Del menemismo, al mismo Menem

El 8 de julio de 1989 asume Menem, y dice “Argentina, levántate y anda” (“levántate y ándate”, según algunos). Bunge y Born, multinacional argentina, aportó el plan BB, llamado así porque a cada rato había que cambiarle los pañales. Alsogaray era asesor para la deuda externa, y asesoraba muy bien a los acreedores. La hiper-superinflación superó los tres dígitos en un mes: 114 por ciento en junio, 196 por ciento en julio de 1989. La plata no alcanzaba ni para decir que la plata no alcanza para nada.

Como parte de los festejos del caos nacional, se trajeron los restos de Rosas, desde Inglaterra. No sabemos si se pagó con ferrocarriles, teléfonos, o si se les dieron las invasiones por ganadas a los ingleses. 

Menem jugaba al fútbol con la Selección a beneficio de los que no miraban el partido. También jugaba al básquet, y al gobierno. 

Se colocó a Malvinas bajo un paraguas: los británicos insistían en que el paraguas fuera inglés; los argentinos, en que fuera taiwanés. Los ingleses no querían que la mano que sostuviera el paraguas fuera la de Maradona.

En diciembre, Menem indultó a algunos líderes montoneros, a los carapintadas, y a unos cuantos militares de la dictadura, para que en ninguna mesa argentina faltase de qué quejarse en Navidad. 

El dólar volvió a subir, de 650 a 1800 australes, con lo cual renunció el ministro de Economía, pero no le aceptaban la renuncia salvo que fuera en dólares. 

Como la Corte Suprema tenía sólo cinco miembros, el gobierno decidió ampliar el número de jueces, para que la justicia fuera no necesariamente más rápida, pero al menos más afín. 

Cafiero organizó un plebiscito para reformar la constitución de la provincia de Buenos Aires, con el fin de poder ser reelegido. Menem dijo que estaba por el Sí, para que la gente votara por el No, lo que Menem quería. 

En medio de un tremendo escándalo privado que se hizo público, Menem se separa de su primera dama, Zulema Yoma. Típico del menemismo, que la vida privada se haga pública y las empresas públicas se hagan privadas

Se comienza por los teléfonos, lo que es razonable: está bien que las conversaciones sean privadas. Se sigue por el gas, que, bueno, se sabe que los gases en público son un papelón. La luz es más difícil de privatizar, ya que cuando se ilumina un lugar, se vuelve justamente menos privado. Entonces, un decreto obliga a la gente a mirar para otro lado, así la escena puede seguir siendo privada.

Los carapintadas se levantaron y se volvieron a bajar el mismo día, 3 de diciembre. Hay quien dice que no fue motín, sino estornudo, pero la realidad es que “Seineldín” rima con “motín”, y no con “estornudo”. También fue detenido el sacerdote Jardín, y no porque rimase con “Seineldín”, que sí, sino porque parece que tenía que ver con el motín.

Aerolíneas no es más Argentinas. El Estado se deshace de una de las empresas que le daban ganancias: “Así le damos más lástima al FMI y nos presta plata” En lo telefónico, estamos como en Europa, y debe de ser por eso que las llamadas de Almagro a Palermo salen como si fueran de Barcelona a Moscú. 

A fines de 1990, un segundo indulto hizo su aparición, cuando nadie se había repuesto del primero. Videla, Massera y cía. podían podrán andar libremente por las calles y recibir el saludo insultante, la cálida puteada, el siempre esperado escupitajo.

En 1991, apareció de nuevo el peso, pero no el de antes, sino otro. Valía 10.000 australes, o sea 10.000.000 de pesos argentinos, o sea 100.000.000.000 de pesos ley, o sea 10.000.000.000.000 de pesos moneda nacional. O sea, 1 dólar. 

Al apellido Yoma se le suma el Gate, aunque sin casamiento mediante

En 1992 se generalizó el uso del CUIT y las facturas. Con ese nuevo sistema impositivo, todos seguían evadiendo impuestos, pero ahora le tenían que pagar a un contador para que les tradujera. 

Los jubilados: los mismos que eran jóvenes en el ’45 e hicieron el 17 de Octubre. Ahora iban a casa a la Plaza, y de la Plaza a casa

El 17 de marzo de 1992, una explosión destruyó la embajada de Israel, delito acreedor al premio “Hecho Atroz y Aberrante del Año”.

Se pergeñó un nuevo proyecto: desregular las obras sociales; y que haya un sistema de jubilación privada, era un plan integral, que garantizaba que una misma empresa pudiera primero quedarse con el descuento para Obra Social y luego, o al mismo tiempo, con los aportes jubilatorios.

En 1994, aparecieron las AFJP, especie de Internet jubilatoria, ya que uno deposita allí sus aportes y después no sabe si son reales, virtuales, y dónde están en realidad. 

El 18 de julio, los atroces y aberrantes volvieron al ataque y volaron la sede de la AMIA. El gobierno hizo llegar un mensaje de condolencias a Israel, tal vez porque tenían mal la dirección de AMIA, que no queda en Tel Aviv, sino en Pasteur y Viamonte, 

En mayo de 1995, Menem obtuvo el 50 por ciento de los votos para presidente, y también para vice, aunque ésos se los dejó a Ruckauf. Una explicación del triunfo es el llamado “voto cuota”: más que con el corazón o con el cerebro, la gente votó con el auto, el departamento hipotecado, la videocasetera, la yogurtera, o la licuadora.

Según una encuesta realizada en 1996, en la provincia de Buenos Aires el porcentaje de desocupación era altísimo. El gobierno se enorgullecía del alto nivel de los desocupados: “Nuestros desocupados son ABC-1, tenemos médicos, ingenieros, arquitectos, todos de gran nivel”. 

En  julio de 1996, Cavallo se empezó a llamar Roque Fernández. La idea era aplicarle el IVA a todo aquello a lo que no se aplicaba hasta ahora, como por ejemplo el sexo, la respiración, la protesta y la educación a distancia. 

La deuda externa era de 140.000.000.000 de dólares. Más que impagable, era incontable. El grupo Excel, que le había comprado a Yabrán todo lo que tenía y gran parte de lo que no tenía, seguía comprando empresas. Soros era el dueño de todos los shoppings, sólo le faltaba comprar todos los zappings y los liftings para ser el dueño de toda una época: la época de las megafusiones. Todas las empresas se compraban y se vendían al mismo tiempo, acá y en el mundo, a tal punto que muchas fueron vendidas varias veces sin que nadie las comprase, y muchos empresarios no sabían de qué eran dueños, y en ocasiones se hacían la competencia a sí mismos

Las empresas pasaron de ser estatales a ser privadas, y de capitales argentinos a australianos, nigerianos, norteamericanos, europeos, japoneses, guaraníes, coreanos, bolivianos, tehuelches, o de países inexistentes, creados sólo a los efectos de generar dominios de Internet.

Los radicales y el Frepaso armaron una “Alianza para se vaya” en el 97,  y en el 99, lograron “que se vaya”. El problema fue que, además de lograr que se vaya, que era su objetivo, también lograron tener que gobernar, cosa que no restaba en sus planes. Pero esa, ya es otra historia.