Entrevista a Jorge Christian Castañón, ex marido de la mujer de Stornelli
"Mi ex esposa admitió que me espiaban"
El piloto revela que el plan del fiscal y Marcelo D`Aelssio era ponerle pastillas en la valija. "Me sorprendí por la información que tenían", dice a Página/12

"El plan que tenía (Marcelo) D'Alessio y sobre el que chatea con Carlos Stornelli, era plantarme pastillas de extasis o algo parecido en mi valija. Lo iban a hacer en Ezeiza cuando yo llegara de alguno de mis viajes a visitar a mis hijas. ¿Por qué pastillas? Porque nadie les iba a creer que yo podía traer cocaína de Estados Unidos. Nadie trae cocaína de Estados Unidos, el tráfico es hacia allá. Yo no puedo creer que hayan querido hacer eso, pero los indicios en la causa son muy nítidos". El que habla con Página/12 es Jorge Christian Castañón, Chris para todos los que lo conocen. Es el ex marido de Florencia Antonini, la actual pareja de Stornelli y, para sorpresa de todos, su nombre apareció en los chats entre D'Alessio y Stornelli. El fiscal proponía tenderle una trampa en Ezeiza para que lo lleven preso por contrabando, pero como respuesta D'Alessio le propuso a Stornelli plantarle droga en una valija. O sea, los chats son la evidencia de que un fiscal federal usó espionaje ilegal y planeaba el armado de pruebas falsas, esta vez no en una causa judicial, si no al servicio de un conflicto familiar. 

Chris Castañón llega apurado al encuentro con Página/12. En una hora vuelve a subirse a un avión. Aunque nació en Perú, es piloto de la Marina de los Estados Unidos y desde hace unos años trabaja para empresas aéreas comerciales. En su momento, llegó a la Argentina porque vino en un intercambio para capacitar pilotos de la Armada en la base naval de Punta Indio. Como venía mucho a Buenos Aires, un amigo le presentó a Florencia, con quien se casó y tuvieron dos hijas. Uno de los invitados al casamiento fue Stornelli, al que conoció porque armaron un grupo para salir a hacer ejercicio todas las mañanas en Palermo Chico. 

--¿Realmente lo espiaron o fue una chantada?-- le preguntó este diario.

--Cuando fui a Dolores a testimoniar, me sorprendí. D'Alessio tuvo mucha información sobre mí, accedió a organigramas a los que no se llega por ningún buscador. Por ejemplo, el informe de D'Alessio a Stornelli incluía la sigla EWRFO, que el juez no sabía qué era. Significa Newark First Officer. O sea, el aeropuerto de Newark que es mi base y las siglas de mi cargo. Investigó también quién era mi jefe y que yo trabajaba para una subsidiaria de United Airlines. Es difícil acceder a esos organigramas, que son muy internos. 

--Por lo que vio de la documentación que le mostraron en Dolores ¿cuál era el objetivo?

--Por lo que se ve en los chats y lo que se encontró en la casa de D'Alessio parece claro que D'Alessio iba a traer pastillas de las que se venden en las fiestas electrónicas, tal vez extasis o algo así, y me las iban a poner en la valija a la llegada a Ezeiza. Yo vengo mucho a visitar a mis dos hijas. Las pastillas las iba a traer de Rosario, por lo que se ve en el expediente. 

--Lo que trascendió fue que le iban a plantar cocaína. 

--No, nadie se iba a creer que una persona trafica cocaína de Estados Unidos a la Argentina. El tráfico es al revés. En cambio, el tema de las pastillas es menos conocido. Estuve a un milímetro de una catástrofe. Me hubieran metido preso. No puedo creer que hayan planeado eso. Llorando, mi ex esposa me admitió que Stornelli me mandó a investigar, pero yo no sabía todo este otro plan siniestro. 

--¿Por qué planearon hacerle eso? En los chats explícitamente también Stornelli le propuso a D'Alessio armar algo para que a usted lo detengan los aduaneros.

--Sí, claro. Por un lado, parecía que querían saber cuánto ganaba, cuánto es mi sueldo, para pedirme más de alimentos por mis hijas. Pero eso no explica lo otro: que me quisieran meter preso. 

--¿Intentaban sacarlo de la cancha para que no vea más a sus hijas?

--No lo sé, puede ser. Es tremendo. Me han hecho de todo hasta el momento. Yo descubrí que cuando estábamos casados y yo viajaba, ellos se veían. Entonces le mandé un mensaje a Carlos, que supuestamente era mi amigo, diciéndole de todo. ¿Puede creer que usaron ese mensaje en el juicio familiar para impedirme ver a mis hijas? Usaron eso para excluirme y alejarme de ellas. Quisieron hacerme pasar por veterano de guerra loco. Por suerte la justicia me dio la razón y hoy en día puedo verlas y es maravilloso. Me ayudó mi abogado, Arturo Bayala. El juez se dió cuenta de todas las mentiras que armaron en mi contra. Me hicieron viajar varias veces para las pericias psicológicas y todo lo que armaron. Vivo en aviones, vengo por unos pocos días, pero es maravilloso esta relación que tengo ahora con mis hijas. Fue todo muy pero muy difícil.  

--¿Hubo un intento para que usted no declare en Dolores?

--Lo declaré bajo juramento en Dolores. Efectivamente mi ex esposa trató de convencerme de que no fuera testigo ahí. Me dijo: `todo es una maniobra política. Carlos ya habló con Mauricio y Mauricio le dijo que sacaban a Ramos Padilla`. Y después me enteré que hubo una presentación del Ministerio de Justicia que, según entiendo, buscaba remover al juez. Le insisto, yo declaré bajo juramento de decir verdad, así que lo que dije es verdad cien por ciento. Todo esto ha sido muy grave para mí. Por supuesto que tuve que declarar ante la Marina de los Estados Unidos, explicar la situación en la empresa que me tiene contratado y seguramente también me llamará a declarar el FBI. Es muy grave y delicado. No tengo nada que ocultar y afortunadamente 

No hubo tiempo para más. Castañón dijo las últimas palabras desde la puerta del bar de Nuñez. Salió corriendo hacia Ezeiza. A la tarde fue a buscar a sus hijas al colegio, la única razón por la que recorre, cada vez que puede, 20 mil kilómetros para llegar a Buenos Aires.

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