Marcelo D'Alessio y la Ministra unidos por otra causa
El día que Patricia Bullrich acusó a Chicho Serna de ser Pablo Escobar
El juez Ramos Padilla también deberá investigar cómo se armó otra causa con insólito respaldo oficial. Es la que el Gobierno quiso popularizar como una saga del Patrón del mal.

La banda de Marcelo D’Alessio y sus conexas actuó en una cantidad inaudita de casos. Como mínimo, en las extorsiones a los empresarios Pedro Etchebest, Mario Cifuentes, Pedro Barreiro y Víctor Palomino Zitta; al aduanero Gabriel Traficante; la coacción contra el ex empleado de Pdvesa, Gonzalo Brusa Dovat; las cámaras ocultas contra los abogados José Manuel Ubeira y Javier Landaburu, el espionaje ilegal contra el ex marido de la esposa de Stornelli, al armado de la declaración falsa de Leonardo Fariña, la operación que se buscó hacer alrededor de la banda de narcos conocida como Los Monos, los acuerdos con el narco Ibar Pérez Corradi auspiciados por Patricia Bullrich; la fraudulenta imputación en el caso del doble crimen de Unicenter del ex titular de Hinchadas Argentinas, Marcelo Mallo; la declaración de D'Alessio en la causa del Gas Natural Licuado y, posiblemente, la intervención como testigo de identidad reservada en el expediente de las fotocopias de los cuadernos.

    Por lo que surge de investigaciones del juez Alejo Ramos Padilla, la banda también habría actuado en otra causa notoriamente armada y en la que también intervino Patricia Bullrich. Fue un expediente por supuesto lavado de dinero donde se acusó, nada menos, que al ex jugador de Boca, Mauricio Chicho Serna, a la viuda y al hijo del fallecido narco Pablo Escobar Gaviria y al abogado Mateo Corbo Dorcet quien puso en marcha un proyecto inmobiliario en Pilar. El caso giró alrededor del colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos, un empresario ganadero conocido en su país, que incluso exportaba carne a Estados Unidos. En 2016 la DEA lo denunció como narco y la causa en la Argentina se armó porque Piedrahita Ceballos invirtió en el proyecto inmobiliario en 2008, o sea ocho años antes, cuando el colombiano no estaba imputado de nada, entraba y salía de su país sin problemas y exportaba a Estados Unidos. Su inversión tampoco fue la neurálgica en el proyecto: aportó un seis por ciento.

    Patricia Bullrich y la justicia de Morón intentaron convertir el caso en "una nueva saga del Patrón del Mal", según explicó la ministra. A Chicho Serna lo acusaron por venderle un auto y una casa a Piedrahita Ceballos y a los Escobar por haber presentado al colombiano al desarrollador del proyecto. Se pretendió armar un gran show para mostrar la lucha del gobierno contra el narcotráfico, pero la causa al final fue tan frágil que no dio para seguir haciendo publicidad. El expediente va camino a un juicio oral donde se podría producir una debacle de la acusación.

     En la investigación de Ramos Padilla ahora aparecen intervenciones de D'Alessio y su banda en el armado de ese expediente. Es posible que Corbo Dorcet se presente como querellante en Dolores para que se profundice la pesquisa.

   También el viernes hizo una presentación el defensor de José María Núñez Cardona, condenado junto con Amado Boudou en el caso Ciccone. En la causa de Dolores aparecen algunas similitudes entre la forma en la que se armó la declaración como arrepentido de Leonardo Fariña con la declaración como arrepentido del abogado Alejandro Vandenbroele, principal prueba con la que se condenó a Nuñez Cardona y Boudou. En las dos declaraciones aparece el gobierno, a través de Patricia Bullrich, Germán Garavano o la AFI, jugando un papel decisivo.

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