Una Plaza de Mayo muy diferente
Marcha Mundial por la Marihuana 2019: No es sólo por el faso
Los stands de las organizaciones cannábicas se mezclaron esta vez con un festival folclórico. Cómo confraternizaron las dos comunidades mientras se reclamaba por la legalización del uso de la marihuana, tanto para usos médicos como recreativos.
Imagen: Dafne Gentinetta

Desde las 13 la fisonomía de la Plaza de Mayo perdió su habitual placidez de las tardes de sábado: empezaba la edición 2019 de la Marcha Mundial por la Marihuana, que en la Argentina se desarrolla en más de veinte ciudades. En Buenos Aires la cita es en Plaza de Mayo hasta las 16.30, cuando arranca la marcha hacia el Congreso. Entre las varias consignas de la cita de este año, se destacan las que piden por la legalización del uso del cannabis (en sus dos vertientes, los que piden por la legalización del uso medicinal y los que quieren una legalización amplia, que incluya también los usos industriales y recreativos del cáñamo y sus derivados). 

Una de las características particulares de esta edición de la marcha es que coincidió, en la primera hora y media, con un festival folklórico que, animado por Silvio Soldán, se desarrollaba en el Cabildo. A medida que se fueron montando los stand de las organizaciones cannábicas (hay profusión de remeras, elementos para fumar, venta de galletas y brownies con y sin cannabis) se fue produciendo una "confraternización" entre los que disfrutaban del festival y los que armaban la feria. Así, muchas de las bailarinas, con sus hermosos y coloridos vestidos de paisanas, se acercaban al stand de Mamá Cultiva para buscar datos acerca del uso medicinal del aceite de cannabis. Contaban que ellas o sus familiares, ya mayores, usaban o estaban interesados en el aceite para tratar algunas de sus dolencias, cuyos tratamientos con la medicina tradicional era o ineficaz o de costos inalcanzables por el precio de los remedios. 

 

Agencia Noticias Argentinas
Marcha por la legalización de la Marihuana

 

Desde el tráiler donde se montó el escenario no dejaban de nombrar a las organizaciones sociales que adherían a la marcha y de leer las innumerables denuncias por problemas legales por el cultivo y uso del cannabis. Las adhesiones coincidían en las exigencias de legalización y de exigir el cese de la persecución. Las denuncias coincidían en destacar que se vive un clima de falsa seguridad a partir de la sanción de la ley 27350 (legalización del uso medicinal del aceite de cannabis), pero que continúa la persecución a los cultivadores y a los que elaboran su propio aceite. Como ejemplo, denunciaron el allanamiento a la casa de dos chicas en Vicente López, que cultivaban plantas para elaborar aceite. La policía las allanó, se llevó las plantas y el aceite y rompió lo que no pudo llevarse.

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