Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto Madero y la Autopista Norte-Sur

Por Pedro C. Sonderéguer *

La reflexión sobre las perspectivas estratégicas de Buenos Aires en el nuevo escenario regional conduce a considerar una doble cuestión: exploración y evaluación de las nuevas posibilidades de la ciudad y, al mismo tiempo, necesidad de resolver coherentemente una inercia de décadas de planificación discontinua y en más de un sentido errática, que ha incidido con fuerza en la estructura urbana sin alcanzar a modificarla por completo. Continuidad de los modelos económicos (con toda su carga de contenidos culturales, intereses de sector y entramados políticos), génesis simultánea de nuevas propuestas espaciales adaptadas a las transformaciones territoriales en curso (que añaden a lo anterior la posibilidad de una resolución positiva de los conflictos).

Lo que está en juego no es una simple cuestión de ingeniería (aunque se expresa en una serie de prioridades en la renovación de las infraestructuras): es una cuestión de memoria urbana, inercia de proyectos y representaciones históricas pasadas que han dejado su marca en el territorio y en el diseño de infraestructuras y equipamiento, del país agro-exportador a la industrialización orientada al mercado interno, de la experiencia desarrollista a la apertura neoliberal.

Sistema ferro-portuario, redes viales, grandes equipamientos, zonificación, nuevas y viejas centralidades que permanecen y llevan la impronta no sólo de su momento político-económico sino también de su horizonte teórico (de la ciudad radial heredada a las visiones más o menos corbusieranas de un continuum urbano ribereño). Concepciones divergentes expresadas en contradicciones funcionales que plantean una vez más la cuestión de la centralidad de la ciudad, conflicto que se verifica en proyectos emblemáticos –Puerto Madero, Autopista Norte-Sur, Proyecto Retiro–, hoy en la primera línea de la cuestión urbana en Buenos Aires.

Si esta es la situación, ¿conviene reducir esta suma de sentidos a una mera cuestión coyuntural (o técnica) de flujos de carga o de pendientes aceptables para el tránsito de camiones? ¿No es ésta acaso una oportunidad para repensar la centralidad de Buenos Aires? El conflicto de la autopista norte-sur con el antiguo puerto urbanizado, ¿no revela la necesidad de encarar integralmente, en todos sus aspectos, una cuestión mayor, la de la transformación del centro de la ciudad y su función actual y futura, expresada hoy en una crisis de su infraestructura de transporte?

Retomar el hilo histórico de construcción del espacio urbano metropolitano, potenciando la conectividad intermodal del centro urbano: replanteo o reformulación de su nudo central de comunicaciones. Más allá de discusiones de detalle sobre aspectos puntuales del proyecto técnico, hay cuestiones conceptuales que no han sido suficientemente expuestas.

Potenciar la centralidad y su capacidad de irrigación de la antigua matriz radial de la ciudad, histórico núcleo generador de la condición urbana de Buenos Aires. Al mismo tiempo, confinar el flujo norte-sur, ponerle un término: definir y preservar el casco histórico y preparar un escenario de crecimiento metropolitano capaz de conjugar en armonía sus funciones. Estos son los términos del problema y, probablemente, la medida de su verdadera magnitud.

* Director de la Carrera de Gestión Ambiental Urbana de la Universidad Nacional de Lanús.