El plan de los trabajadores de El Mandril para bancar un espacio clave en el sur porteño
"Funcionamos en base a confianza"
Desde San Cristóbal, les da espacio a la danza, la música, el cine, el teatro, los videojuegos y una variedad de festivales.
Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local.Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local.Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local.Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local.Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local.
Mañana largará la primera Misión Mandril: una varieté cultural para juntar fondos para la compra del local. 
Imagen: Cecilia Salas

Una persiana metálica se levanta y empieza la fantasía. El cruce de resistencia, cultura y arte es la razón de El Mandril, que en once años de vida vio pasar obras de teatro, varietés de circo, ferias y recitales. Una barra con precios amigos y cosas ricas y vegetarianas antecede el salón donde sucede la magia. No debe haber persona que no conozca el galpón de San Cristóbal que ahora está en venta y que los trabajadores de El Mandril planean comprar en una gran maniobra de amor y de unión.

“La noticia de que el local estaba en venta se venía hablando con el dueño, pero recién este año decidimos apostar a comprar la propiedad nosotres, y de ahí salió la campaña Soberanía Cultural. Nos decidimos porque pensamos que el lugar físico ya tiene una pertenencia en el barrio y para con la gente”, cuenta Santiago Mazzanti, integrante de la cooperativa de trabajo El Mandril. Aclara que podrían mudarse y que sería algo bueno: con el aprendizaje que adquirieron con los años de trabajo, planificar y encarar un nuevo lugar desde el comienzo sería más amable. “Pero pensamos que El Mandril tiene que permanecer en el barrio, y tiene que permanecer más allá de las personas. Por eso, si se compra, lo va a comprar la cooperativa y no las personas. Esto significa que el día de mañana no estamos nosotres, estarán otras personas que sigan el proyecto, para que de esa manera siga siempre”, dice el músico.

Para conservar el edificio físico y la territorialidad en San Cristóbal, quienes integran la cooperativa impulsan Soberanía Cultural, una megacampaña de financiamiento colectivo para reunir los fondos y así comprar el lugar. La campaña empieza mañana con Misión Mandril, un festival con varieté de circo y humor, banda en vivo, djs y la presentación del primer corto de la campaña Soberanía Cultural. Será el primero de una serie de eventos y festivales y tendrá entrada libre y gratuita, pero con capacidad limitada. Si te interesa saber más sobre el proyecto del Teatro Mandril, podés verlo en http://soberaniacultural.com.

La fecha límite que tienen para comprar el teatro es abril de 2020 y el número a perseguir es de 100 mil aportes de $250. El 5 por ciento de lo recaudado será parte de un fondo destinado a subsidiar proyectos y hechos artísticos y culturales a través de una convocatoria abierta a todos los aportantes a la campaña.

Mazzanti llegó a El Mandril a través de La Cosa Mostra, una de las bandas en las que toca, además de en Lxs Rusxs Hijxs de Putx. Y cuenta que la dinámica de trabajo es horizontal, sin jerarquías laborales, con una cooperativa constituida legalmente hace cuatro años. “Hagas la tarea que hagas, cobrás el mismo valor de hora, no importa si hacés sonido, luces, si sos quien se encarga de lo legal; todos y todas tenemos el mismo valor de hora para que no haya competencia ni estatus en los puestos de trabajo”, dice. El trabajo es entre todos y todas, y se da de forma orgánica. Son veinte personas más un montón de amigos y amigas que colaboran y ayudan.

“Funcionamos en base a la confianza”, define Santiago. “Problemas siempre tenemos porque claramente los grupos tienen su complejidades: el compromiso no es el mismo de todos y todas pero estuvimos funcionando muy bien”, evalúa. Así llegaron a ser un espacio autogestivo y emblemático del circuito cultural porteño, y una plataforma artística muy importante para el sur de la ciudad. De hecho, gracias a lo aprendido, ayudaron al dueño del lugar a abrirse su propio teatro a partir de otro galpón que tenía.

Y si de historias se trata, El Mandril ha visto crecer a muchos de los artistas que pasaron por sus paredes y escenario. Desde Miss Bolivia y Sara Hebe hasta Paula Maffia y Lucy Patané. El lugar, que dio espacio al circo y la acrobacia, también tiraba el galpón por la ventana cuando cumplía años. “Creo que todas las fechas del cumpleaños Mandril que festejamos todos los años, y los Premios Mandril, son las fechas más increíbles de todas porque termina yendo, además de público, un montón de gente amiga que actúa en otros teatros o en Mandril, entonces se llena de toda la programación de los años que van pasando, también”, cuenta Santiago.

Y para que El Mandril siga cumpliendo años y ofreciendo contenidos en arte y cultura, es necesario plegarse a la causa y lograr que el galpón siga en Humberto Primo 2758. La primera misión tendrá a Ile Pastorino (fuerza capilar) y Pablo Zuccolo (música), Gabi Parigi (acrobacia de piso), Agus Castro (destreza aérea), Eleonora Valdez (humor), Claudio Vazquez (audiovisual), Dj Mero, Dj Bigking, Gin Tronic (dance/electrónica). Y este es sólo el comienzo de una cruzada fuerte entre comunión y arte.

* La Misión Mandril será mañana a las 23 en El Mandril, Humberto Primo 2758.

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