LA ÚNICA VERDAD
A contramano de la difusión de datos financieros “optimistas” por parte del Gobierno, la economía real sigue en el tobogán. La inflación mayorista de mayo fue de 4,9% y la anual, de 68,5%. La canasta básica trepó otro 2,9% y la producción metalúrgica tuvo su séptima caída consecutiva.

Los precios a nivel mayorista subieron un 4,9 por ciento el mes pasado, el mayor valor desde septiembre de 2018, informó el Indec. Este dato insinúa la presencia de una nueva tendencia a la aceleración inflacionaria que podría tener incidencia en las góndolas. En mayo, los precios mayoristas se movieron de la mano del dólar por el impulso de los bienes agropecuarios y pesqueros, petróleo crudo y sus derivados y el gas. En cinco meses, la inflación mayorista acumula un 18,8 por ciento y en el último año, la variación es del 68,5 por ciento, por encima del índice minorista.

Si bien el Gobierno busca instalar que hay “alivio” con la inflación, el nivel de variación de los precios minoristas el mes pasado fue del 3,1 por ciento, la cuarta vez consecutiva que queda por arriba del 3,0 por ciento y el récord en la comparación anual desde 1991, con el 57,3 por ciento. Hace 16 meses que la inflación está por arriba del 2 por ciento mensual, de los cuales en 10 oportunidades quedó arriba de 3 por ciento. 

En alimentos y bebidas, cuyo impacto es más severo en los sectores más vulnerables, la escalada inflacionaria llega al 65 por ciento anual. Para fin de año, se espera una inflación del 40 por ciento, cuando el Gobierno proyectó un 23 por ciento en la Ley de Presupuesto aprobada por el Congreso nacional.

En lo que va de 2019, los precios minoristas muestran un alza del 19,2 por ciento, por encima de la suba del 18,8 por ciento de los precios mayoristas. Sin embargo, en los últimos doce meses los minoristas tienen una suba del 57,3 por ciento, mientras que a nivel mayorista hay un alza acumulada del 68,5 por ciento. Los datos muestran que todavía hay diez puntos porcentuales que subieron los mayoristas pero que todavía no se trasladaron a los precios al consumidor. Ese pasaje de precios se dará medida que la demanda interna convalide los aumentos, o sea, en paralelo a las mejoras salariales y al repunte del consumo. Es una de las fuentes de presión sobre los precios, junto con los aumentos de tarifas que el Gobierno viene pateando para después de las elecciones y la incertidumbre cambiaria, una vez que el dólar deje de ser en ancla de las expectativas.

En abril y mayo, la inflación minorista fue del 3,4 y 3,1 por ciento, mientras que los precios mayoristas se movieron 4,6 y 4,9 por ciento, respectivamente. Esto alimenta las expectativas inflacionarias.

El mes pasado, los precios mayoristas de los productos primarios subieron un 8,3 por ciento, por el alza del 11 por ciento de petróleo crudo y gas, seguido por productos pesqueros (6,2) y agropecuarios (5,6). El movimiento de los bienes primarios está relacionado a la suba del tipo de cambio, que entre abril y mayo pasó de 43,90 pesos a 46,10 pesos (un 5 por ciento). Por su parte, los productos importados subieron en mayo un 4,1 por ciento.

En el segmento de los productos manufacturados, el incremento durante el mes pasado fue del 4 por ciento. En este punto también tiene incidencia el movimiento cambiario, porque hay un fuerte componente importado dentro de la fabricación de los productos industriales nacionales. La tracción de precios en la industria vino por el lado de refinados del petróleo, que subieron el 5,6 por ciento, productos de caucho y plástico (4,0) y sustancias y productos químicos, con el 4,3 por ciento. Los insumos siderúrgicos subieron 5,9 y máquinas y aparatos eléctricos, 5,8 por ciento.

A la hora de estimar la trayectoria de la inflación para el resto del año, la variable central es la cotización del dólar. La decisión del Gobierno de forzar el acuerdo con el FMI y así poder utilizar los dólares de la deuda externa para controlar el tipo de cambio y así llegar con aire a las elecciones detuvo a los pronósticos de estallido inflacionario. Aun así, persiste un componente de incertidumbre sobre la cuestión cambiaria. Por el lado de los servicios públicos, el Gobierno decidió suspender los aumentos para después de las elecciones. El otro elemento de incierto resultado es qué grado de descarga sobre los precios al consumidor realizará el sistema del comercio minorista en función de los aumentos que sufrió por parte de los mayoristas (la industria y los importados).

Las consultoras económicas advierten que la inflación para finales de 2019 difícilmente esté por debajo del 40 por ciento. Con ese pronóstico, el gobierno de Mauricio Macri, en el cual “la inflación no sería un problema”, habrá tenido subas de precios del 40,0 en 2016; 24,8 en 2017; 47,6 en 2018 y 40,0 por ciento este año.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ