Un cordobés de 72 años denunció que “grupos de civil” lo secuestraron durante diez horas en La Calera
Un apriete por pintar “libertad a Milagro”
Cecilio Salguero, que pasó por los centros clandestinos La Perla y Campo de la Ribera, relató que lo llevaron a la comisaría 24 de su ciudad y que le pegaron y lo incomunicaron. Le hicieron preguntas sobre su militancia.
Cecilio Salguero es peronista y tiene 72 años.Cecilio Salguero es peronista y tiene 72 años.Cecilio Salguero es peronista y tiene 72 años.Cecilio Salguero es peronista y tiene 72 años.
Cecilio Salguero es peronista y tiene 72 años. 
(Imagen: Ayelén Salerno)

Cecilio Salguero tiene 72 años, pero se acuerda con lujo de detalles el recorrido que hacía la electricidad en el interior de su cuerpo cuando sus torturadores de La Perla y el Campo de la Ribera, dos grandes centros clandestinos de detención de Córdoba, le aplicaban picana. 1977 fue el año en el que Cecilio fue un desaparecido más, la época en la que tuvo “más miedo que nunca” y a la que “volvió de repente cuando estos tipos aparecieron detrás” suyo, en diciembre pasado. Andaba haciendo pintadas callejeras para reclamar por la liberación de Milagro Sala cuando cuatro hombres de civil lo subieron a la fuerza un auto sin identificar, lo golpearon y lo dejaron en la comisaría 24 de La Calera, la ciudad en donde vive. Allí, lo mantuvieron encerrado, incomunicado y sin alimento, y lo interrogaron “diez horas seguidas”. “Me secuestraron y me torturaron psicológicamente. Tuve miedo de que me mataran, me acordé de Jorge Julio López”, resumió el militante, que denunció el hecho a la justicia provincial y a la federal, ante quien acusó al “macrismo cordobés” por los hechos. “Es su método para aterrorizar a los militantes cordobeses”, advirtió.

  Salguero se hizo peronista en 1955. Fue preso y amnistiado por Héctor Cámpora, y secuestrado en 1977 por el Tercer Cuerpo del Ejército. Hace algunos años que es jubilado y ocupa sus tardes militando: integra la mesa de trabajo por los derechos humanos de La Calera, una ciudad en las afueras de la capital provincial, y en el Frente para la Victoria. Participa también de la Campaña Nacional por la Liberación de Milagro Sala. En la tarde del 15 de diciembre pasado estaba pintando “Una navidad sin presos políticos” y “Liberen a Milagro Sala” con aerosol una pared de un barrio privado de las afueras de La Calera cuando “de un auto blanco sin identificación se bajaron cuatro civiles”, lo “tomaron de los brazos, metieron en el auto y empezaron a cagar a trompadas en el estómago”, recordó. Mientras él pintaba, “dos jóvenes de la Juventud Peronista hacían de campana”. Los chicos, que “no tienen más de 18 años” vieron que a él lo secuestraban, pero “se asustaron y se fueron corriendo”.

El auto blanco se dirigió hacia la Comisaría 24 de la ciudad. Mientras, los cuatro civiles lo insultaban: “Peronista hijo de puta, ¿por qué defendés a esa mina que es una delincuente?” Los cuatro civiles dejaron a Salguero en manos del comisario y no volvieron a aparecer. Desde que empezó su martirio hasta que finalizó sintió que “volvía a las épocas de (el genocida a cargo del Tercer Cuerpo durante la última dictadura cívico militar, Luciano) Menéndez o de las Tres A”.

“El comisario ordenó a un agente que me ponga las esposas y me lleve a una celda de aislamiento. Le dije que me deje hablar con mi familia y mi abogado, cosa que no hizo. Estuve diez horas incomunicado y desaparecido en la comisaría de La Calera. Me torturaron psicológicamente. Me pusieron en una celda solo. No me dieron colchón ni frazadas ni almohadas, así que no pude dormir; no me dieron cena. Y me estuvieron interrogando toda la noche. Me interrogaron sobre política, me preguntaron si era kirchnerista, por qué pintaba por esa delincuente, por qué teniendo 72 años no me dejaba de joder con la política y me dedicaba a criar a mis tres nietos”, detalló Salguero, que no se extrañó de que los policías del pueblo supieran que efectivamente tiene tres nietos. “La inteligencia del Ejército gobierna la ciudad. Cada tanto recibo amenazas por teléfono, me dicen que soy un subversivo de mierda y que me van a matar por haber denunciado lo que pasó en La Perla”, apuntó.

Lo liberaron a las 5 de la mañana del 16 de diciembre. Volvió caminando a su casa, porque no le devolvieron su auto, que secuestraron con él la tarde anterior. Antes de dejarlo ir le “pintaron los dedos” y le armaron una causa penal por daños y resistencia a la autoridad”. “Yo no me resistí a nada, sí tenía miedo a que me mataran. Pensé en Jorge Julio López”. Cuando llegó a su casa, se encontró con su compañera, María Lidia Pioti, la misma que esperó a que él volviese de la desaparición hace 40 años. “Estaba llorando y descompuesta porque no sabía si me habían matado, secuestrado o había tenido un accidente de tránsito”.

Salguero responsabiliza al “macrismo cordobés” de su “secuestro exprés”, como definió lo que vivió en las denuncias judiciales que presentó ese mismo 16 de diciembre. “Considero que así como Milagro Sala está detenida en Jujuy por el macrismo jujeño, que viola los derechos humanos de ella con sus métodos, el macrismo cordobés desarrolló éste que me tocó vivir a mí para aterrorizar a los militantes populares”, consideró.

Junto a Patricia Chalup, que representó su querella en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla durante la última dictadura, en el que él fue víctima y querellante, radicó la denuncia en la justicia provincial, ante la fiscal federal de Córdoba Graciela López de Filoñuk, ante el juez federal Jaime Díaz Gavier y ante el juez federal Hugo Vaca Narvaja. También acudió al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, a la intendencia y al Concejo Deliberante de La Calera y al párroco Carlos Joaquín.

“Espero que la investigación prospere en la Justicia porque tengo mucho miedo”, reconoció el sobreviviente de La Perla. “Lo que me ocurrió gravísimo. Nunca tuve tanto miedo como cuando fui torturado y todo eso me volvió entero cuando estos tipos aparecieron detrás mío y me cargaron en el auto”, insistió.