Los financistas no se convencen. No les alcanza el cambio de humor en Brasil ni el record del Dow Jones. En la plaza local, los corredores continúan contenidos aunque en los mercados mundiales se viva un clima distinto del de unos pocos meses atrás. A pocos días de finalizar el primer trimestre del año, el MerVal se convirtió en el índice líder de peor comportamiento entre las principales bolsas del mundo.
En los primeros ochenta días del 99, las acciones cayeron en promedio 4,7 por ciento y, en conjunto, integran el pequeño lote de perdedores junto al índice de acciones líderes de las bolsas de Venezuela (-19 por ciento), Alemania (-2,3) y Ecuador, país que está sumergido en un caos político.
A diferencia de lo que sucede con el MerVal, los indicadores de las principales bolsas asiáticas, latinoamericanas y de Europa registraron alzas, medidos en dólares. Así, Londres muestra un signo positivo del 3,9 por ciento y París, del 1,0. Pese a todo, San Pablo arroja un alza del 2,8 por ciento. En América latina, el recinto de mejor desempeño lo muestra México (+26,5 por ciento), seguido por el de Chile (+11,2). En Asia, el Nikkei creció 16,7 por ciento en lo que va de 1999; el Hang Seng de Hong Kong mejoró el 12,8 y el Kospi de Corea del Sur, el 9,2. Rusia, en tanto, que hace apenas siete meses declaró su cesación de pagos, precipitando una ola de pánico en los mercados mundiales, recupera 41,8 por ciento. Por último, Wall Street acumula una ganancia del 7,5 por ciento, coqueteando con la marca psicológica de los 10.000 puntos.
¿Por qué Buenos Aires no acompaña esa tendencia? En la city porteña dan más de una razón para explicar la indiferencia de los inversores. Por un lado, se destaca que con la economía en recesión, las compañías presentarán pobres balances y, por lo tanto, los valores de las acciones se ajustan a esa realidad. Pero además, sin la certeza de que la crisis brasileña esté empezando a quedar atrás, los brokers se manejan con cautela. No creen que la depresión de los precios deje paso a un fuerte repunte. Por lo menos hasta tanto se empiece a contabilizar en los balances el impacto que la crisis tendrá sobre las empresas, especialmente sobre aquellas que han perdido competitividad con la devaluación del real.
Por otro lado, y más allá de las turbulencias, también es cierto que los jugadores institucionales, como las AFJP, están decididamente alejados del recinto después de que la Comisión Nacional de Valores les encareciera la operatoria.
La Bolsa está pinchada, lejos de los valores que hasta hace no mucho tiempo entusiasmaban a los financistas. Por ahora, y más allá de buenos deseos, en Sarmiento y 25 de Mayo nadie sabe dónde está el inflador que sea capaz de darle aire al recinto.