogado le escribió un mensaje en el que le dijo: “Necesito hablar con usted.” “Le respondí llamame y él me dijo que necesitaba hablar personalmente”, recordó Franco. Añadió que Carrazzone lo fue a buscar al mediodía a General Rodríguez. “Me dijo ‘mire, estoy buscando a un Pai Pepe’ y yo le dije que no conocía a ninguno con ese apodo”, y contó que después se dirigieron a Moreno, y que allí el abogado le pidió que “saque la batería de su teléfono”. “Él sacó la batería de su teléfono y me dijo: necesito que me haga un favor, necesito que llame a mi teléfono, que no va a haber problema, porque quiero hacerle una joda a mi señora para cagarle una plata, como si fuera un (secuestro) virtual”, precisó Franco, quien consideró que lo del “pai” fue una “excusa” de Carrazzone para pedirle esto.

“Fuimos hasta San Miguel, donde él me llevó hasta un teléfono desde donde quería que lo llame y me dijo que le diera tiempo para subir a la Panamericana y no vieran que anduvo por estos lados y que cuando estuviera en la Panamericana lo llamara. Y tal cual fue. Me dijo que no hacía falta que le dijera nada porque desde un teléfono fijo no sale ninguna grabación”, relató.