Un informe de la ONU alerta sobre la próxima desaparición de un millón de especies animales y vegetales
Biodiversidad: peligro de extinción
El informe del Intergubernamental Science-Policy Plataform on Biodiversity and Ecosystem Services fue producido por 450 expertos, durante 3 años. Sostiene que el 75 por ciento del entorno terrestre y el 66 marino están "gravemente alterados". El uso intensivo de la tierra y la caza y pesca indiscriminadas figuran entre las principales razones.

@El futuro de la naturaleza –y, por consiguiente, de los seres humanos– es cada vez más desalentador. Según un informe sobre biodiversidad auspiciado por la ONU, un millón de especies animales y vegetales están en peligro de extinción y muchas de ellas, incluso, podrían desaparecer en las próximas décadas. El organismo, sin embargo, advirtió que aún hay tiempo de revertir la situación. “No es demasiado tarde para actuar, pero hay que empezar ahora”, explicaron los expertos, que resaltaron la necesidad de comenzar un “cambio profundo” para reparar el daño hecho a la naturaleza.

Según explicó el informe del Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (Ipbes), en el que trabajaron 450 expertos durante tres años, el 75 por ciento del entorno terrestre y el 66 por ciento del marino están “gravemente alterados” por la actividad humana.

El uso intensivo de la tierra (agricultura, deforestación), la explotación directa de recursos (pesca, caza), el cambio climático, la contaminación y las especies invasivas amenazan la supervivencia de más de un millón de especies animales y vegetales, de las 8 millones que se estima que existen.

Dado que el ser humano depende de la naturaleza, el peligro de extinción de tantas especies configura un futuro complicado. “Estamos erosionando los fundamentos mismos de nuestras economías, nuestros medios de subsistencia, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo”, alertó Robert Watson, presidente del Ipbes.

Sin embargo, para los expertos en biodiversidad la necesidad de un “cambio profundo” para revertir este daño no se trata de “sobrevivir” sino de vivir mejor, dado que el pronóstico no implica la desaparición del ser humano, al menos en el corto plazo, pero sí afecta su calidad de vida, especialmente en las poblaciones pobres. “No solo queremos sobrevivir. Es la principal posición de este informe”, explicó Josef Settele, uno de los investigadores.

Con tantas especies amenazadas, algunos científicos consideran que ha comenzado la sexta “extinción masiva”, aunque no lo refiere así el informe. En los últimos 500 millones de años, el planeta vivió cinco episodios en los que desapareció al menos la mitad de los seres vivos: la extinción del Ordovícico (hace 445 millones de años, por un período glaciar corto pero intenso); la extinción del Devónico (hace entre 360 y 375 millones de años, por agotamiento del oxígeno en los océanos); la extinción del Pérmico (hace 252 millones de años, por actividad volcánica e impactos de asteroides); la extinción del Triásico (hace 200 millones de años, por múltiples causas que aún se debaten); y la extinción del Cretácico (hace unos 66 millones de años, por el impacto de un asteroide).

Esta, sin embargo, es la primera extinción que tendría al ser humano como primer responsable. Aunque también sería “la primera que podría frenarse si actuamos de forma decisiva ahora”, remarcó Mark Tercek, presidente de la ONG Nature Conservancy. “No es demasiado tarde para actuar, pero hay que empezar ahora”, añadió Watson, para quien es necesario un “cambio profundo” que, en primera instancia, debería ralentizar los “motores” de la pérdida de biodiversidad.

Las propuestas para este cambio, según esperan los investigadores, serán debatidas en 2020, cuando los Estados miembros del Convenio de la ONU sobre la Diversidad Biológica (Cop15) se reúnan en China y discutan el marco de actuación que se adoptará hasta 2050 para preservar el planeta.

Entre las soluciones barajadas por el Ipbes para mejorar la “sostenibilidad” del sistema económico, se destaca la instauración de cuotas de pesca “eficaces” hasta alejarse del dogma del crecimiento. “El objetivo debe ser la calidad de vida y no el crecimiento económico”, indicó Eduardo Brundizio, uno de los principales autores.

También serán importantes las acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los cambios en el sistema agroalimentario. Según el informe, alimentar a 10.000 millones de personas en 2050 de forma “sostenible” implica una transformación de la producción agrícola (agroecología, mejor gestión del agua) y de hábitos de consumo.

“A través de un cambio transformador, la naturaleza podrá todavía ser conservada, restaurada y usada de manera sostenible. Esto es clave para alcanzar la mayoría de otros objetivos globales”, dice el informe sobre la necesidad de “un cambio fundamental, de reorganización del sistema a través de factores tecnológicos, sociales y económicos, incluidos los paradigmas, objetivos y valores”.

Informe: Azul Tejada.

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