Se estrena Que sea ley, de Juan Solanas
Acento francés para la marea verde
Algunas de las grandes protagonistas de la lucha por la legalización del aborto teñirán de verde la alfombra roja de Cannes.
Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE.Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE.Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE.Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE.Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE.
Juan Solanas muestra “la marea verde” que surgió incontenible en la pelea por la ILE. 

PáginaI12 en Francia
Desde Cannes 

Actrices francesas confirmaron que se sumarán al pañuelazo por el aborto legal seguro y gratuito que se hará hoy en el Festival de Cannes, en el marco del estreno mundial del documental argentino Que sea ley, del director Juan Solanas, con coproducción de su padre, el senador y también cineasta Fernando “Pino” Solanas. La exhibición del film está anunciada para las 16.45. Un rato antes, se teñirá de verde el clásico ingreso por la alfombra roja, donde caminarán el director, su equipo y algunas de las protagonistas, que llegaron a esta ciudad para amplificar el histórico reclamo de la Campaña, entre ellas Marta Alanis, de Católicas por el Derecho a Decidir; la abogada Nelly “Pila” Minyersky; la diputada tucumana Teresita Villavicencio; Norma Noemí Cuevas, madre de Ana María Acevedo; la médica tucumana Cecilia Ousset, la activista Laura Salomé y el propio Pino Solanas. 

Un día gris y ventoso recibió a la delegación argentina, entre la que hay jóvenes militantes por el derecho al aborto con las valijas cargadas de pañuelos verdes, para apoyar el lanzamiento de la película, que refleja las consecuencias de la criminalización del aborto en el país, en un relato coral que va hilvanando algunas de las voces que se escucharon durante el debate en el Congreso, a favor y en contra, con las multitudinarias manifestaciones verdes, con tamboras y glitter, y los relatos en primera persona de mujeres que interrumpieron voluntariamente un embarazo con los riesgos de la clandestinidad, y las argumentaciones –poco consistentes– de voceros antiderechos. 

Al atardecer, las activistas argentinas, Solanas y su equipo, recibieron el respaldo de organizaciones francesas que luchan por los derechos de las mujeres, durante un evento al que fueron especialmente invitados, donde incluso se desplegó un pañuelo verde enorme, se cantó “que sea ley”, se repartieron pañuelos y se mostró el trailler de la película. 

“El Festival de Cannes es el de mayor resonancia internacional. El del aborto es un debate que no tiene que ver con la agenda del momento sino que es un tema que se arrastra desde hace años”, destacó, en diálogo con este diario, el senador Solanas, recién llegado a la ciudad. Su hija Victoria Solanas es también parte del equipo que produjo la película. 

–¿Qué fue lo que más le impactó del documental? –le preguntó este diario a Solanas padre. 

–Que haya recogido esa profunda alegría de ese actor emergente que son hoy las adolescentes que nutren las manifestaciones. Me gusta que las chicas hayan tomado la percusión como su instrumento y esas tamboras se vean en la película igual que sus cánticos. 

La película argentina se exhibirá entre las proyecciones especiales, en la sala que se construyó para el 60 aniversario del Festival de Cannes. Esta es su edición Nº 72 (ver la sección Espectáculos). 

Uno de los testimonios que se destacan en el film es el de Belén, la joven tucumana condenada a 8 años de prisión por homicidio doblemente agravado, luego de sufrir un aborto espontáneo en la guardia de un hospital y adjudicarle, sin prueba, que había matado a una criatura recién nacida. Belén estuvo casi tres años presa, injustamente acusada y sentenciada. Con la cara entre sombras, se escucha el martirio que vivió cuando fue a una guardia a pedir ayuda y desde ahí se la llevaron esposada a la cárcel. 

Desde Tucumán llegó a Cannes la médica Ousset, junto a su esposo, también médico, José Gigena: la pareja garantizó finalmente la interrupción de embarazo de la niña Lucía, violada por la pareja de su abuela, y torturada por el sistema de salud de la provincia, que pretendió convertirla en incubadora y que gestara hasta parir, en contra de su voluntad. Según contaron a este diario, sigue en pie la causa en su contra iniciada por la fiscal Adriana Giannoni –la misma que ordenó que no se hiciera el aborto–en la que están acusados de homicidio calificado. 

El documental refleja la indignación y la vergüenza que, dice Juan Solanas, siente por que en la Argentina el aborto está criminalizado sin causales, y en los casos en los que es legal (cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer o si el embarazo es producto de una violación) no se garantice su práctica. Es una película “militante pero no un planfleto”, aclara el director, que recorrió unos 4000 kilómetros con su cámara, para filmar a mujeres de distintas localidades del país, que cuentan sus experiencias de abortar en la clandestinidad.

 

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