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Crisis
El titular de la Unión Industrial, Alberto Alvarez Gaiani, es un hombre elegante, de buenos modales. Cualquiera podría confundirlo con el presidente de una multinacional. Y no deja de sonreír, en especial cuando lo tiene a Carlos Menem en frente. Cuando el mes próximo concluya su mandato, deberá dar un paso al costado, porque para los industriales, no es momento para cuidar las formas con el oficialismo (ver aparte). En la era Menem, el empleo industrial se redujo en un 20 por ciento. Doscientos mil puestos de trabajo fueron barridos en parte por el cambio tecnológico, en parte por una concentración económica salvaje y en parte por una de las mayores recesiones del siglo. Por estos días, la industria padece la segunda gran recesión de la década: en la UIA calculan pérdidas por 6 mil millones de dólares y estiman que en el año desaparecerán en el sector alrededor de 60 mil empleos más.
Nunca antes, desde que asumió Carlos Menem, las bases empresarias de la Unión Industrial Argentina se habían movilizado tanto como en estos días. El martes, unos 400 industriales de todo el país se reunirán en la sede de la entidad, en Catalinas, en estado deliberativo. Será una demostración de fuerza al Gobierno. No están preocupados por la re-re, ni por los plebiscitos, sino por la pasividad del menemismo ante el fuerte impacto de la crisis internacional sobre las fábricas locales.
Lo original de la convocatoria es que, en lugar de reiterar los mismos reclamos que viene planteando al Gobierno en los últimos meses, esta vez los empresarios simplemente describirán la crisis del sector. Así, mientras se calienta la campaña electoral, esperan lograr un golpe de efecto sobre el ala política del Gobierno y la oposición. Y es que el diagnóstico que manejan en la UIA sobre la situación de la industria es alarmante. Cash accedió a un documento interno, elaborado por los economistas de la institución en base a consultas a diversas cámaras, que resume dicho panorama:
Según datos oficiales de la Secretaría de Industria, en 1974, la industria contaba con 1,5 millones de trabajadores. A principios de los noventa había poco más de 1 millón de asalariados. Pero entre 1990 y 1998 esa dotación se redujo en un 20 por ciento: es decir, 200 mil empleos menos.
Semejante ajuste se explica en buena medida por cuestiones tecnológicas. Pero también por la recesión del tequila, una de las mayores del siglo, que detonó un domino de quiebras, una acelerada concentración y el boom de traspasos de firmas locales a manos multinacionales.
Para este año, en la UIA estiman que la producción puede llegar a caer un 8 por ciento, una magnitud incluso superior que durante el tequila. Calculan, así, que se perderían 6000 millones de producción en relación al año pasado. Y que, de no revertirse esta situación, se destruirían entre 50 mil y 60 mil puestos de trabajo.
Para el PBI total, los pronósticos que manejan en la central fabril hablan de una caída de por lo menos 2 por ciento. Y especulan con que el desempleo saltará por encima del 16 por ciento.
En la Unión Industrial consideran que la devaluación real del real (descontada la inflación interna) contra el peso es del 30 por ciento. Y dicen que esto aumentará el enorme déficit comercial de la industria.
El año pasado el déficit comercial de los sectores productores de manufacturas industriales fue de casi 20 mil millones de dólares, 10 por ciento más que un año atrás.
Dentro de las manufacturas industriales se nota un fuerte incremento del déficit comercial en relación al volumen de comercio en ramas como calzados, manufacturas de cuero, papel, cartón y publicaciones, yeso y cemento, máquinas y aparatos eléctricos. También es importante el déficit en químicos, plásticos, caucho y material de transporte.
La evaluación sector por sector es la siguiente:
Automotor: representa el 13 por ciento del PBI industrial y emplea, en forma directa, a 23 mil personas. Durante el primer bimestre, la baja de la producción fue del 47 por ciento y las exportaciones, casi en su totalidad orientadas a Brasil, cayeron un 45 por ciento. El año pasado, la producción fue de 425 mil unidades y para este año se espera una caída de más del 30 por ciento, un ajuste similar al que sufrió el sector durante el tequila. En lo que va del año las suspensiones alcanzaron, en algunos casos, a un tercio del personal y se acogieron a retiro voluntario 1200 trabajadores.
Autopartistas: emplea a 40 mil personas en forma directa. En Córdoba operan al 20 por ciento de su capacidad instalada, ya que siguen el parate de las terminales. Además, actualmente el componente nacional de los autos se redujo a tan sólo el 17 por ciento. Y se teme que las terminales empiecen a abastecerse por completo en Brasil, debido a que, después de la devaluación, las autopartes resultan mucho más baratas en ese mercado.
Textil: emplea en forma directa a 50 mil personas. Sin considerar la deflación que se notaba a partir de la crisis asiática, desde que devaluó Brasil, hay bajas de precios del 19,5 por ciento en hilados de algodón y del 21 por ciento en tejidos. Las importaciones de hilados de algodón aumentaron un 200 por ciento en el primer bimestre. La caída de producción es de dos dígitos en las mayorías de las ramas del sector. La diferencia con el tequila -apuntan los empresarios- es que entonces se batió el record de exportaciones hacia Brasil, con lo cual el socio mayor actuó como un mercado compensador. Hoy, en cambio, Brasil juega en contra. Se percibe el comienzo de la cadena de despidos y de suspensiones en procedimientos de crisis. Aunque no lo puntualiza el informe, el caso más reciente fue el cierre de la planta de Alpargatas en Catamarca que, según el diario El Ancasti, dejó en la calle a 800 familias.
Calzado: 1.500 pymes emplean a 30 mil personas en forma directa y a 16 mil de manera indirecta. Un par de zapatos con una estructura de costo idéntica en Brasil y en Argentina, hoy los brasileños lo venden un 40 por ciento más barato. Los empresarios del sector estiman que las importaciones brasileñas, que ya saltaron en el primer bimestre, crecerán un 30 por ciento este año. Así, se importarían casi 14 millones de pares, cuando la importación hace tres años apenas superaba los 3 millones. En calzado deportivo, donde compiten empresas grandes como Alpargatas y Gatic, el mayor problema son las importaciones asiáticas, que en el primer bimestre aumentaron 235 por ciento.
Maquinaria agrícola y tractores: por la caída internacional de precios agropecuarios se dificulta al productor renovar equipos. Están ingresando equipos brasileños de marcas desconocidas hasta ahora en el mercado local a valores entre un 20 y un 30 más bajos. La producción de tractores en el primer bimestre se precipitó un 40 por ciento y las ventas declinaron un 50 por ciento.
Muebles de madera: el sector está integrado fundamentalmente por pymes y cuenta con 50.600 operarios. Hoy trabaja a un 40 por ciento bajo la capacidad instalada. Tradicionalmente compite con Chile, pero ahora se teme una invasión brasileña debido a una fuerte caída de los precios de los muebles de ese origen. De hecho, las importaciones se incrementaron un 70 por ciento durante enero y febrero.
Azúcar: según el informe que envió el Centro Azucarero Argentino, desde la devaluación del real hasta esta semana el precio del azúcar cayó un 23 por ciento porque Brasil es formador de mercado. Con esto no se cubren los costos de producción de ningún productor local. Se prevé un aumento del 25 por ciento del stock mundial de azúcar. El sector da empleo en forma directa a 46.500 personas. El CAA está muy activo en las comisiones de la UIA, desde donde presiona para que el gobierno mantenga el régimen de derechos específicos. Si se eliminara a partir del 2000, cumpliendo los acuerdos del Mercosur, los empresarios aseguran que la producción local desaparecerá.
Papel: el 30 por ciento del consumo local está copado por los brasileños desde hace dos años. Para este año se pronostica que esa participación superaría el 40 por ciento, en el contexto de una notable caída de precios.
Siderurgia: la retracción de la producción durante el primer bimestre rondó entre el 20 y el 25 por ciento. En el mismo período las importaciones de perfiles de hierro y acero se incrementaron un 104 por ciento. El sector está afectado por un estrepitoso derrumbe de los precios internacionales
Aluminio: el ajuste de la producción en el primer bimestre fue del 6 por ciento. La baja de precios del aluminio alcanza al 20 por ciento sólo en el último año. En los últimos dos meses hubo un aumento de importaciones de placas de aluminio provenientes de Brasil de más del 130 por ciento.
Federico Poli y Miguel Peirano, economistas de la UIA
Esto es peor que el tequila
Federico Poli y Miguel Peirano son los economistas de la Unión Industrial que trabajan en la coordinación de la Asamblea convocada para el martes próximo. En línea con los documentos internos de la entidad, aseguran que esta recesión es peor que la del tequila y pronostican que en uno o dos meses habrá avalancha de importaciones brasileñas.
-¿La industria va a una recesión como en el tequila?
Miguel Peirano: -Para la economía real la situación es hoy peor que en el tequila. Acá hay un conjunto de factores combinados que antes no existían: una crisis mundial, con exceso de producción, y caída de precios internacional. Encima, Brasil con devaluación y recesión combinadas. Todo esto en el contexto de una crisis de financiamiento para los mercados emergentes.
Federico Poli: -El tequila fue un shock regional que generó una caída de financiamiento, que luego repercutió en el nivel de actividad. Hoy persiste ese problema del financiamiento sumado a una crisis mundial de sobreproducción. Por ende, el impacto sobre el sector productivo tiene que ser mucho más fuerte.
-El Gobierno dice que lo de la avalancha de importaciones brasileñas, por ahora, es un verso.
F.P.: -Las importaciones ya están afectando a algunos sectores y en otros, si bien hay caídas en valores, esto se debe a que hay un derrumbe espectacular de los precios. Pero de cualquier manera, las corrientes comerciales se van a restablecer en toda su dimensión dentro de uno o dos meses. Ahí se va a ver la verdadera avalancha de importaciones brasileñas.
-¿Roque Fernández está tomando las medidas adecuadas?
M.P.: -Hoy hay decisiones de políticas interna que pueden moderar el impacto de la crisis sobre la industria. Por primera vez, el equipo económico de Roque Fernández reconoce la legitimidad de los reclamos de los empresarios. Ahora, sólo falta saber si va a tomar medidas que sean significativas para el sector. Hasta ahora, los anuncios son insuficientes, casi insignificantes para la industria.
-¿Qué le seguirá reclamando la UIA a Roque?
F.P. y M.P.: -Hay una serie de medidas claves. Una es que se decidan a reglamentar un sistema de salvaguardas intraMercosur para saber qué hacer en caso que se evidencie daño en los distintos sectores. Lamentablemente hubo mucha imprevisión, porque esto debió hacerse hace tiempo: hace un año y medio que la UIA plantea la necesidad de adoptar medidas en este sentido. Segundo, hay que instrumentar una devolución inmediata del IVA a los exportadores y elevar los reintegros a las exportaciones: con partidas de 50 a 100 millones anuales se podrían logran un progreso significativo. Tercero, aplicar líneas de financiamiento preferenciales (por debajo del 10 por ciento) a las exportaciones. Cuarto, acelerar la reducción comprometida de los aportes patronales para el sector transable, lo cual hoy tendría un costo de sólo 325 millones de pesos.
Abel Viglione, responsable de los números de FIEL
La recesión durará por lo menos 6 meses
Esta semana, las cifras de producción industrial de FIEL, adelantadas por Página/12, mostraron una caída de casi el 12 por ciento para los primeros dos meses del año. En esta entrevista con Cash, Abel Viglione, el responsable de estos índices, explica por qué la actual recesión parece ser casi tan fuerte como la del Tequila.
-¿En qué se parece esta recesión a la del tequila?
-Hasta octubre, con los datos de PBI y de producción que manejábamos, la recesión era la mitad de la del Tequila. Hoy parece ser casi tan fuerte como durante el Tequila. La industria está teniendo una caída casi tan rápida como entonces. Como el sistema financiero está mucho más sólido que en el aquel momento, la conclusión es obvia: los bancos no prestaron durante enero y febrero porque temieron que hubiera una corrida contra los depósitos como en el 95. Esto no existió, pero igualmente la restricción del crédito para la industria y el agro fue enorme.
-¿Habrá otra gran depuración de empresas como ocurrió en el 95?
-Yo creo que va a pasar lo mismo que Chile en la segunda mitad del ochenta. Va a haber un gran volumen de ventas de empresas a manos de empresas extranjeras o firmas más grandes, pero no creo que haya en la industria una ola de cierres. Va a haber otra vuelta en el proceso de ventas.
-¿Cuáles son los sectores más afectados de la industria?
-A diferencia del 95, a partir de mayo del año pasado empezaron a caer primero los productores de bienes intermedios: siderúrgica, plástico, aluminio, petroquímica, caucho. Esto se debió a la baja de los precios internacionales: el año pasado los precios cayeron un 20 por ciento en relación al 97, y están un 31 por ciento abajo de los niveles del 95. A partir de junio comienza a derrumbarse la producción de bienes de capital, porque hubo un ajuste muy importante en los niveles de inversión. En noviembre, empieza a caer la producción de bienes durables, por la desconfianza de los consumidores y la recesión de Brasil que deja de demandar autos. Hoy están funcionando los tres efectos conjuntamente. La caída de la producción de bienes durables y de capital actualmente es superior al 30 por ciento.
-Es un ajuste espectacular.
-Así es. Pero también creo que los empresarios argentinos reaccionan demasiado rápido. Como en el 89, que hasta las mucamas corrían a comprar dólares, hoy los empresarios paran las fábricas muy rápido. Todo el mundo teme quedarse con un stock elevado.
-¿Qué puede pasar con el empleo?
-La industria es expulsadora de mano de obra desde fines de los ochenta y yo creo que en 1999 se va a profundizar el proceso de expulsión.
-¿Cuánto va a durar la recesión?
-Tengo la seguridad de que la recesión industrial va a durar hasta agosto inclusive. Lo que también tengo en claro que en el momento en que la producción toque fondo, la recuperación va a ser bastante rápida. Porque, a diferencia del 95, cuando hubo un fuerte retiro de depósitos y tardaron mucho en recuperarse, hoy la capacidad prestable está.
-Es decir que la producción seguirá cayendo por seis meses más...
-Eso es lo que marcan las encuestas de tendencia de la demanda que elaboramos en FIEL. Hoy lo que juega en contra, y que jugaba a favor en el 95, es la fuerte caída de precios de los productos exportables. En el 95, lo que no se vendía en el mercado interno se podía reorientar hacia la exportación. Hoy lo que no se venda en el mercado interno, no se vende en ningún lado. Por eso, la recuperación no sólo depende del crédito sino también de la recuperación del precio de los bienes industriales.
-¿Puede haber una avalancha de productos brasileños, como denuncian los industriales?
-En algunos sectores va a haber problemas serios con las importaciones. Por ejemplo: en el caso de los insumos petroquímicos, por como se fijan los precios en Brasil; en el hierro y acero, porque Brasil, junto conRusia y Ucrania, tienen antidumping preventivos en Estados Unidos y por lo tanto tienen que reorientar las ventas a otros mercados; y, después, tal vez en algún rubro del sector alimentario.
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