Comunidad gitana y castigo colectivo

La comunidad Rom/gitana de Argentina no es homogénea, se divide en varios grupos, según su lugar de procedencia, la lengua que hablan, y también por sus tradiciones o vestimentas. Lamentablemente, mucha gente que representa a los medios de difusión y que cargan con prejuicios ancestrales, heredados o aprendidos, se encargaron, en los últimos días, de difamar y de estereotipar en forma encarnizada a nuestra pueblo todo. Esto nos está afectando negativamente, genera problemas y rechazo hacia nuestros chicos en las escuelas, nos trae problemas con nuestros vecinos, en nuestros trabajos o negocios. Este maltrato a nuestra cultura, de la cual estamos totalmente orgullosos y que no nos hace menos argentinos, ni mengua nuestro amor por este país, nos perjudica totalmente.

El triste hecho ocurrido el jueves 9 de mayo fue protagonizado por miembros de la comunidad gitana española, que llegó a nuestro país en la década del 60 y que se caracteriza porque muchos de sus miembros son excelentes músicos y son cultores del flamenco. Es una comunidad muy tranquila, trabajadora y pacífica por sobre todas las cosas, y que siempre ha pasado desapercibida en el crisol de colectividades de origen foráneo que habita la Argentina. Este hecho ha generado muchos comentarios maliciosos, estereotipados y discriminatorios de parte de ciertos medios y de la propia ministra de Seguridad de la Nación, que alimentan el odio hacia toda nuestra ya vituperada y maltratada comunidad en su conjunto, perjudicando, sin importar la procedencia, a todos los distintos grupos que la componen.

En nuestro país, si algún gitano rompe la ley, aunque lo atrapen y lo condenen, no sólo él es condenado, también se condena a los otros 299.999 Rom/gitanos de los 300.000 o más que vivimos en la Argentina. Los medios, sin ningún miramiento, mencionan, sin darse cuenta, a toda nuestra comunidad como culpable, poniéndonos esos epítetos lamentables de mafia gitana, ladrones gitanos, banda de gitanos y otros, cuando realmente, si dentro de los miembros de otras comunidades como la judía, armenia o italiana, alguna persona perteneciente a alguna de ellas comete un delito, ni se mencionan su origen, ni siquiera su nombre, sino solamente el delito que ha cometido.

Los gitanos somos personas que trabajamos, personas que aportamos con nuestra cultura no sólo al arte y la música en este país y en el mundo. También somos gente que por ser diferente culturalmente ha sufrido persecuciones y aniquilaciones, entre muchos otros horrores que aún continúan. Sin olvidarnos de lo más inhumano y triste por lo cual pasó nuestro pueblo, el Holocausto sufrido junto al pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial, donde perecieron casi un millón de gitanos, hombres, mujeres y niños, aunque la cifra oficial sólo hable de 500.000: muchos de los asesinados fueron censados con las nacionalidades de los países donde vivían o fueron asesinados en el campo, de los que sólo fotos aberrantes quedaron y ninguna mención escrita.

Aunque pertenezco a una asociación Romaní, no hablo como tal, de todos modos, ésta ya se ha expedido a este respecto a través de sus medios, en su debido momento. Como ciudadano, como individuo y miembro de la comunidad Rom/gitana de la Argentina, condeno  los hechos sucedidos, sea cual fuere el motivo, pero también condeno enérgicamente a esos medios racistas, discriminadores, y a la señora ministra Patricia Bullrich por sus desacertadas palabras que sólo generan y contribuyen más al odio hacia el pueblo Rom/gitano dentro de la Sociedad Argentina.

Jorge Bernal: Miembro de la comunidad gitana de la Argentina.

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