Penny Peligro, entre las "Selfies desde el patrullero" y el "Amor en tiempos de Macrisis"
"Que lleguen los saqueos, por favor"
Sus canciones revisan el poliamor, las relaciones por apps y la bronca de una generación audaz pero que no consigue trabajo.
Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad.Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad.Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad.Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad.Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad.
Penny tiene 24 años y una obra construida en base a gestos milénicos, sensibilidad pop y esta cruda realidad. 
Imagen: Cecilia Salas

Selfies desde el patrullero es un disco muy millenial, muy pop, que es la estética que tengo yo”, dice Penny Peligro desde la sinceridad que también tienen sus canciones, historias contadas con la dulzura de la voz propia, que a la vez choca con la crudeza de la realidad actual. Su primer disco fue lanzado el día de la primavera del año pasado y este 14 de febrero estrenó en las redes Amor en tiempos de Macrisis, un ep de cuatro canciones que no llega a los seis minutos de duración. Son temas urgentes que reflejan la frustración de una generación prendida fuego, lista para explotar con sus cualidades y virtudes, aunque sin posibilidades concretas de conseguir un trabajo o crecer profesionalmente.

“Quería sacar Amor en tiempos de Macrisis el Día de los Enamorados, me gusta mucho el amor. No sabía si poner esa tapa porque me parecía muy fuerte; yo soy más del rosita, de la cosa más naive”, explica Penny sobre la ilustración que ella dibujó para el arte: una chica vomitando. En el track 3, Segundo semestre, canta con suavidad frases como “Si me quedo quieta no tengo que gastar / si me quedo quieta no me van a cobrar / que lleguen los saqueos, por favor”.

Penny buscaba un mensaje punk, decir lo justo sin ser redundante. “Relaciono este momento en el que quiero trabajar y construir, en el que me siento capaz y fuerte, y de repente en el país no se puede. Y hay mucha gente que está peor”, dice y hace un paralelismo con el cambio de paradigma que experimentaron las relaciones de pareja a propósito del poliamor. “Estamos saliendo del amor romántico y eso nos duele, todos los cambios son incómodos y es muy difícil. Hay mucha gente que busca una relación monogámica y hay mucha gente que no. Es difícil encontrarse”, reflexiona.

En el universo de Penny, que enfrenta con amor la crisis actual, viven sus amigos y amigas, y una mamá a quien puede mirar y seguir. “Es lo más. Se llama Valentina, es docente de escuela primaria de inglés, da clases en la escuela Indira Gandhi, y van todos chicos de población de villa. Muchas veces la acompaño. Por como es, yo la nombro en casi todas las canciones. Nos llevamos muy bien y me influyó un montón. Es mi referente”, cuenta.

Ese universo está descrito en canciones que hablan de las relaciones generalmente efímeras de Tinder y OkCupid que tuvo durante 2018 e inspiraron algunas letras, como Vainilla o Basura. También aparecen la plaza del barrio, la casa de una amiga, la comida que mejor le sale a su mamá, el mundo esotérico y la torpeza que le valió una colección de moretones. Historia aparte es la del título. La selfie en el patrullero existió la noche en que les robaron a Penny y a su amigo, y fueron a declarar a la comisaría. “Me gusta el tema de la selfie, yo soy muy de Instagram, muy de la foto. Me parece que no es algo vano el autoretratarse y decir ‘yo me registro’, no tiene que venir otra persona para validarme. La forma en la que quiero contar mi historia es válida. Que sea una selfie desde el patrullero es como un juego con el pop irreverente que quiere decir algo”, explica.

Penny prefiere no decir su nombre y contar a modo de presentación que fue a un colegio técnico y de ahí a la FADU para estudiar Diseño de Indumentaria. Tiene 24 años y abraza la realidad contradictoria de las dicotomías que son un mapa de época. Se lamenta por no haber estudiado piano pero, como buena millenial, se la rebuscó con tutoriales de YouTube para tocar la guitarra. Mientras, iba al colegio y tocaba covers con amigos y amigas, hasta que empezó a mostrar sus temas y a presentarse en fechas.

“Me contacté con BPM Discos, que son dos amigos, Ignacio Maqui y Sebastián Baretta, que pusieron un sello discográfico para producir artistas de forma independiente, de una forma muy amorosa, poniendo mucho y no esperando mucho a cambio”, cuenta. La búsqueda del sonido dream pop, con sintetizadores y guitarras con reverb, la acercó a Karen O, Kimya Dawson, Juana Molina, Daiana Leonelli y María Pien. Y con la música como soundtrack de un mundo naif y a la vez crudo y real, va Penny, retratándose con la misma naturalidad con la que canta.

* Penny Peligro toca este miércoles a las 19 en el Centro Cultural Richards (Honduras 5272), junto a Telefonema, en la presentación del disco de Re Signados.

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