Cómo hizo el trío cordobés Toch para cruzar a Bob Marley, Charly García y Raly Barrionuevo
Música popular del tercer milenio
Con una curiosa formación de bajo, batería y bandoneón a tres voces, el combo invita a renacer con sus canciones medicinales.
"Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux."Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux."Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux."Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux."Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux.
"Sacamos el bandoneón de su sonido en el tango y el folklore para usarlo en el reggae", dice Juan Pablo Theaux. 

Una fiesta mágica en la casa de adobe del cantor José Luis Aguirre, en la comuna serrana de Villa Los Aromos. Ahí, a metros del río Anisacate y rodeado de amigos, fue donde Juan Pablo Theaux tuvo una revelación. “Tuve la sensación de volver a la tierra, pero a la vez fue como regresar a un lugar dentro mío. Como cuando Bob Marley decía que ‘el hogar está dentro de uno’. O sea, recordar ese lugar donde solo vos habitás y donde probablemente muchas cosas estaban abandonadas”, dice el músico. Esa misma noche, cuando llegó a su casa en la capital cordobesa, escribió de un tirón la inspiradora Voy a encenderme, que le da nombre al cuarto disco de Toch y que sirve como hilo conductor de todas las canciones.

“Esa canción vino súper luminosa en una época en la que estaba pasando por una introspección muy fuerte. Fue muy movilizante ese día, conocí gente increíble. Esa misma noche, llorando, hice también Armonía y después salió Cumbia de la soledad. Fue una especie de movimiento muy grande. Fue, de alguna manera, reconocerse como un canal por donde pasa la música. Sentí mucha gratitud y corrí a cantársela a todo el mundo”, cuenta sobre Voy a encenderme, una canción con aires andinos que invita a “reverdecer” y afirmar una intención.

“El resultado del disco viene de una transformación que sufrió cada uno interiormente. Los tres pasamos por momentos intensos a nivel personal y artístico. Después de volver de España, nos pusimos a reflexionar y mirar para atrás. Nos agarró en un momento introspectivo, de compartir mucho, de escucharnos y encontrarnos en el plan vincular. Y crecimos como banda.”

En Toch, la cosa es horizontal: todos componen y cantan. El trío sorprende con una atípica formación con Juan Pablo Theaux en bajo y voz, Andrés Theaux en batería y voz y Martín Ellena en bandoneón y voz. Sin embargo, en el nuevo disco, grabado entre México y Unquillo, enriquecen el universo de las canciones con guitarras acústicas y eléctricas, además de los bronces de Marta Rodríguez y Santiago Bartolomé. Entre los invitados, el santiagueño Raly Barrionuevo suma su templada voz en Ama al niño y el cantautor español Juanito Makandé condimenta con versos flamencos Milonga del mar, una de las mejores del disco y más escuchadas en Spotify. “Es una canción medicinal, fue una bajada de luz para un momento de corazón roto.”

Y lo de la instrumentación se dio “un poco por azar”, desmenuza Juan Pablo sobre la particular base sonora y la potencia melódica. “En Madrid teníamos un guitarrista uruguayo (Alejandro Labandera) con el que tocábamos algunos temas y otros los hacíamos con el trío. Cuando se fue para Uruguay, empezamos a tocar en trío y nos decían que el sonido era muy innovador. Martín era flautista y empezó a estudiar el bandoneón para la banda, casi no sabe tocar otra cosa que las canciones de Toch. El bandoneón ocupa el lugar del Hammond, la guitarra e incluso la fila de vientos. Es un instrumento muy rico tímbricamente. Y lo sacamos del sonido que suele tener en el tango y el folklore para usarlo en el reggae.”

Toch es una banda sin fronteras musicales ni geográficas. Sus canciones son movedizas y tienen un carisma universal. Los hermanos Andrés y Juan Pablo nacieron en Gonzáles Chaves, en el interior de la provincia de Buenos Aires, pero se criaron en Córdoba capital. Y Martín es de Oncativo, pero actualmente vive en Agua de Oro, Sierras Chicas. Entre 2008 y 2012 vivieron en Madrid y empezaron a explorar la identidad musical de la banda. De regreso a Córdoba, publicaron Amor continental (2014), con el que definieron el sonido esencial del power trío y empezaron a expandirse.

Si bien en sus primeros dos discos (La serranita, de 2007, y Toch, de 2011) el pulso estaba marcado por la cumbia y el reggae, siempre latió con fuerza la influencia del rock y la música folklórica. “Definitivamente, de base lo primero para los tres fue el folklore y el rock argentino, en mismas dosis”, dice Juan Pablo, y cuenta que en su casa de la infancia se escuchaban Los Redondos, Los Abuelos de la Nada y Charly García. En la adolescencia, aparecieron los uruguayos Eduardo Mateo, Jaime Roos, Fernando Cabrera, Los Olimareños y El Kinto. “En esa época, también fue muy fuerte la influencia de Bob Marley y el rock internacional de los ‘80, como The Police”, tira algunas pistas sobre la canción síntesis a la que llegó el grupo.

De hecho, en Córdoba, donde cada vez arrastran a más público, se vinculan con escenas y artistas de todos los estilos y pueden tocar de manera natural en una fiesta cumbiera con Sabor Canela, compartir una fecha rockera con Fly Fly Caroline o participar de una peña folklórica organizado por Raly Barrionuevo. “Estamos muy unidos, no importa el estilo que hagamos, compartimos integrantes entre diferentes bandas. Nos une el amor por la música y las canciones.”

* Viernes 22 de febrero a las 21 en La Tangente, Honduras 5317.

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