La hija de un represor reclama que se lo condene
Prefiere la justicia a encubrir al padre
El ex detenido José Schulman, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, se reunió con Silvina, hija de torturador Víctor Hugo Cabrera.
Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa.Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa.Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa.Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa.Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa.
Bruera subrayó la coherencia de María Eugenia Bielsa. 

José Schulman extiende la izquierda. Silvina Cabrera la acepta, y así, con las manos entrelazadas, miran la cámara que documenta el reencuentro. Ella es la hija de Víctor Hugo Cabrera, un ex policía del Departamento de Informaciones (el D-2) que integró la patota que Schulman reconoce en el operativo que allanó su casa y lo secuestró a él, a su ex esposa Graciela Roselló y a un compañero de militancia, Hernán Gurvich, en octubre de 1976. El 28 de marzo, el Tribunal Oral de Santa Fe comenzará a juzgar a parte de ese grupo que Graciela Roselló identificó por su "antisemitismo" porque en el camastro de tormentos le preguntaban por su "padre comunista" y su "casamiento con un judío". Silvina tenía un año y medio cuando ocurrieron los hechos y su hermana María no había nacido, pero conoció la persecución ideológica y política de Schulman y su militancia, hoy como secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), por un relato que descubrió cuando era una mujer de 35 años. "¿Por qué me acerqué a José? Porque a nosotras, mi progenitor -como llama a Cabrera- nos hacía lo mismo", le contó a Rosario12. Habla de María, su hermana; de su mamá y de sus abuelos.

"En Santa Fe, operaba un grupo de tareas del D-2 que tenía una rara obsesión conmigo", recuerda Schulman. "En 1973, me detuvieron por repartir volantes el 20 de junio. En 1975, pusieron una bomba en mi casa, el 5 de diciembre, y cuando salimos a la calle estaba ese grupo. En 1976, en la madrugada del 11 de octubre me secuestraron en una casita de calle Güemes al 5500, y me llevaron a la comisaría 4ª. Y el 21 de noviembre de 1977, ya había estado preso en la cárcel de Coronda, me volvieron a secuestrar y esa vez me torturaron casi hasta matarme en la 4ª". 

Schulman, Rosselló, Graciela Paccot y Alba Bruzzone frente a la 4º.

"El jefe del grupo era el comisario Carlos Omar Rebechi, ya fallecido. Lo integraba Eduardo Ramos, el "Curro", culpable desde 2009. Y había otros dos que estuvieron libres hasta hace poco: Víctor Hugo Cabrera y Juan Eduardo González", relata. En el juicio de 2009, Ramos fue condenado por la "privación ilegal de la libertad agravada" de Schulman. En el que comienza el 28, Ramos deberá responder por el secuestro y torturas a Roselló y Gurvich y Cabrera por los mismos cargos en perjuicio de los tres (Schulman, su ex compañera y Gurvich). González quedó afuera del banquillo porque recién cayó en mayo de 2017 y la Cámara Federal de Rosario confirmó su procesamiento en agosto de 2018, así que habrá un tercer juicio. "Esto lo dije muchas veces, entre 1992 cuando denuncié a (Víctor) Brusa y 2009, que lo condenaron (al ex juez federal) y a Ramos. Nunca pensé que iban a pasar otros diez años para llevar a juicio a esta patota". Y aún falta el juicio a González.

"En 2012, -siguió Schulman- recibí una llamada de Silvina Cabrera. Me sorprendió. Y después la conocí a ella y a su hermana. Me dijeron que querían entender su propia historia y desde el primer día fueron muy solidarias conmigo". "En esas conversaciones pude reconstruir más" las marcas que los unen. En el segundo secuestro, en 1977, Schulman recuerda que en la comisaría 4ª lo torturaban a golpes y con capucha. "Me quedó muy grabado porque había alguien que me pegaba y yo volaba de un lado a otro". "En en ese primer encuentro (con Silvina y María) entendí que Cabrera era boxeador. En realidad, era más que eso". Silvina coincide: dice que Cabrera "practicaba boxeo. Yo lo veía y me acuerdo de los guantes que estaban en casa".

"¿Por qué me acerqué a José? Porque a nosotras, mi progenitor -como

llama a Cabrera- nos hacía lo mismo", le dijo Silvina a Rosario12.

El puente entre ellos fue un programa de TV sobre el circuito represivo de Santa Fe. Silvina escuchó el nombre de su padre y de otros represores. "Ahí empecé a investigar por internet. Hablaban de José y leo su relato". "¿Cómo hacía para encontrarlo? Yo era la hija de un policía y él la víctima. No sabía cuál iba a ser su reacción". Lo llamó. "Fue sorpresa para él y sorpresa para mí que me haya atendido. Decidimos encontrarnos en Santa Fe" y ese primer encuentro "fue una mezcla de sentimientos y tristeza. Le pedí perdón".

--¿Por qué? Si es tu progenitor -le contestó Schulman.

--Perdón por no haberlo sabido antes.

--¿Que las llevó a ustedes a tomar contacto con Schulman? -pregunta Rosario12.

--Es que de una u otra forma nos pasaba lo mismo. Las agresiones, los golpes, la presión psicológica… No se podía estar tranquila.

--¿Las atormentaba también a ustedes?

--Sí. Y como mujer, me dije para mí: 'Lo que habrán pasado estas mujeres Si a mi mamá, también le pasó. Y a nosotras también'.

--¿Qué edad tenían? 

--A mi mamá la echó de casa cuando yo tenía ocho años y mi hermana uno. Mis abuelos, que eran los padres de él, se hicieron cargo, ellos tampoco sabían quién era él y murieron sin saberlo.

--¿Y tu madre?

--Se enteró cuando empecé a investigar, porque a ella también se lo ocultaba.

Silvina pide que "se haga justicia" por lo que Cabrera le hizo a sus víctimas. Cree que una sentencia les "va a sacar a todos el peso de encima", aunque "el dolor quede adentro".

 

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